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Héctor Kott, experto en tecnología, sobre por qué no podemos dejar de ver reels: “Puede afectar a tu salud mental”

Adicción digital

Héctor Kott es experto en tecnología

Héctor Kott es experto en tecnología

Héctor Kott

¿Quién no ha entrado sólo un momento a Instagram y ha terminado viendo reels durante más de una hora sin darse cuenta? Lo que podría parecer un simple entretenimiento se ha convertido, para muchos, en un hábito que consume horas del día y de la noche. Según Héctor Kott, experto en tecnología, “nuestro cerebro se siente recompensado cada vez que vemos un nuevo video, liberando dopamina, esa hormona de la felicidad”, lo que nos lleva a repetir el ciclo una y otra vez.

El problema no es sólo el tiempo que se consume entre los dedos sin danos cuenta. Lo verdaderamente preocupante es el efecto que este patrón tiene en la salud mental. “Este ciclo de recompensas puede llevarte al doomscrolling, un fenómeno donde sigues desplazándote sin parar, atrapado en un mar de contenido que no puedes evitar”, alerta Kott. Y añade: “Lo más impactante es que esto puede afectar tu salud mental, generando ansiedad y estrés”.

Dopamina, cortisol y una espiral emocional invisible

El doomscrolling, término que se popularizó especialmente durante la pandemia, hace referencia al consumo excesivo de noticias (muchas veces negativas) o contenido interminable en redes sociales. Lo que empieza como una búsqueda casual puede terminar alimentando un bucle de preocupación y dependencia emocional. El Centro de Psicología Bilbao advierte que esta sobreexposición a contenido digital activa hormonas como el cortisol, relacionada directamente con el estrés. Durante el confinamiento por COVID-19, muchas personas cayeron en esta dinámica, al punto de afectar seriamente su estado emocional. “Aumentó considerablemente la presencia de depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático”, concluye uno de los estudios realizados en España en 2020.

Más allá del contexto pandémico, los expertos remarcan que esta tendencia no ha desaparecido, se ha potenciado. La explicación está en la manera en que funcionan las redes sociales. “El propio funcionamiento de las aplicaciones no va a hacer más que enseñarnos este tipo de contenido”, explican desde el Centro de Psicología Bilbao. Uno de los mecanismos que más refuerza este ciclo es la llamada “confirmación emocional”. Se trata de buscar, de forma inconsciente, información que valide nuestros miedos.

Interrumpir este patrón requiere intención y, sobre todo, conciencia. Los especialistas proponen medidas simples que pueden marcar la diferencia. Por ejemplo, limitar el uso del móvil antes de dormir, especialmente si se nota una tendencia a sentirse más ansioso o irritable. Otro consejo es preguntarse antes de desbloquear el móvil: ¿Para qué lo voy a usar? Esta sencilla pregunta puede ayudarnos a recuperar el control. Tal como indica Héctor Kott, “la adicción a las redes sociales es real y está en aumento”.