Jaime Romero, 25 años, español en Australia: “Pasé de vivir en casa de mis padres, a compartir baño con 60 personas y habitación con 120”
Español en Australia
Jaime Romero comparte su experiencia con Guyana Guardian sobre su decisión de mudarse a Australia y los aprendizajes que ha obtenido lejos de casa

Jaime Romero, 25 años, español en Australia

Jaime Romero, de 25 años, tenía una vida muy definida antes de mudarse a Australia: una carrera universitaria, un futuro profesional estable y un camino que “era el esperado”. Sin embargo, a finales de 2023 tomó una decisión que rompía con todas las expectativas que se suelen tener sobre alguien de su edad y lo dejó todo para mudarse a la otra punta del mundo. No sabía exactamente con qué se encontraría, pero había algo dentro de él que le decía que necesitaba un cambio.
A día de hoy vive en Australia y mira atrás con la perspectiva que dan los meses lejos de casa. En esta entrevista, Jaime cuenta cómo fue comunicar su decisión a sus padres, el choque cultural al llegar, las diferencias laborales y los aprendizajes personales que ha sacado de vivir solo, lejos de su entorno y de la vida que había imaginado para sí mismo. Además, el joven muestra su experiencia a través de las redes sociales (@jaimeromerom_), donde inspira a otros a hacer lo mismo: seguir su instinto y definir su propio camino.

¿Qué fue lo más difícil al comunicar a sus padres que dejaría su carrera en España para mudarse a Australia?
Nunca me olvidaré del momento en que tuve que decirle a mis padres que me iba a Australia. En septiembre de 2023 decidí pagar mi visa australiana sin decirle nada a mis padres, necesitaba tener asegurado que me iba antes de decírselo para no echarme atrás, porque sabía que no les iba a gustar. Me quedaba un año de carrera, pero sabía que al acabar me iba a ir, así que en diciembre cuando fui a verles por Navidad decidí soltar la bomba el 27 de diciembre. La reacción fue la que me esperaba, muchas preguntas sobre qué iba a hacer ahí y tuve que maquillar la respuesta (me iba a la aventura total, pero no podía decirles eso). Acabé la carrera con buena media, trabajé todo el verano y en septiembre de 2024 aterricé en Australia.
Desde su experiencia, ¿qué cree que pesa más en muchas personas a la hora de decidir su futuro profesional: la estabilidad o la realización personal?
Creo que existe una visión muy tradicional a cerca de la proyección que puede tener uno en la vida, donde se va a la escuela, a la universidad, se tiene un par de trabajos de oficina que no te hacen feliz realmente, pero te dan estabilidad y te jubilas y te mueres. Ese estilo de vida es sin duda mi mayor miedo, no vivir la vida al máximo. A veces pienso que se nos olvida que solo somos una vez en la vida, y más vale aprovecharla en buscar algo que nos llene y nos haga feliz.
Poca gente se lanza a buscar su mejor vida en el extranjero, muchas veces por miedo a lo desconocido, pues somos muy pocos los que lo hacemos, aunque he de decir que cada año somos más y eso lo noto en mis redes sociales, especialmente entre la gente joven que, o bien no ha empezado la carrera, o bien que la va a terminar próximamente. Se debería fomentar más el hecho de educar a nuestros hijos en el extranjero, ya sea un año, unos meses o por el tiempo que sea, pero lo que uno puede madurar al alejarse de la zona de confort es increíble.

¿Cuál fue el primer choque cultural que notó al llegar a Australia?
Me acuerdo el día que aterricé en Australia, 42 horas de viaje y por fin llegué a Gold Coast. Era un día que estaba diluviando y ya era de noche, entré al hostel y me encontré con una habitación enorme compartida con otras 120 personas. Mi primera reacción fue “no puede ser verdad esto”, pensé que Australia me quedaba grande, que eso era demasiado cambio para mí. No conocía absolutamente a nadie, ni tenía un lugar de trabajar, solo otros 6 días más en ese hostel que era lo peor que había visto en mi vida hasta la fecha.
Me fui directo a dormir, sin hablar con nadie, mirando el móvil y pensando en qué iba a ser de mí. Estaba sufriendo el impacto tan grande que es mudarte a la otra punta del mundo. Nunca había sido consciente de lo que supondría hasta que aterricé. Al día siguiente me levanté con otra mentalidad sin saber muy bien cómo, pero empecé a hablar con gente en el desayuno y el hecho de escuchar las historias de cada uno me hizo sentir más tranquilo. Estábamos todos en la misma situación, y poco a poco, fui cogiéndole cariño al hostel, donde me acabé quedando 1 mes.
En España estaba acostumbrado a su habitación privada y baño propio. ¿Cómo influyó este cambio en su adaptación y perspectiva de la vida diaria?
Si algo he aprendido en Australia hasta la fecha es lo afortunado que somos en nuestro país de vivir con nuestras familias en una casa privada, donde todos los integrantes del hogar son miembros de nuestra familia, algo que desde dentro de España parece normal, pero una vez sales de ahí te das cuenta del privilegio que es. Pasé de tener mi baño privado y mi propia habitación a compartir un baño con 60 personas y habitación con otras 120, una auténtica locura.
El impacto fue enorme, pero uno se adapta a lo que tiene más rápido de lo que nos podemos llegar a imaginar y así fue. A día de hoy tengo, por suerte, una habitación privada con las mejores vistas que jamás habría podido imaginar, con gente a la que considero mi familia en Australia, pero he tenido que pasar previamente por casas horribles donde la convivencia o el alojamiento eran pésimos. En definitiva, poder cerrar la puerta y tener tu espacio propio sin que nadie te moleste, eso vale oro, y nunca me había dado cuenta hasta ahora.

