Ciencia Neo

Este científico español ganó el Premio Nobel tras demostrar que el cerebro es el órgano más complejo del cuerpo humano

Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal en un autorretrato en su laboratorio

Santiago Ramón y Cajal en un autorretrato en su laboratorio

Terceros

Hasta bien entrados en el siglo XIX, nadie sabía cómo funciona el cerebro. Científicos de todo el mundo elucubraban teorías sobre cómo nacen los pensamientos, las emociones y cómo este órgano rige nuestro cuerpo. Sin embargo, fue un español el que dio con la clave de la neurología moderna: Santiago Ramón y Cajal.

Cajal comenzó sus investigaciones en un contexto poco favorable. España no era entonces una potencia científica y los recursos técnicos eran, más bien, escasos. Sin embargo, el doctor aplicó con enorme rigor una técnica de tinción desarrollada por el italiano Camillo Golgi, que permitía observar células nerviosas individuales al microscopio. Así, mientras otros investigadores utilizaban esta técnica sin cuestionar la teoría dominante, Cajal analizó con detalle la estructura de las neuronas.

Tras años de pura observación y análisis, llegó a una conclusión que desafiaba todo lo que sabíamos entonces: que el cerebro no es una masa continua. En lugar de funcionar como otros órganos, está formado por células individuales, las neuronas, que son unidades independientes. Estas células no se fusionan entre sí, sino que se comunican mediante contactos especializados dentro del propio organismo. Este descubrimiento, la doctrina de la neurona, supuso un cambio radical a la hora de entender el sistema nervioso.

Demostrar que el cerebro está compuesto por células individuales permitió explicar cómo se transmite la información nerviosa, cómo se organizan los circuitos cerebrales y por qué distintas áreas del cerebro cumplen funciones específicas. También abrió la puerta al estudio científico de procesos como la percepción, el aprendizaje, la memoria o las enfermedades neurológicas.

Santiago Ramón y Cajal.
Santiago Ramón y Cajal.Terceros

Pero Cajal no era demasiado teórico, así que documentó sus descubrimientos con cientos de dibujos realizados a mano, que aún hoy se consideran extraordinariamente precisos. Estas ilustraciones mostraban con claridad la forma, la disposición y las conexiones de las neuronas. Y, gracias a ellas, otros investigadores pudieron comprobar y reproducir sus observaciones.

Aunque le costó encontrar un refuerzo en la comunidad científica, en 1906 reconocieron la trascendencia de su trabajo con la concesión del Premio Nobel de Medicina. Como él mismo dijo entonces, “todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.

Creativo y tecnólogo. Escribo sobre IA y cultura digital. Fundé una productora y una Proptech. Hablemos de futuro.