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Fernando Tielve, miembro del reparto de ‘El Internado’: “Conducir me da muchísimo placer porque me obliga a centrarme en una sola cosa, es una paz muy profunda”

Vip sobre ruedas

Tielve ha colaborado en largometrajes como 'El embrujo de Shanghai' o 'El Laberinto del fauno', además de en ficciones televisivas como El internado. 

Fernando Tielve es un actor que ha trabajado en muy diversas series y producciones cinematográficas españolas 

Fernando Tielve destaca como un actor que ha intervenido en numerosos proyectos televisivos y cintas cinematográficas de España. 

Moises Fernandez Acosta

Fernando Tielve (Madrid, 1986) comenzó a forjar su trayectoria cinematográfica a una edad temprana. Con apenas 13 años, Guillermo del Toro lo seleccionó para encarnar a Carlos en El espinazo del diablo,, su debut en la gran pantalla, labor que le permitió obtener el Young Artist Award como mejor intérprete juvenil en un proyecto internacional durante 2002. A partir de ese momento ha participado en largometrajes del calibre de El embrujo de Shanghai, dirigida por Fernando Trueba, El Laberinto del fauno, Unmade Beds o Los visitados y en ficciones televisivas como El internado, donde interpretó el papel de Cayetano de 2007 a 2008, o el thriller recientemente lanzado en Movistar: El Centro. 

Toda esta etapa de labor ininterrumpida ha transportado al intérprete hacia destinos muy variados, a los cuales ha arribado de las maneras más imprevistas. Para Fernando, estar al volante constituye, en ocasiones, el único espacio del día donde es posible conectar con uno mismo.

Cuando te sientas al volante, ¿qué es lo primero que pasa por tu cabeza?

Experimento una sensación peculiar mientras conduzco: me defino como alguien con gran agitación interna y múltiples ideas sucesivas, una característica habitual de esta época acelerada donde resulta difícil detenerse y permanecemos vinculados o realizando diversas tareas simultáneamente. Manejar me produce una enorme satisfacción debido a que me exige focalizarme únicamente en la vía: toda mi atención se dirige hacia allí. Percibo esto como una analogía muy evidente de la existencia, puesto que al poner el interés en un solo aspecto, las cosas avanzan con mayor naturalidad.

¿Y esa concentración qué te produce?

Me tranquiliza enormemente. No importa si mi día ha sido pésimo, excelente o una jornada frenética con mil asuntos en mente: apenas tomo el mando del coche surge una calma muy intensa que me transporta a un estado distinto.

Me considero un automovilista que desearía proyectar hacia diferentes áreas sus vivencias durante la conducción, ya que es donde experimento mayor confianza.

Fernando Tielve

Fernando Tielve

Actor

¿Incluso en viajes difíciles?

Efectivamente. Independientemente de la travesía o el punto de llegada, percibo que las cosas saldrán de forma positiva, pese a que existan recorridos complicados, tales como aquellos donde te diriges a dar el último adiós a un pariente que ha partido. El asfalto me coloca en un estado muy específico, como si mi mente comprendiera que en este instante solo importa esta tarea y nada más.

¿Te gusta esa idea de “una sola dirección”?

Cierto. Al realizar una actividad enfocada en un solo sentido se goza bastante más que al pretender cubrir cincuenta temas al mismo tiempo. En definitiva, al conducir lidias con la rapidez, el peligro y la coexistencia, vas sorteando automóviles y contextos, y aquello demanda una vigilancia continua. Por tal motivo me transmite calma y, a la vez, una percepción de potencia que me encanta.

¿Qué tipo de conductor eres?

Me defino como un automovilista que desearía proyectar hacia diferentes escenarios sus vivencias tras el volante, pues en ese espacio experimento seguridad y honestamente pienso que mi manejo es acertado.

Fernando Tielve formó parte del reparto de la serie 'El Internado' 
Fernando Tielve formó parte del reparto de la serie 'El Internado' Cedida

¿Qué te da esa seguridad?

