Ni bulldog ni carlino, estas son las razas de perro con mayores problemas respiratorios, según Cambridge
Mascotas
El estudio ha analizado cómo la anatomía influye en el síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas (BOAS), una afección que puede causar dificultad para respirar e intolerancia al ejercicio
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Perro pequinés

Los perros de cara chata, hocico corto y cráneo ancho, conocidos como braquicéfalos, presentan un mayor riesgo de sufrir trastornos respiratorios graves, según revela una investigación liderada por la Universidad de Cambridge. El estudio, titulado “A cross-sectional study into the prevalence and conformational risk factors of BOAS across fourteen brachycephalic dog breeds” (Tomlinson et al., 2026), analiza cómo la anatomía influye en el síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas (BOAS), una afección que puede causar dificultad para respirar e intolerancia al ejercicio.
La investigación examinó a 898 perros de catorce razas distintas, evaluando su respiración antes y después de una prueba de esfuerzo de tres minutos, además de medir características físicas como el cráneo, el hocico, el cuello y el cuerpo. Los resultados mostraron que doce de las catorce razas presentaban algún nivel detectable de anomalía respiratoria, lo que confirma la alta prevalencia de este problema en perros de cara plana.
¿Cuáles son las razas de perros con mayor riesgo de sufrir trastornos respiratorios graves?

A pesar de que la gran mayoría piensa que las razas más conocidas por su braquicefalia son los carlinos, los bulldogs franceses y los bulldogs, lo cierto es que existen dos razas con un porcentaje mayor: el pequinés y el chin japonés. Según los datos recogidos, el 89% de los pequinés y el 82% de los chin japoneses estaban afectados por BOAS en algún grado, cifras comparables a las observadas en otras razas braquicéfalas populares. Tal y como recoge EFE, estas características físicas -cara muy plana, fosas nasales colapsadas y complexión robusta- se asocian directamente con mayores dificultades respiratorias.
En cuanto a las razas comúnmente relacionadas con la braquicefalia, como las mencionadas anteriormente, continúan situándose entre los grupos con mayor prevalencia de trastornos respiratorios. No obstante, la investigación amplía el foco al incluir otras razas menos estudiadas, lo que permite entender mejor cómo varía el riesgo entre diferentes conformaciones físicas.
En un nivel de riesgo moderado se sitúan razas como el king charles spaniel, el shih tzu, el griffon de Bruselas, el boston terrier y el dogo de Burdeos, donde entre la mitad y las tres cuartas partes de los perros evaluados presentaban síntomas de BOAS. Según la información recogida por EFE, estos animales mostraban con frecuencia respiración ruidosa y signos de dificultad tras el ejercicio, aunque no siempre desarrollaban cuadros clínicos graves.

Otras razas como el staffordshire bull terrier, el cavalier king charles spaniel, el chihuahua, el boxer y el affenpinscher presentaron un riesgo medio, ya que aproximadamente la mitad de los ejemplares mostraban algún grado de anomalía respiratoria. En contraste, en las muestras analizadas de pomerania y maltés no se detectaron síntomas clínicos relevantes, lo que evidencia la variabilidad entre razas.
La relación entre la longitud del hocico y el riesgo de BOAS cuenta con excepciones
Uno de los hallazgos clave del estudio es que la relación entre la longitud del hocico y el riesgo de BOAS es más compleja de lo que se suele pensar. Aunque los perros con cabezas más cortas y anchas tienden a ser más propensos a padecer esta enfermedad, existen excepciones dentro de las propias razas. Como señaló uno de los autores, incluso en razas de cara extremadamente plana como el king charles spaniel, alrededor del 40% de los animales evaluados no presentaba síntomas.
La investigación subraya que el BOAS no solo depende de la raza, sino también de factores anatómicos específicos y de la variabilidad individual. Por ello, comprender las diferencias entre conformaciones físicas puede resultar clave para mejorar la detección precoz y el manejo clínico de los trastornos respiratorios en perros braquicéfalos, tal como destaca el estudio publicado en PLOS One.
En definitiva, los autores defienden que la evidencia científica debe servir para impulsar estrategias de cría más responsables y orientadas al bienestar animal. Identificar los rasgos físicos que favorecen el BOAS podría ayudar a evitar que se premien en exposiciones caninas y a orientar tanto a criadores como a futuros propietarios hacia decisiones que prioricen la salud respiratoria de los peludos.

