Mario Alonso Puig, el conocido médico y especialista en cirugía general y digestiva, ha dado la clave para hacer frente a nuestras emociones negativas y desagradables. El experto en crecimiento personal y bienestar emocional concedía hace unos días una entrevista a la periodista Nieves Herrero en el programa Madrid Directo de Onda Madrid.
Durante su intervención, el cirujano desvelaba importantes reflexiones sobre el amor propio y el crecimiento personal, entre ellas la manera correcta de abordar las emociones desagradables que nos invaden en nuestro día a día. ''Uno de los mayores errores que cometemos cuando experimentamos emociones que no son agradables es intentar rechazarlas'', decía.
Intentar rechazarlas, bloquearlas o anularlas nunca es la mejor opción. Según el médico y especialista en cirugía general y digestiva, lo mejor era poner en práctica una técnica basada fundamentalmente en la reflexión sobre 'La casa de huéspedes' de Rumi. ''Funciona excepcionalmente bien'', avisaba.
''Cuando tengas una de esas emociones, imagínate la tristeza, la desesperanza, la ira o la sensación de impotencia. Tú lo que vas a hacer es decir lo siguiente: 'bienvenida desesperanza, bienvenida tristeza''', aseguraba el experto. Lo que no hay que hacer bajo ningún concepto, según el doctor Mario Alonso Puig, es ''luchar contra ellas''.
Ansiedad, depresión, tristeza, salud mental.
''No luches contra ellas, dales paso. Que les des paso no debe darte miedo porque es justo lo contrario para que te gobiernen'', explicaba. Y es que cerrar la puerta a esas emociones tendrá el efecto menos deseado y esperado para nuestra salud mental. ''Entonces esos porrazos son los que te alteran. Lo decía el gran Jung, lo que se resiste persiste y lo que se abraza se transforma'', recalaba.
Por último, el médico y especialista en cirugía general y digestiva avisaba a los oyentes que lo mejor es normalizar ese tipo de emociones. ''Normalízalo, es normal. No hay nada extraño en tener este tipo de emociones. Otra cosa es que estas emociones nos tengan a nosotros. Una cosa es que tú las invites a entrar y otra cosa es que les des palique o les ofrezcas un aperitivo'', detallaba.
Tal y como explicaba, solo necesitan ''que les des permiso y lo hagas con una sonrisa''. ''Ya verás la diferencia en los resultados. Que nos nos engañen la sencillez del abordaje con la eficacia del mismo porque a veces las cosas sencillas si van a un punto preciso tienen un impacto enorme'', concluía.