Cualquier persona experimenta dudas en momentos puntuales, de forma similar a lo que ocurre antes de una entrevista de empleo o frente a una prueba, pero manejar me induce a un estado de serenidad, firmeza y dominio, a pesar de saber que hay variables imposibles de regular. En la vía siempre pueden surgir imprevistos que se aceptan; es justamente por ese motivo que se producen los siniestros.

¿Esa conciencia te asusta?

No, no siento temor; al revés, me permite estar concentrado y sereno. Estar al volante conlleva peligros y por esa razón son necesarios los seguros: un automóvil puede igualmente volverse un arma si se pierde el dominio del mismo. En ese punto reside tu compromiso: pilotar con prudencia y procurar alcanzar el punto de llegada de la forma más adecuada. En mi caso, manejar me agrada bastante y me tranquiliza muchísimo.

Obtuve el permiso hace cerca de diez años, teniendo veintinueve: con bastante demora.

Fernando Tielve

Fernando Tielve

Actor

¿Qué recuerdas de los trayectos para ir a rodar El espinazo del diablo, siendo pequeño?

Siendo aún niño, rememoro mis esfuerzos por comprender el entorno completo de una filmación: memorizar las identidades del equipo técnico, captar la dinámica de las diversas áreas… y, asimismo, experimentar inicialmente una realidad ajena a las clases escolares, integrándome en una iniciativa junto a individuos de generaciones variadas. La grabación se realizó tanto en Madrid como en Segovia. Al residir en Madrid, evoco aquellos viajes con gran entusiasmo. Solía conversar frecuentemente con una integrante de producción que aún permanece en mi memoria, pues manteníamos diálogos sumamente entretenidos y cargados de energía. Aunque se trataba de recorridos cortos, los afrontaba con sentimiento, interés y un enorme deseo de averiguar qué ocurriría a continuación.

¿Qué coche tienes, Fernando?

Tengo un Toyota Yaris rojo.

¿Te costó sacarte el carnet de conducir?

Obtuve mi licencia hace cerca de diez años, a los veintinueve: un momento algo demorado, viéndolo hoy, especialmente ya que residiendo en Madrid jamás experimenté una inclinación relevante por manejar. Consideraba que me asustaba la rapidez, el pavimento y los vehículos situados tan próximos entre ellos.

¿Cuándo cambió eso?

Al iniciar las lecciones, las cosas se transformaron por completo. Me apasioné desde la jornada inicial y el docente hasta me sugería que moderara mi entusiasmo. Experimenté una percepción de autonomía inmensa, sobre todo al reflexionar sobre aldeas reducidas donde, careciendo de vehículo, es imposible desplazarse. En ocasiones es más sencillo viajar de Madrid a Barcelona que trasladarse entre dos localidades próximas.

¿Cómo fue el examen?

Logré superar tanto el examen teórico como el práctico en mi primer intento, lo que me produjo un gran orgullo. El sector automovilístico nunca despertó mi interés y continúa sin hacerlo, no obstante, manejar me brindó una autonomía evidente: dejar de estar supeditado a terceros y, en cierta medida, una madurez que se demoró en aparecer, pero que finalmente arribó.

Si a los 13 años ya participabas en rodajes con Guillermo del Toro y después con Trueba… pero obtuviste tu licencia a los 29, ¿cómo manejabas el grabar secuencias conduciendo?

Había filmado secuencias tras el volante sin poseer licencia y aquello resultó un completo caos, pues solo me instruyeron sobre el manejo de las marchas y poco más. En Seis puntos sobre Emma debía pilotar un automóvil muy viejo que se detenía todo el tiempo, volviéndose algo desesperante. Más tarde, en un cortometraje diferente, Mi otra mitad, me interrogaron sobre si sabía manejar, contesté que no y al final arrendaron un cámara car para trasladar el coche: aquello se transformó en una pequeña función.

