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Un estudio español asegura que el mal estado de la carretera aumenta el consumo y las emisiones de los coches

Eficiencia vial

La Universitat Politècnica de València publica las conclusiones de un informe basado en el piso de la autovía M-50

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Las carreteras en mal estado incrementan el consumo de combustible y las emisiones debido a la mayor resistencia que genera un pavimento más rugoso 

Las carreteras en mal estado incrementan el consumo de combustible y las emisiones debido a la mayor resistencia que genera un pavimento más rugoso 

AEC

Mejorar el estado del firme de las carreteras hace que los trayectos sean más cómodos y seguros y, al mismo tiempo, ayuda a ahorrar combustible y reducir la contaminación. Así lo muestra un estudio realizado por la Universitat Politècnica de València (UPV), la Sociedad de Infraestructuras del Transporte Terrestre (SEITT) y Xouba Ingeniería.

El trabajo se centró en tramos de la autovía M-50 de Madrid que fueron rehabilitados. Los resultados son evidentes, ya que una mejora del 27% en la suavidad del pavimento permitió reducir, de media, un 10% el consumo de combustible y las emisiones de CO2, incluso aunque los coches circularan un poco más rápido.

Carretera con firme y marcas viales en buen estado de conservación
Carretera con firme y marcas viales en buen estado de conservaciónAEC

Según David Llopis-Castelló, autor principal del estudio, si se aplican estos resultados al tráfico real de la M-50, los tramos rehabilitados podrían generar ahorros de más de 5,5 millones de litros de combustible y 15.000 toneladas de CO2 al año, equivalentes a las emisiones de unos 5.500 coches. Esto supone un ahorro diario de 540 litros de combustible y 1,42 toneladas de CO2 por kilómetro de carretera rehabilitada.

El ahorro diario en la M-50 podría llegar a 540 litros de combustible y 1,42 toneladas de CO2

Para llegar a estas cifras, los investigadores combinaron información de la DGT sobre la flota que circula por la M 50 -tipo de vehículo, combustible, año de matriculación y clasificación ambiental- con datos de vehículos conectados y automatizados (CAV). Estos coches llevan sensores que registran velocidad, aceleración, posición y comportamiento en tiempo real, lo que permitió medir cómo afecta el estado del pavimento al consumo y las emisiones.

El estado del firme tiene repercusión en el consumo de combustible 
El estado del firme tiene repercusión en el consumo de combustible A. Pérez Meca - Europa Press / Europa Press

La recogida de datos se realizó en siete tramos de la M-50, comparando las condiciones antes y después de la rehabilitación. Los estudios se hicieron bajo tráfico en flujo libre y condiciones climáticas similares, para asegurarse de que los cambios observados se debían exclusivamente al firme. Además, cada tramo se analizó por segmentos de 100 metros, lo que permitió relacionar cada medida de consumo y velocidad con la calidad exacta del pavimento.

Los vehículos pesados y más antiguos logran un mayor ahorro de combustible y emisiones con el pavimento rehabilitado

El análisis también puso de relieve que los beneficios no se limitan al ahorro de combustible. Una carretera más lisa reduce el desgaste de los vehículos, mejora la comodidad y seguridad de la conducción, y genera cobeneficios ambientales, ya que menos emisiones equivalen a un menor impacto sobre la contaminación urbana y la huella de carbono.

Asimismo, el estudio destaca que los vehículos pesados y los de mayor antigüedad se benefician de manera aún más clara de un firme rehabilitado, ya que su consumo de combustible se ve afectado de forma más pronunciada por la rugosidad del pavimento. Esto indica que la rehabilitación no solo impacta en coches particulares, sino que puede tener un efecto notable en flotas de transporte de mercancías. Un beneficio que permitiría multiplicar los ahorros a escala regional.

Según Camino Arce, directora técnica de SEITT, “mejorar el pavimento protege a los conductores y, al mismo tiempo, contribuye a cuidar el medio ambiente”. Los investigadores subrayan que estas intervenciones son escalables y de bajo coste gracias a la explotación de datos de vehículos conectados, lo que permite planificar rehabilitaciones más precisas y eficientes en otras carreteras con tráfico elevado.