Mark Carney, primer ministro de Canadá, con su discurso sobre la realidad actual y la dignidad en Davos marcará un antes y un después en cuanto a las relaciones con los EE.UU. De Trump y las superpotencias. Algo está cambiando, pues poco después Christine Lagarde se levantó de una cena ante el maltrato verbal y fuera de lugar de Howard Lutnick, secretario de Comercio norteamericano. Y aunque nada es seguro tratándose de Trump, en su discurso en Davos aseguró que no va a usar la fuerza en Groenlandia y retirará aranceles. Esperemos que el baño de realidad de Carney sea la reacción que necesitábamos.
Joan Coloma Llevot
La Pobla de Segur
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