La vivencia auténtica en la autoescuela resultó apasionante y ágil.

Fernando Tielve

Fernando Tielve

Actor

¿Y qué cambió con la autoescuela?

El contraste resultó inmenso. No obtuve la licencia de manejo únicamente por mi labor de actor; lo realicé por satisfacción personal. La vivencia auténtica en la autoescuela fue apasionante y ágil, exactamente lo opuesto a esas filmaciones anteriores.

¿Recuerdas algún viaje largo familiar de tus primeros años?

Mi progenitora nació en Portugal y por ello visito Portugal anualmente desde que tengo memoria. El camino hacia el Algarve, rumbo al hogar de mi abuela en Olhão, situado entre Faro y Odemira, es un recuerdo esencial de mi niñez. Antiguamente cruzábamos Despeñaperros y sentía temor: el túnel de hoy no estaba construido y debíamos sortear giros constantes, sumado a que la denominación resultaba inquietante. En la actualidad circulo por la carretera de Andalucía, aunque aquel viaje de cada año permanece grabado en mi mente.

Durante un viaje a Portugal, el actor se hizo una foto frente a un Ferrari aparcado 
Durante su viaje por Portugal, el artista se sacó una foto frente a un Ferrari aparcado. Cedida

¿Algún otro viaje que se te quedara grabado?

Un viaje con mi madre a Andorra a comienzos de los noventa, siendo yo muy pequeño. Cargábamos casetes y tenía una cinta de Dover: lado A, lado B, una y otra vez, hasta alcanzar los Pirineos, que me resultaron un entorno totalmente diferente. Era un tiempo sin internet, sin teléfonos móviles y con planos de papel… y tal vez por eso lo evoco con tanta añoranza. Fue un trayecto de montaña muy hermoso que permaneció en mi memoria para siempre.

¿Cuál ha sido tu mayor metedura de pata al volante?

Unas Navidades en Portugal. Salí a conducir el vehículo de mi madre tras la cena; mis abuelos residen en un paraje bastante remoto. Comenzó a diluviar, se reventó un neumático y el automóvil se sacudió tanto que por poco termino en una zanja. Solo contaba con un año de experiencia al volante, la tormenta era intensa, contacté con el seguro y en ese instante el móvil se apagó, mientras mis parientes me aguardaban para el banquete.

En una Navidad en Portugal, salí a conducir el vehículo de mi madre tras la cena, comenzó a llover, se me reventó un neumático y estuve cerca de terminar en una zanja. 

Fernando Tielve

Fernando Tielve

Actor

O sea: la tormenta perfecta.

En definitiva, afortunadamente la compañía de seguros logró ubicarme, a pesar de que se demoraron una eternidad, pero el mal trago ya lo había pasado. Aquello supuso un fallo garrafal en diversos aspectos: marchar el día de Navidad sin carga en el teléfono, contando con tan escasa destreza al conducir y bajo tales circunstancias. El pinchazo de la rueda era algo fortuito, no obstante, lo del celular era evitable, por lo que asimilé la enseñanza de la peor manera. Mantengan siempre el móvil con energía, se lo pido.

Pregunta obligada: ¿qué es lo más loco que has hecho en un coche?

Rememoro que durante 2019, previo a la crisis sanitaria, viajé hacia Portugal usando el Renault Twingo de mi progenitora durante un intenso periodo de calor y careciendo de climatización debido a una avería. El marcador señalaba 42 grados, lo que me obligaba a refrescarme constantemente vertiendo agua sobre mi cuerpo. El sofoco era tal que terminé desorientado durante el trayecto. Dudaba sobre si poseía la capacidad de continuar el viaje o si resultaba preferible buscar alojamiento en algún hotel. Finalmente alcancé mi destino, aunque aquel recorrido de siete horas resultó espantoso.

