La alerta por el temporal de viento

Las autoridades políticas y de protección civil son cada vez más sensibles a los pronósticos de los servicios meteorológicos por fenómenos adversos. Hacen bien en alertar a los ciudadanos de los eventuales riesgos y de aconsejar las medidas de prevención adecuadas. Así lo ha hecho la Generalitat con el envío de alertas y la adopción del plan Ventcat ante el temporal de viento que sufre Catalunya. Para algunos puede parecer que en ocasiones se produce un exceso de alarmismo entre la ciudadanía. Pero siempre es mejor prevenir que curar, como dice la sabiduría popular. Lo importante, en cualquier caso, es que la población esté informada a tiempo de los posibles riesgos para que pueda actuar en consecuencia.

Para la protección civil de los ciudadanos es muy útil el nuevo sistema tecnológico ES-Alert de avisos inmediatos en los móviles enviados desde los centros oficiales, que se ha utilizado nuevamente estos días. Constituye un gran avance al que nos tendremos que acostumbrar. Podría caerse en el abuso de este sistema, pero con toda seguridad la mayoría de la ciudadanía agradece estar avisada a tiempo. El caso de las inundaciones provocadas por una dana en Valencia hace un año, en el que se envío el mensaje de ES-Alert cuando era demasiado tarde, es un luctuoso precedente que marca el ejemplo de cómo no se debe actuar. Las autoridades de todo el país han tomado buena nota de lo sucedido, que tuvo un elevado coste en víctimas mortales, y han generalizado ya el uso de los mensajes ES-Alert y la adopción de medidas urgentes de prevención ante todo tipo de riesgos.

La Generalitat advirtió a tiempo a través del sistema ES-Alert que se tomasen precauciones

El episodio de fuertes vientos que Catalunya ha vivido en las últimas 48 horas, como consecuencia de la llegada de la borrasca Nils , se presentaba con una previsión meteorológica de gran virulencia, con un nivel de riesgo máximo, de 6 sobre 6, que auguraba el peor temporal de viento de los últimos veinte años. Al final no ha sido tan grave como se preveía y, en algunas zonas de Catalunya como Girona, Lleida o el sur de Tarragona, que paradójicamente son zonas habitualmente castigadas por el viento, apenas ha tenido incidencia. El alcalde de Girona, Lluc Salellas, de la CUP, ha llegado a criticar que se paralice todo el país solo porque en el área metropolitana de Barcelona sopla fuerte viento. A toro pasado es fácil valorar la situación, que inicialmente se percibía como muy preocupante. Es cierto, sin embargo, que podría intentarse afinar más las previsiones meteorológicas para ajustar las alertas y las medidas de prevención, aunque la meteorología está sujeta a cambios bruscos que son difíciles de predecir con exactitud.

La realidad es que ayer, debido a las medidas de prevención adoptadas y a las alertas efectuadas, el conjunto de la actividad diaria en Catalunya se vio muy afectado. La Generalitat decidió, entre otras acciones, cerrar las escuelas y las universidades, así como otras actividades culturales o incluso médicas. El aeropuerto de Barcelona se vio obligado a anular más de un centenar de vuelos. Todo ello se sumó a las restricciones a la movilidad, con la recomendación de trasladarse únicamente en caso necesario, y a los ya habituales problemas en Rodalies. También recomendó a las empresas que recurrieran al máximo al teletrabajo, para que sus empleados no tuvieran que desplazarse. Algunas, como fue el caso de Seat, acordaron suspender turnos de trabajo. Pero muchas otras también se vieron perjudicadas, sobre todo pymes, lo que supone un daño nada desdeñable para los empresarios, que asumen sin ninguna red esos costes, lo que no puede repetirse de manera frecuente si no queremos entrar en una parálisis derivada del encadenamiento de fenómenos atmosféricos anómalos.

El balance provisional de daños se cierra con más de ochenta heridos y cerca de 4.000 incidencias

Afortunadamente, en el balance de daños por el fuerte temporal de viento no hay que lamentar víctimas mortales, aunque sí más de ochenta heridos, algunos de ellos graves, a causa de caída de árboles, muros, elementos de fachadas, señales, semáforos y todo tipo de objetos. Los servicios de emergencia contabilizaron 4.558 llamadas al 112 para atender 3.912 incidentes. Todo ello es indicativo de que las víctimas y los daños podrían haber sido mucho mayores si no se hubiera alertado a la población. Ha habido, eso sí, un gran coste para el país por la limitación de la actividad lectiva, cultural y laboral. En futuras ocasiones hay que intentar afinar más en la adopción de medidas preventivas. De momento se espera que el temporal de viento vaya a la baja a partir de hoy para dar paso a la lluvia. El Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), sin embargo, prevé que el peligro por viento, aunque no tan grave, se reactive desde esta tarde, a partir de las 19 horas, hasta las primeras horas de la madrugada del domingo. La precaución, por tanto, debe seguir.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...