Román Álvarez, especialista en el sector automotriz, sobre la compra de un coche de ocasión: “Desconfía si ha cambiado de manos a menudo o tiene años sin registros”
Entrevista
El profesor de la Escuela Nacional de Peritos brinda varios consejos con el fin de que la adquisición de un coche usado no se convierta en una pesadilla.
Bernat Escolano, responsable de las labores de conservación en la planta de desguace: “Si arrancas un coche de segunda mano y saca humo blanco o azul por el tubo de escape, es mala señal y puede que te hayan estafado con los kilómetros”

Antes de adquirir un coche usado, el experto en automoción Román Álvarez recomienda realizar un examen minucioso: del habitáculo, la carrocería, el manejo y los papeles.
Adquirir un coche de segunda mano en España resulta más frecuente que comprar uno a estrenar. En realidad, por cada automóvil nuevo vendido se despachan 1,9 unidades de segunda mano, de acuerdo con las asociaciones clave del ámbito, Ganvam (vendedores y reparadores) y Faconauto (concesionarios), razón por la cual es recomendable fijarse bien en los pormenores antes de finalizar la transacción.
Román Álvarez, especialista en automoción e instructor de futuros expertos en la Escuela Nacional de Peritos, aconseja cumplir con diversos pasos que faciliten la inspección adecuada del coche y garanticen que la adquisición resulte fiable, ya sea en establecimientos oficiales o en ventas directas entre individuos.

¿Cuál es el principal engaño que suele darse al comprar un vehículo de ocasión?
Varía considerablemente según la situación, aunque lo más frecuente es que cada comercial intente esconder los fallos auténticos del automóvil, ya se trate de desperfectos, alteración del cuentakilómetros, siniestros, malos repintados… No obstante, de forma generalizada, lo que solemos hallar es el intento de camuflar la trayectoria verdadera del vehículo. Especialmente en unidades que han sufrido impactos, revisiones tardías, kilómetros manipulados o un desgaste superior al que se percibe en ejemplares que vienen de flotas corporativas.
¿Resulta sencillo para una persona poco experimentada en la materia darse cuenta de que está siendo objeto de un fraude?
Ciertamente, resulta obvio que ciertos detalles se perciben de forma directa: reflejos, acabados deficientes, variaciones de tonalidad, desalineaciones o deterioros notables… No obstante, en un plano técnico más exhaustivo, hay desperfectos ocultos al ojo humano y, si la adquisición es importante, resulta muy aconsejable que un perito realice una inspección.
¿Cómo un perito detecta esas anomalías?
Resulta aconsejable colocar el automóvil sobre una plataforma de elevación, vincular el sistema de diagnóstico y examinar minuciosamente tanto los componentes mecánicos como la estructura exterior. En realidad, dentro de la Escuela Nacional de Peritos capacitamos a los estudiantes para detectar dichos indicios y distinguir los elementos habituales de aquellos que resultan sospechosos. Tal labor se lleva a cabo empleando instrumental técnico específico.
La celeridad no suele ser una buena aliada; evita actuar impulsivamente si te comentan que existe otro individuo atraído por el vehículo.
¿Hay más señales que nos digan que ese vehículo no está tan bien como aparenta?
Efectivamente, aparte de lo técnico, la urgencia y los clichés suelen ser un engaño. Textos como “hay otro interesado” o “es ahora o nada” tendrían que generar desconfianza. Lo mismo sucede con relatos excesivamente ideales, como al comentar “era de una señora que vivía al lado del trabajo…” o “es un coche de gerencia…”. Si un vehículo está bien, se enajena igual, pero sin presiones. En ocasiones es cierto, pero si el panorama parece impecable, yo dudaría.
Por lo que veo, cuando unos van, usted ya vuelve…
Ja, ja… Vea, si se carece de comprobantes, informes de servicio o papeles, es un mal indicio. Esa información no acostumbra a extraviarse sin razón.
Entonces, ¿en qué partes del coche hay que fijarse sí o sí para no equivocarse?
Lo sintetizo en tres pilares esenciales: lo visual, lo auditivo y la coherencia. Y primordialmente, actuar de forma metódica. Inicialmente, una inspección externa; después, una interna; y para concluir, testeo y verificaciones elementales.