Igualmente rememoro una excursión con colegas por California. Arrendamos un automóvil entre los cuatro, yo aboné el depósito con mi tarjeta y expresé: “Yo conduzco el primero”. Al entrar noté que era automático. Mis compañeros me hablaban todos a la vez y yo: “Dejadme un momento, ¿dónde está el embrague?”. Se morían de risa debido a que era Los Ángeles y el vehículo era automático.

¿Y te lanzaste igual?

Es verdad, soy testarudo. Al final me puse al volante, pese a que manejar en ese lugar no se parece a España: hay señales diferentes y los semáforos se ubican en otros puntos… Fue una audacia y no estaba plenamente tranquilo, pero no ocurrió nada malo. Más tarde, rumbo al Cañón del Colorado, como la ruta era rectilínea, me pedían que guiara yo al ser precavido y no agotarme conduciendo. Posiblemente lo más descabellado fue eso: manejar un coche automático de renta en una metrópoli extraña con poca pericia, impulsado más por vanidad que por otra razón. Incluso hoy, con mayor bagaje, considero que lo encararía con mucha más sensatez que cuando, por pura altivez, exclamé: “¡Lo llevo yo!”, mientras ellos contestaban: “¡Pero si eres el que menos tiempo tiene de carnet!”.

En diversos de los más de 50 rodajes en los que has intervenido, como El internado, que alcanzó un impacto masivo, te han puesto un conductor de equipo o has usado taxis… ¿Qué conversación en el interior de esos vehículos te ha dejado huella?

La ocasión inicial en que experimenté un episodio de pánico en mi trayectoria ocurrió en un automóvil de rodaje durante una grabación El internado. No consistió en un diálogo: se trató de una vivencia desconocida hasta entonces. Mi pensamiento volaba, apenas oía al chofer de forma remota y bajé la ventanilla para recibir brisa pues ignoraba qué me ocurría. No existía una causa puntual: era la presión de hallarse en un entorno tan célebre.

¿Te acuerdas del momento exacto?

Efectivamente: sucedió en la A6, regresando de La Berzosa, donde rodábamos, percibiendo que me faltaba el aire mientras el chófer hablaba como desde la distancia. Resultó un hecho sumamente privado y propio, y más que un diálogo, fue una vivencia que recordaré siempre. Contaba con 23 años, una edad algo tardía frente a otros casos, pero me permitió aprender a identificar y gestionar episodios de este tipo más adelante.

Fernando Tielve, sentado en un coche, muestra un fajo de billetes bolívares durante un viaje que hizo a Venezuela
Fernando Tielve, sentado dentro de un coche, muestra un fajo de billetes bolívares al tiempo que efectuaba un viaje por Venezuela.Cedida

En el transcurso de El internado, Cayetano tuvo un gran impacto. ¿Cómo manejabas el desplazarte y escuchar a alguien decir “¡Cayetano!”?

Resultaba bastante inusual. Me entusiasmaba y valoraba el afecto del público, observar la chispa en la mirada de aquellos que te identifican y el entusiasmo por la producción, aguardando el próximo episodio semanalmente. Por supuesto, la intimidad se reduce, y hay instantes en los que puede resultar agobiante. En realidad, lucía una melena extensa en la ficción y terminé afeitándome la cabeza —al estilo Britney Spears— con el fin de pasar más desapercibido.

¿Lo recuerdas con cariño o con alivio de que pase?

Mediante ambos aspectos. Constantemente me brindaron un gran afecto, aunque en la actualidad disfruto más los instantes de intimidad debido a que comprendo su enorme importancia. En última instancia, uno se desempeña ante una audiencia y los espectadores te perciben mediante el papel interpretado; frecuentemente esto carece de relación con tu persona, mas aquello es irrelevante. Y me causó gran asombro: hasta en México me detenían debido a El internado.

Resulta llamativo que se plantee el retorno a la Luna y, al mismo tiempo, en los vuelos se mantenga la restricción de envases de 100 ml de líquido.

Fernando Tielve

Fernando Tielve

Actor

Más allá de sets y rodajes, ¿cuál fue tu primer “gran viaje”?

