Bienestar

Helena Sas, esteticista: “Ni el sol ni el estrés: este es el factor que más envejece la piel”

El poder de la noche

Helena Sas

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YouTube / Radio Canal España

La piel es uno de los aspectos, a menudo, más infravalorados de nuestro cuerpo. Solo la capa exterior, la epidermis, permite protegernos de todos los elementos externos que puedan considerarse de cierto peligro, además de producir queratina para impermeabilizarla y fortalecerla. Sin embargo, también puede verse afectada por condiciones como las altas o bajas temperaturas, heridas o sensaciones urticantes provocadas por plantas, como la ortiga.

Una de las grandes dudas al respecto es qué es más perjudicial y conlleva un avance del envejecimiento: el sol o el estrés. Una cuestión que múltiples expertos e interesados dejan sobre la mesa, posicionándose de un lado u otro. Sin embargo, Helena Sas opta por apuntar en otra dirección. La representante de la clínica estética de su mismo nombre compartía un tercer elemento más peligroso que los dos primeros: el mal dormir.

“¿Qué pasa si duermes menos de seis horas? Aumenta el cortisol, por lo cual aparecen las arrugas, la flacidez, la línea de la expresión y, por supuesto, tanto las bolsas como las ojeras se pueden marcar muchísimo más. Puedes evitarlo durmiendo entre siete y nueve horas, para que tu piel tenga tiempo de regenerarse y repararse. Usa cremas con activos reparadores tipo retinol, péptidos, ácido hialurónico y nunca te duermas con el maquillaje, ya que obstruye los poros”, profundizaba.

Otra persona interesada en la cuestión de la piel es la doctora Ana Molina. La dermatóloga dedicó unos minutos de su entrevista en El sentido de la vida, el podcast presentado por Crisol Tuà Viedma, a hablar de aquellas situaciones en las que la piel nos puede jugar una mala pasada, como por ejemplo la dermatitis atópica. En este sentido, reflexionaba sobre el hecho de que este elemento no puede controlar dos sensaciones al mismo tiempo.

Engañar a la piel

“Siempre digo que la piel es muy tonta, ¿no? Claro, yo lo he visto mucho en consulta cuando vienen los pobres pacientes con dermatitis atópica siempre está el padre, la madre o el primo diciéndole, ‘¡no te rasques, no te rasques!’. Y el pobre, claro, si a ti te pica la piel y alguien te dice no te rasques, lo único que vas a conseguir es que te pongas más nervioso y tengas más ganas de rascarte, ¿no?”, explicaba en profundidad.

“Entonces, uno de los trucos que mejor funciona es recordarnos que la piel es ‘un poco tonta’, en el sentido de que le cuesta transmitir dos sensaciones diferentes a la vez. No es multitasking, como nosotros. Es decir, si a ti la piel te pica, tú le aplicas frío, de repente esa piel empieza a transmitir frío en vez de picor. O si a ti la piel te duele, que esto lo usamos mucho en trasplante capilar, y aplicas vibración, deja de transmitir dolor y transmite vibración”, reflexionaba.