Vayamos por partes…
Al examinar el exterior, conviene observar variaciones cromáticas, anomalías en el acabado, separaciones desiguales en puertas, capó y defensas, pernos manipulados o elementos mal ajustados. Asimismo, resulta fundamental verificar los años de producción de las ópticas y demás piezas, pues si son más recientes que el vehículo, indica reparaciones previas. Dentro del habitáculo, el deterioro tiene que guardar relación con el kilometraje y el trato recibido. El estado del volante, la pedalera, la butaca del piloto y los cinturones de seguridad revelan la realidad del coche. Igualmente, se debe asegurar el correcto funcionamiento de los sistemas y vigilar olores extraños o tapicerías demasiado impecables, que en ocasiones pretenden disimular filtraciones o incluso inundaciones.
Afirman los especialistas que jamás se debe adquirir un vehículo de ocasión sin antes testarlo. Bajo esta premisa, ¿cuáles son los aspectos clave a revisar?
Para comenzar, resulta vital el encendido inicial. El propulsor debe permanecer equilibrado en punto muerto, sin sonidos inusuales ni sacudidas. Si quien vende ya puso en marcha el automóvil antes de tu llegada… básicamente, te está omitiendo uno de los chequeos más determinantes.
¿Y qué más podemos revisar antes de movernos?
Observa el suelo y la zona inferior del vehículo. Alguna pérdida de lubricante o anticongelante, manchas recientes o un aseo puntual en el motor te aportará bastantes pistas. Asimismo, retira la tapa del aceite y verifica que no exista un exceso de presión. Y examina el anticongelante, ya que si detectas trazas de aceite en ese punto, atención, podría tratarse de un problema grave como una avería en la culata o en el enfriador de aceite.
Si el automóvil no presenta problemas en la revisión, no implica que se encuentre en óptimas condiciones, sino únicamente que no tuvo errores en esa jornada.
Y durante la conducción, ¿en qué debemos fijarnos?
El automóvil debe ganar velocidad de manera constante, sin brusquedades, con el guiado alineado y sin percibir temblores durante la marcha. En cuanto a la frenada, debe ser contundente y equilibrada, sin desplazamientos hacia los costados, y conviene oír si hay sonidos al superar desniveles. Todo esto aporta información valiosa sobre la situación de la suspensión.
Si es un coche manual, ¿qué pruebas debemos hacer con el cambio y el embrague?
Evita que deslice o haga ruidos y que el punto de fricción no se encuentre demasiado arriba. Una manera sencilla de verificarlo es, con el vehículo detenido y el freno de mano accionado, tratar de arrancar. Si el motor se detiene, el embrague está en buen estado; si patina, es que existe un fallo.
Y otras cosas, como el aire acondicionado o las piezas del coche…
Es fundamental que el aire acondicionado enfríe correctamente sin restarle fuerza al motor. Comprueba asimismo las fechas de manufactura de los componentes, pues esto suele señalar que se han realizado arreglos o recambios. En caso de que el automóvil sea eléctrico, examina la batería, ya que su valor es muy alto y no resulta rentable la compra, independientemente del estado del vehículo, si este elemento está deteriorado.

Si llegamos hasta aquí con todo bien ya podemos firmar la compra-venta, ¿no?
Depende. Comentaría que sí, siempre que hayas inspeccionado el automóvil con luz natural, en condiciones secas y con calma. Asimismo, si lo has examinado con detalle, incluso usando una linterna, has efectuado una conducción de prueba de unos 15 minutos y te has pausado para percibir el motor al ralentí. En caso negativo, es más recomendable que no actúes con rapidez.
¿Cómo se puede saber si los kilómetros son reales o están manipulados?
No existe una solución milagrosa, pero sí un procedimiento. Lo fundamental es hallar consistencia y seguimiento, que cada elemento coincida: los papeles, la ITV, el registro de servicios y la condición actual del vehículo.
¿Y qué hay que mirar más en detalle?
Es preciso comprobar los recibos, el progreso de los kilómetros en la ITV y el reporte de Tráfico. Si un vehículo rota de dueño con excesiva frecuencia o muestra periodos de tiempo sin datos registrados, resulta sospechoso. Igualmente, el deterioro del habitáculo y componentes como las cubiertas, los frenos o sonidos particulares facilitan la localización de discrepancias.
La equivocación fundamental al adquirir un automóvil de segunda mano es dejarse llevar por la emoción y omitir una inspección previa.
¿Se puede usar tecnología para confirmarlo?
Efectivamente, en bastantes versiones un análisis electrónico ayuda a identificar contradicciones entre los distintos módulos. No constituye una prueba definitiva, pero ofrece detalles complementarios. Sugiero no fijar la atención exclusivamente en el kilometraje exacto, sino comprobar que la situación general sea razonable y acorde al uso del vehículo. Si falta un historial verificable, deberías rebajar el coste por dicha incertidumbre o elegir una unidad diferente.
¿Qué señales revelan que un automóvil sufrió un impacto de gravedad, incluso si su pintura luce impecable?
Un impacto fuerte suele dejar rastros, incluso si el acabado exterior luce impecable. Observa si existen espacios desiguales, puertas con cierres distintos, pernos con muescas o manchas de pintura sobre las gomas. Asimismo, las juntas de sellado asimétricas dentro del vano motor (el hueco que aloja el motor) o en el maletero representan indicios evidentes. De igual modo, una óptica o un parachoques excesivamente reluciente acostumbra a señalar que se produjo una colisión delantera.
¿Hay otras zonas que convenga revisar?
Ciertamente, retirar el tapizado del maletero y examinar la rueda de auxilio resulta muy esclarecedor. Incluso, en ciertos escenarios, los sistemas electrónicos del airbag pueden mostrar si se produjo una colisión. Al final, lo primordial no es el acabado visual, sino el chasis, puesto que un arreglo deficiente compromete directamente la seguridad.