A los quince años estuve en Toronto. Viajé sin compañía al hogar de conocidos de mi madre, atravesando el Atlántico por vez inicial. Resultó inmensa la alegría de costearme aquel viaje siendo tan chico y empleando mis ahorros personales. Tras finalizar El espinazo del diablo, descubrir una realidad distinta me dio un gran empuje. Adquirí álbumes y CDs, incluyendo uno de Eminem que ya era popular allá pero que en España demoró meses en llegar; percibía que regresaba del porvenir. Asimismo, envié tarjetas postales a gran parte del grupo, desde Guillermo hasta Covadonga, pues filmar una cinta se experimenta igual que una colonia de vacaciones. Aquello marcó el comienzo de las travesías importantes de mi existencia.

De qué viaje de película te gustaría ser el prota: Hacia rutas salvajes, Diarios de una motocicleta, La historia interminable, Viaje al centro de la Tierra o Pequeña Miss Sunshine?

Recientemente me encuentro muy enfocado en Latinoamérica, por lo que expresaría Diarios de una motocicleta. Poseo un gran interés por descubrirla más: Bolivia me resulta muy tentador, además de querer transitar por Argentina y Chile.

En la actualidad, el ferrocarril posee casi mayor relevancia que las aeronaves… ¿Qué es lo que te cautiva de los trayectos en tren?

El confort y su carácter más ecológico. Me defino como alguien muy concienciado con el medio ambiente y, si bien ciertos trayectos requieren otros medios, prescindir de ellos resulta reconfortante, especialmente frente al proceso de registrar equipaje y subir a bordo, que suele ser tedioso y algo estresante. Resulta llamativo que se planeen misiones lunares mientras que en las aeronaves persistan las restricciones de envases de 100 ml. Viajar por vía férrea es mucho más simple. En ausencia de mucho alboroto, es posible dedicarse a la lectura, oír música y contemplar el entorno. Asimismo, conecta directamente los núcleos urbanos y gran parte de las terminales poseen valor histórico y un diseño arquitectónico singular.

Aprovechando el momento: ¿en qué sitio tomaste un tren para no regresar siendo la misma persona?

Alemania. Pasé una etapa en Berlín y realicé numerosos trayectos ferroviarios por la nación. Berlín representó un cambio trascendental; si yo encarnara una metrópoli, pienso que sería esa. Aun cuando ya no la visito con frecuencia, dicha experiencia me acompañó y se integró en mi carácter. Alemania opera de maravilla en ese aspecto: estuve a gusto y generó un impacto que aún persiste.

Resulta llamativo que se proyecte el retorno a la Luna y, no obstante, en los vuelos persista la restricción de envases de 100 ml; en el ferrocarril todo es bastante más simple

Fernando Tielve

Fernando Tielve

Actor

¿Hasta qué punto te ha cambiado viajar?

De cierto modo, cualquier travesía transforma a quien la realiza. Mi estancia en Venezuela, ocurrida hace un par de años, resultó sumamente significativa. Estuve en diversos sitios y cargaba con algunas ideas preconcebidas antes de mi llegada: suponía escenarios que distaban totalmente de lo que encontré. Fui acogido estupendamente, en parte por los habitantes de la zona que me acompañaron y me mostraron rincones que nunca habría descubierto en solitario. La experiencia me transformó profundamente. Aparte de la diversidad de sus entornos naturales, percibí el vigor de Caracas de un modo singular: la vía rápida que rodea la urbe, junto al monte del Ávila, modifica el entorno metropolitano de forma drástica en poco tiempo, brindando una percepción excepcional. Venezuela ofrece múltiples disparidades: partiendo de zonas litorales, tales como Margarita o Los Roques, hasta el ambiente citadino, y todo aquello dejó una huella imborrable en mí. 

Algunos anhelan contemplar las auroras boreales, el Gran Cañón o la Gran Pirámide… ¿cuál es tu propio sueño?

