Confirmado por la Universidad de Monash: la relación con el alumnado es esencial para el bienestar psicológico de los docentes.
Educación
Una investigación australiana analiza de qué manera las relaciones en el salón de clases afectan el bienestar psicológico de los profesores.
Los cuatro factores que nos hacen engordar con la edad, según Harvard

Confirmado por la Universidad de Monash: la relación con el alumnado es esencial para el bienestar psicológico de los docentes.
El vínculo entre docente y estudiante constituye uno de los pilares fundamentales del proceso formativo. Determina el ambiente en clase, repercute en el modo de adquisición de conocimientos y define la convivencia cotidiana en el centro escolar. Si este trato se basa en la proximidad y el respeto, la atmósfera se transforma. Se genera mayor seguridad, un compromiso superior y una percepción más clara de pertenecer a un lugar común.
Por mucho tiempo, este nexo se ha examinado fundamentalmente por su repercusión en el alumnado. La labor docente, no obstante, conlleva una carga afectiva permanente para quien lidera la clase (resolver disputas, mantener ritmos rigurosos, guiar trayectorias individuales...). Actualmente, una investigación de una universidad australiana aporta datos a una sensación común en las instituciones escolares: un trato positivo con los estudiantes resulta fundamental para la salud emocional de los maestros.
El nexo que lo sustenta todo
Pruebas científicas procedentes de Australia
El estudio de la Universidad de Monash, difundido en Educational Psychology Review, examinó 55 trabajos enfocados en la enseñanza media y superior. La meta consistía en comprender de qué manera el vínculo entre docente y estudiante repercute en el bienestar psicológico y la implicación de los educadores.
La conclusión primordial señala que las interacciones próximas y cordiales se vinculan con un incremento en el agrado por el empleo, la percepción de éxito y la salud emocional. Por el contrario, los lazos definidos por disputas o fricciones permanentes incrementan la posibilidad de padecer fatiga y pérdida de interés. Conforme a las autoras, estas evidencias demuestran que la enseñanza es una actividad de carácter social y que los nexos dentro del salón de clases constituyen un elemento vital para el equilibrio profesional.

Educar también requiere brindar atención.
Rhoda Lai, responsable principal de la investigación, enfatiza la relevancia de los grupos directivos: “Las escuelas que reconocen la carga emocional de la docencia están mejor preparadas para apoyar a su personal a lo largo del curso escolar. Construir y mantener relaciones con el alumnado debe considerarse una parte central del trabajo docente, con tiempo, apoyo y formación”.
La docente adjunta Kelly-Ann Allen, coautora de la investigación, señala que hasta el momento la atención se ha centrado casi por completo en la manera de brindar respaldo a los estudiantes. “El profesorado también necesita cuidados. El bienestar docente debe ser una prioridad clara, porque su impacto va más allá de cada clase. Influye en la motivación, la retención y la calidad educativa”.
Beneficio mutuo
Los vínculos se forjan mediante la perseverancia, la consideración y la lealtad.
La investigación revela que el efecto beneficioso de estos vínculos es mutuo. Al percibir los estudiantes proximidad y consideración hacia sus maestros, muestran mayor participación y seguridad; asimismo, cuando el profesorado nota correspondencia y afinidad, vive una gratificación superior, realización personal y dedicación laboral.
De acuerdo con Kelly-Ann Allen, los vínculos se forjan mediante la perseverancia, la consideración y la dedicación. “Los profesores que aplican prácticas justas, comparten información personal apropiada y fomentan la inclusión pueden mejorar su propio bienestar tanto como el de sus alumnos”, señala.

Docentes, elementos fundamentales para el bienestar afectivo de los estudiantes.
Aparte de su labor educativa, los docentes desempeñan una función fundamental al prevenir trastornos de bienestar psicológico. Cualquier observación, comentario o acción resulta determinante, sobre todo durante la niñez y la etapa juvenil. Con este fin, la Fundación Mapfre y Anaya han dado a conocer el Vademécum, Salud mental y bienestar emocional en la escuela, liderado por el psicólogo Javier Urra.
Esta obra, confeccionada por “desde el profesorado y para el profesorado”, brinda soluciones a más de 100 interrogantes habituales de los maestros (el modo de advertir dificultades, la forma de mediar en casos de hostigamiento, la creación de espacios integradores y cordiales, y la gestión de disputas o variaciones en la valoración personal de los estudiantes). El texto resalta que la función del educador es esencial para establecer salones de clase protegidos y con bienestar emocional.
En resumen, el estudio de la Universidad de Monash confirma una realidad que los educadores perciben a diario: los vínculos en el salón de clases son fundamentales. Al existir proximidad y consideración mutua, la dinámica escolar fluye mejor. Los estudiantes adquieren conocimientos de forma más sencilla y los docentes encuentran mayor satisfacción en su labor. Acciones sencillas y conexiones diarias logran transformar el entorno, algo que se refleja en cada sesión lectiva.