¿Cómo afrontó la sensación de estar solo?
Sinceramente, doy gracias de que Australia esté tan lejos de España y sea tan caro volver, porque de haber estado a pocas horas de España y a bajo coste, me hubiera vuelto al día siguiente con el rabo entre las piernas por el gran impacto que recibí. Estar lejos de mi familia es sin duda la parte mala de esta increíble aventura, no hay un día en el que no piense en ellos.
En cuanto a la sensación de estar solo, he aprendido en este viaje que estar solo y sentirse solo no es lo mismo, aunque llegué solo a Australia, he conocido a mucha gente que me ha acompañado en este camino, especialmente a una persona, a mí mismo. Siento que en España nunca había tenido los momentos que he tenido aquí de hacer planes solo, hasta el punto de que se han convertido en mis mejores momentos. Valoro mucho ahora hacer un plan solo, desde practicar deporte hasta ir a cenar a un restaurante solo, algo que en España me hubiera parecido impensable.
¿Qué aprendizajes obtuvo de vivir con personas de diferentes culturas en su primera casa en Australia?
En mi primera casa estuve viviendo con los caseros: un matrimonio de Tailandia y Eslovaquia, y además un japonés y un inglés. Esa casa será sin duda el peor sitio en el que he estado, y si algo he aprendido es que no encajamos con todas las culturas ni con todos los estilos de vida. Eran personas mayores a mí, de entorno 30 años o más, donde no existía el término convivencia, cada uno hacía su vida y no sé cómo, pero nadie cocinaba prácticamente.
Me encanta relacionarme con gente de diferentes países, pero si algo he aprendido es que hay que saber bien con quién juntarse para poder vivir cómodamente. El mundo está lleno de diferentes culturas, y ser de un país no significa que obligatoriamente vayas a ser de cierta manera, por eso es un poco impredecible saber cómo será esa persona en su día a día. Por eso, a la que encontré a mis dos actuales compañeros de piso al abandonar esa casa y reincorporarme en el hostel, supe que tenía que vivir con ellos.
¿Qué elementos de la cultura española echa más de menos?
Sin duda en España la calidad de la comida que tenemos es sobresaliente, y es algo que en Australia se echa mucho de menos, pues no destaca especialmente por la comida. Adoro mi país, pero salvo ese elemento, considero que Australia está más avanzado. El consumo de alcohol que tenemos en España es sumamente elevado, ya sea ir a tomar una cerveza con amigos, el after work en el mundo de la oficina o las escapadas los fines de semana. No era muy consciente de todo aquello hasta que lo vi desde fuera, pero son elementos que forman parte de nuestra cultura, y no van conmigo. Sí que es cierto es que en España somos muy cercanos con nuestra familia y seres queridos, algo que quizás aquí no noto tanto.

¿Qué consejo daría a alguien que está considerando dejar España para mudarse a Australia?
Mi respuesta a ello es la siguiente: Si ronda por tu cabeza el pensamiento de irte a vivir a Australia, o a cualquier país, mi consejo es que lo hagas. Hazlo porque para volver siempre habrá tiempo, la gente me pregunta que qué pasa con mi carrera que he terminado, a lo que les contesto que esa carrera no desaparece, que si algún día la necesito va a seguir estando. Vamos a estar trabajando hasta los 65 años, créeme que porque te la juegues un año a ver qué pasa y qué te depara ese nuevo país, no va a cambiar tu vida absolutamente nada en caso de que vuelvas, seguramente hasta mejores por tu nivel de inglés adquirido.
Sobre los que no han empezado aún la carrera, mi consejo es que no te lances a ciegas a una carrera. Es muy difícil saber al finalizar el colegio qué queremos ser de mayor, pues ni yo lo tengo claro todavía. Pero lo que sí tengo claro es que si volviera a mis 18 años, no hubiera hecho la carrera que hice, pero me lancé a loco por presión social, y eso es lo que trato de evitar que hagan algunos. En caso de no saber qué hacer, es buen momento para marchar, para conocerte a ti mismo y saber qué es lo que te puede hacer feliz, eliminando los estereotipos de que solo hay 3 posibles carreras en tu vida.
“Ya pero es que me da miedo irme…” es algo que oigo a menudo, y hay que saber que ese miedo no se va a ir nunca, la diferencia entre los que nos vamos y los que se quedan es que no hemos dejado que ese miedo nos frene; y sinceramente, lo bonito de la vida se encuentra justo detrás de ese miedo, por eso animo siempre a los que me siguen en redes sociales a que no le tengan miedo a vivir y a ser diferente al resto, que estamos aquí para ser únicos y vivir la vida a nuestro modo.