¿Qué averías caras suelen aparecer poco después de comprar un coche usado?
Gran parte de los imprevistos son defectos preexistentes que no se perciben en apenas diez minutos. Un caso típico es el gasto excesivo de lubricante o líquido refrigerante. Bajo mi punto de vista, resulta lo más difícil de identificar durante una inspección, si bien es posible obtener indicios mediante el color del humo del tubo de escape o al observar manchas de aceite en la zona posterior del vehículo. Un fallo de este tipo conlleva un arreglo costoso del propulsor. Debido a esto, resulta fundamental adquirir el automóvil con cobertura de garantía aparte de la inspección previa.
¿Y qué más?
Asimismo, existen fallos en inyectores, turbo, suspensión, dirección y electrónica. En los dispositivos anticontaminación -EGR, DPF, AdBlue- resulta común hallar borrados de códigos de error o alteraciones para comercializar el automóvil como si estuviera en buen estado, si bien el inconveniente resurge pronto. Que el vehículo no falle durante la jornada de prueba no asegura que esté bien, únicamente que ese día no ha dado problemas.
¿Qué equivocaciones suele realizar más a menudo quien adquiere su automóvil inicial de ocasión?
La equivocación más común consiste en adquirir por entusiasmo sin realizar inspecciones. Al buscar un vehículo usado, seguir una metodología permite economizar recursos. Limitarse a la apariencia mencionando “está impecable”, omitir el arranque con el motor frío, realizar un test breve o ignorar los papeles previos al pago de la reserva son fallos graves. Además, durante la conducción de prueba no basta con un recorrido simple por los alrededores. Lo más adecuado es alternar vías urbanas con tramos de autovía para verificar frenos, amortiguación, maniobras cerradas, empuje constante y, de ser posible, pendientes. Posteriormente, conviene dejar el motor encendido en reposo durante un instante. En ese momento suelen surgir temblores, la activación excesiva del sistema de refrigeración o alertas en el tablero.
Evaluar el automóvil es un paso que debemos cumplir obligatoriamente, pero no es suficiente con un corto paseo local, resulta preciso alternar la conducción urbana con la de carretera.
¿Y después de la compra?
Resulta habitual ignorar el gasto efectivo de las ruedas, el sistema de frenado, las revisiones, la correa de distribución o la batería… Se trata de conceptos capaces de transformar una oferta aparente en un contratiempo serio. Además, el fallo principal es confiar ciegamente solo porque quien vende “parece majo”. El trato amable no asegura absolutamente nada. En caso de que el vehículo esté en buen estado, excelente, pero debe acreditarse mediante papeles, un test de conducción y un chequeo mecánico.
¿Es más seguro comprar a un particular o a un profesional?
Está más vinculado al individuo que a la categoría del vendedor. Al acudir a un profesional dispones de factura, términos por escrito y garantía legal mínima de un año. Con un particular, la relación es más inmediata, pero la seguridad es menor y solo se responsabiliza de fallos ocultos por seis meses.
¿Eso significa que los profesionales siempre son mejores?
No es forzosamente así. Un técnico mediocre puede camuflar mejor los defectos de un vehículo. Por esta razón, es vital chequear comentarios, solicitar sinceridad y, cuando la transacción sea de peso, efectuar una inspección previa con un perito.

¿Qué cubre realmente la garantía en un coche de segunda mano?
Al adquirir a un individuo privado no se dispone de garantía convencional, sino de responsabilidad por defectos ocultos durante seis meses. Al comprar a un profesional, rige la garantía legal ante la falta de conformidad, con una duración mínima de un año.
¿Y las llamadas garantías comerciales?
Estas pólizas suelen presentar múltiples limitaciones, sin embargo, no reducen tus facultades legales. Si un asunto recae bajo la obligación del comerciante, él debe hacerse responsable, independientemente de que la póliza no brinde cobertura.
¿Qué documentación hay que revisar para evitar problemas después de la compra?
Reporte de Tráfico, ITV, acuerdo o recibo correctamente elaborados, código de chasis y comprobantes de revisiones. Cada elemento debe corresponderse con la condición actual del vehículo.
¿Sirven los informes privados de historial?
Resultan de utilidad, aunque no son perfectos. Lo fundamental es verificar siempre los papeles, la versión de quien vende y el estado real del vehículo.
¿Cuándo merece la pena hacer una peritación?
Prácticamente en cualquier ocasión donde la cifra resulte significativa. Se trata de invertir en seguridad previo a la rúbrica del contrato. Un informe técnico permite identificar desperfectos en la estructura, discrepancias en los kilómetros recorridos, averías electrónicas invisibles y fallos que un usuario común pasaría por alto. En resumen: el objetivo no es hallar fallos menores, sino eludir la adquisición de un vehículo problemático.