Tengo las auroras boreales como una tarea sumamente pendiente. No pretendo dejar este mundo sin haberlas observado. Valoro enormemente las vivencias y no me defino como alguien materialista. Un evento tan fugaz, que ocurre en un instante determinado y simplemente se admira, me resulta de un valor inestimable.

¿Eres de pedir “regalos-vivencia”?

Efectivamente. Durante las festividades de Navidad o en mi aniversario, elijo que me obsequien vivencias antes que cosas materiales. No existe algo más poderoso que un suceso irrepetible, que puede percibirse de diversas maneras o incluso no llegar a captarse… y es justamente por esa razón que cobra tanto significado para mí.

Me desenvuelvo de maravilla viajando con mi pareja: buscamos objetivos afines y la experiencia es natural.

Fernando Tielve

Fernando Tielve

¿Guardas recuerdos especiales de rodajes? ¿Hay algo que siempre te acompañe?

Poseo diversos. De El espinazo del diablo mantengo un álbum con fotografías que yo mismo procesaba durante la filmación, bajo mi perspectiva de niño de 13 años, a modo de detrás de cámaras privado. Al pasar los años, dichas capturas han adquirido un significado sentimental superior. Igualmente guardo el libreto inicial y ciertas piezas que me obsequiaron en las grabaciones. Jamás he pretendido tomar nada sin autorización, aunque procuro conservar algún elemento que me vincule con la vivencia. Previamente las cosas eran más simples; actualmente, debido a la tecnología y las normativas, resulta más difícil, no obstante atesoro reminiscencias muy gratas. Ese álbum representa prácticamente una colección privada.

Al viajar, ¿qué faceta de tu personalidad rinde de manera superior: Fernando “amigo”, “colega de trabajo” o “pareja”?

Siento que mi faceta más lograda es la de compañero sentimental. Me desenvuelvo estupendamente viajando en pareja: deseamos experiencias similares y la dinámica es sencilla. Igualmente, disfruto mucho los trayectos con mi madre; realicé una travesía increíble con ella por México y he vuelto varias veces al ser una gran entusiasta de esa tierra. Con ella exploramos en coche Quintana Roo y Yucatán, atravesando Tulum, y resultó una vivencia sumamente especial.

¿Qué es lo más surrealista que te ha pasado viajando?

Durante una gala de cine en Corea con On Made Pets. Me acompañaba una traductora que a menudo, al interpretar del inglés al coreano, añadía invenciones a mis palabras. En un momento tuve que exclamar: “Yo no he dicho eso”, ¡y ella ya lo estaba vertiendo al coreano! Fue una experiencia extraña, pero igualmente graciosa.

Y para concluir, una pregunta necesaria: si tuvieras la opción de seleccionar a una figura de todos los tiempos, ya sea actual o del pasado, para emprender una travesía prolongada, ¿a quién elegirías?

Si tuviera la opción de nombrar a dos, me decantaría por David Bowie y Virginia Woolf. Bowie sería un compañero ideal para platicar y gozar de la travesía, y Woolf con certeza me instruiría en gran medida; aparte, a veces las personas que se muestran más reflexivas cuentan con una gracia asombrosa. Sin duda alguna, los llevaría a ambos conmigo en el automóvil.

Al explorar esa faceta menos pública de Fernando, resulta evidente cómo cada trayecto y cada vivencia han impactado profundamente al intérprete. Sus vivencias revelan a un individuo observador e inquisitivo, con ganas de extraer lecciones de la rutina diaria, prefiriendo la belleza de una alborada antes que un vehículo de lujo. Existen episodios en su trayectoria que no se proyectan en el cine, aunque logran capturar con precisión su verdadera esencia. El tiempo transcurrido en automóvil, ferrocarril o aeronave integra su existencia de igual manera que los personajes que encarna. En última instancia, lo que perdura es la percepción de un hombre que afronta su profesión y su realidad con total honestidad.