Un experto explica las claves para ayudar a alguien que se está ahogando: “Nunca des golpes en la espalda”

Atragantamientos

Aunque tendemos a pensar que lo mejor es dar golpes en la espalda, esta práctica puede resultar perjudicial

Miguel Assal enseña cómo realizar correctamente la maniobra de Heimlich

Miguel Assal enseña cómo realizar correctamente la maniobra de Heimlich

Algo tan cotidiano y que realizamos cada día como sentarse a comer puede transformarse en una desgracia en cuestión de segundos. El acto de masticar y tragar, que damos por sentado, entraña riesgos que muchas veces pasan desapercibidos hasta que es demasiado tarde. El atragantamiento con comida afecta a personas de todas las edades, pero se ceba especialmente con ancianos y niños. Detrás de cada caso hay una combinación de factores fatales que van desde alimentos difíciles de masticar hasta la falta de conocimiento sobre cómo actuar en una emergencia.

Aunque, a priori, el atragantamiento puede parecer un incidente raro, las estadísticas no dicen lo mismo. Según datos de organizaciones de salud, miles de personas pierden la vida anualmente por asfixia relacionada con alimentos o cuerpos extraños. De hecho, según datos del INE recogidos por el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes, en 2022 —último año con información completa— hubo 3.546 muertes por atragantamiento en España, seis veces más que en el año 2000. Esto implica que la muerte por atragantamiento se haya convertido ya en la segunda causa de muerte accidental tras las caídas y la tercera causa de muerte externa, superada también por los suicidios.

En muchos de estos casos, la intervención rápida, como la maniobra de Heimlich, marca la diferencia entre la vida y la muerte. Sin embargo, la falta de conocimiento generalizado sobre cómo actuar ante estas situaciones agrava el problema.

Pase lo que pase, nunca des golpes en la espalda

Existe la creencia generalizada de que cuando una persona se está ahogando lo que debemos hacer para ayudar a que expulse el objeto es darle golpes en la espalda, pero esto es totalmente erróneo. El instructor y formador en el SAMU, Miguel Assal, explica en un pódcast que cuando una persona se está ahogando, pero está tosiendo, significa que tiene aire. “Si tú golpeas la espalda, puedes movilizar el objeto y convertir esa obstrucción parcial en completa y le estás fastidiando aún más. Por eso, no debemos dar golpes en la espalda a nadie, ni a un niño, ni a un adulto, mientras esté tosiendo”.

Una vez que la persona deja de toser, el experto explica que es entonces cuando llega el signo universal de atragantamiento, que es llevarse las manos a la garganta. En el caso de los niños no sucede así, sino que empiezan a ponerse morados y con los ojos saltones. Es entonces cuando hay que actuar lo más rápido posible y realizar la maniobra de Heimlich, porque esos segundos pueden marcar la diferencia entre que la persona viva o muera. 

¿Cómo realizar la maniobra de Heimlich?

Miguel Assal explica que lo primero que debemos hacer es situarnos detrás de la persona y colocar nuestra pierna entre medio de las suyas para poder estabilizarnos en caso de caída accidental. Después, colocamos los dos puños, más o menos, unos dos dedos por encima del ombligo, en el espacio que hay entre el ombligo y el inicio de las costillas. Una vez colocados, debemos apretar nuestro pecho contra su espalda y tirar con los puños en un movimiento hacia dentro y hacia arriba. La compresión debe ser seca, fuerte y rápida, aunque tampoco debe aplicarse una fuerza excesiva.

Aprender a realizar la maniobra de Heimlich es clave para salvar vidas

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Alessandro Melis

El experto aclara que no existe manera alguna de poder realizarnos esta maniobra a nosotros mismos, y por ello explica que en caso de atragantamiento es muy importante buscar a alguien cerca que sepa aplicarla, como bomberos, policías o profesionales de la salud.

Por cruel que parezca, la mayoría de atragantamientos se producen durante las comidas familiares de Navidad, y muy especialmente durante las uvas. “Muchísima gente muere con las uvas. La uva se colapsa, entra dentro, la familia no sabe qué hacer y la persona acaba ahogándose”, explica Assal. Por eso es tan importante aprender a hacer esta maniobra, ya que puede marcar la diferencia y hacer que acabemos salvando algún día la vida de nuestro padre, hermano o hija. 

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