Mejor que un hotel de 5 estrellas: así es la lujosa autocaravana del campeón del Dakar 2025 que es la envidia del resto de pilotos
La sensación del vivac
El motorhome del multimillonario Yazeed Al-Rajhi está compuesto por tres grandes tráileres que forman una suite con vestidor y baño completo, un salón principal y un espacio reservado para invitados y miembros del equipo
Laia Sanz, piloto: “Después competir en el Dakar no me hables de autocaravanas, quiero un buen hotel, una buena cama y que el suelo no se mueva”

El motorhome del piloto Yazeed Al-Rajhi es el más lujoso de toda la competición del Dakar 2026

El Dakar pasa por ser uno de los rallys más exigentes del mundo. Y, como tal, hay muchas formas de vivirlo. Mientras algunos pilotos no tienen problema para conseguir patrocinadores año tras año y cuentan con todos los recursos a su alcance, otros se las ven y desean para juntar los fondos necesarios que les permita afrontar la prueba.
Incluso durante la carrera, algunos momentos ponen de relieve esa desigualdad entre quienes compiten con todos los recursos y quienes luchan con lo justo para seguir la prueba. Uno de los ejemplos más paradigmáticos de la edición actual lo protagonizó Edgar Canet. El joven piloto catalán, vencedor de dos etapas, se vio obligado a recorrer varios kilómetros con su moto prácticamente sin rueda trasera, pilotando con la llanta tocando el suelo, hasta poder reemplazarla y llegar al vivac.
Precisamente en el vivac aún se nota más el contraste entre los participantes. Mientras algunos pilotos descansan en tiendas de campaña y con lo mínimo, otros disponen de recursos, equipamiento y comodidades que los diferencian bien a las claras de quienes apenas logran cubrir sus necesidades básicas.
Los tres camiones se montan de manera coordinada, creando un espacio privado y perfectamente organizado dentro del vivac
El caso más extremo de esa desigualdad lo encarna el multimillonario Yazeed Al-Rajhi, un piloto que vive el Dakar con un nivel de confort muy diferente al resto del pelotón. El saudí, desconocido por el gran público, fue campeón en la categoría de coches en la edición de 2025, aunque este año no ha podido revalidar el título al tener que abandonar en la etapa maratón de la competición. A pesar de que el empresario ya no está en carrera, su estructura logística ha estado muy por encima de la media del rally.
Esa diferencia se hace especialmente visible cuando la carrera se detiene y llega el momento de descansar. En un vivac donde la mayoría de participantes monta su tienda de campaña y se conforma con lo justo tras una jornada extenuante, Al-Rajhi despliega una infraestructura muy poco habitual en el Dakar. Su alojamiento no es una caravana convencional, sino un conjunto de grandes camiones que se instalan de forma conjunta y crean una especie de espacio privado dentro del campamento.
A pesar del lujo que le rodea, el piloto saudí es una persona cercana y accesible para el resto de participantes del rallye
El complejo se divide en varias zonas claramente diferenciadas. Una está destinada al descanso personal del piloto, con un espacio amplio y pensado para la recuperación tras cada etapa. Aquí, una cama de grandes dimensiones ocupa el centro de la habitación y está acompañada de un vestidor donde todo se encuentra perfectamente organizado. El baño es completo, con ducha y lavabos amplios, permitiendo que Al-Rajhi termine cada jornada con una higiene y confort impensables para la mayoría de participantes.
Otra zona funciona como área común. Se trata de un salón amplio con sofás en forma de U, mesa central y una gran pantalla, donde el piloto puede repasar la jornada, analizar mapas o simplemente desconectar del ruido del vivac. Los materiales y acabados recuerdan más a una vivienda de lujo que a un campamento en medio del desierto, con iluminación cálida y elementos de confort que transmiten sensación de hogar.
El tercer módulo queda reservado para invitados y miembros del equipo. Aquí se encuentran camas adicionales, zonas de descanso y espacio para organizar comidas o reuniones rápidas. Todo el conjunto se monta de manera coordinada, de modo que es posible crear un espacio privado dentro del vivac que contrasta de forma evidente con las tiendas de campaña y el equipamiento mínimo del resto de participantes.
A pesar de contar con un nivel de confort tan extraordinario, Al-Rajhi no deja de ser un piloto cercano y generoso. No es raro verlo ayudar a otros participantes en el vivac y, de hecho, en una edición anterior del rallye, llegó a prestar su alojamiento a Carlos Sáinz para que pudiera descansar en condiciones, una vez él hubo abandonado el Dakar.

