Paul Baran, el ingeniero que inventó Internet: “El sistema fue diseñado para sobrevivir a un ataque nuclear, no para enrutar emails”
Historia tech
La red que hoy sostiene toda la vida digital nació como un sistema militar pensado para resistir un ataque nuclear durante la Guerra Fría
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Paul Baran, el hombre que inventó internet.

En plena Guerra Fría, cuando la idea de un conflicto nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética poblaba las mentes de millones de personas cada día, se planteó una pregunta que cambió para siempre la historia de la tecnología: ¿cómo se podrían mantener las comunicaciones si los centros de mando fueran destruidos en un ataque atómico?
Esta propuesta nacida de adelantarse al Apocalipsis fue el primer paso hacia la creación de Internet tal y como hoy lo conocemos. Y su creador era un ingeniero polaco-estadounidense que hoy es conocido como el padre de esta tecnología: Paul Baran.
Un invento para sobrevivir al Apocalipsis
Cómo nació Intenert
A comienzos de los años sesenta, Baran trabajaba en la RAND Corporation, un laboratorio de proyectos que asesoraba al Departamento de Defensa estadounidense. A Baran le llegó un problema claroque tenía que resolver: los sistemas de comunicación que existían en ese momento dependían de centros de control centralizados, así que bastaba con destruir algunos enlaces para dejar incomunicado a todo el país.
En caso de guerra, por tanto, y más si se trataba de una guerra nuclear, lo primero que perdería su país serían las conexiones. Así que Baran tenía el reto de imaginar una solución para sobrevivir a esta posibilidad. Así, en lugar de dar forma a una red jerárquica y centralizada, como eran todas hasta entonces, propuso una estructura distribuida, formada por nodos autónomos capaces de reenviar información por rutas alternativas si alguna parte del sistema caía. No habría un “núcleo” que proteger, porque los datos estarían repartidos por toda la red.

Para que ese modelo funcionara, Baran ideó un mecanismo que para entonces parecía totalmente radical: dividir la información en pequeños bloques independientes —paquetes— que viajarían por la red de forma fragmentada y se recompondrían al llegar a destino. Esta idea, conocida entonces como packet switching, era totalmente contraria a los estándares de la época. Pero era prometedora.
De este modo, durante años la idea fue recibida con rechazo por sus compañeras. Las grandes operadoras la consideraban poco fiable e innecesaria. No obstante, lo que para ellas era un defecto (no garantizar una ruta fija de flujo de datos) era precisamente la fortaleza del sistema en un escenario de guerra nuclear.
“El sistema fue diseñado para sobrevivir a un ataque nuclear, no para enrutar emails”, explicó Baran años más tarde. Pero, aunque en un principio solo estuvo al servicio del ejército, pronto muchos vieron sus posibilidades y, gracias a conceptos similares que fueron desarrollados en paralelo por otros investigadores como Donald Davies en el Reino Unido, Internet acabó siendo algo real.
El gran paso se dio gracias a Arpanet, el antecedente directo de Internet que bebía directamente de las ideas de Baran. Pero, paradójicamente, Paul Baran no se hizo rico ni alcanzó una fama masiva. Durante mucho tiempo, su trabajo fue invisible para el gran público. Pero gracias al paso del tiempo, al fin ha logrado el hueco que merece en el olimpo de la tecnología.


