El trío de patos regresa al pantano de Vallvidrera reconciliados un año después de su pelea

Las Fotos de los Lectores

Ahora ya no se persiguen y se toleran, aun siendo uno de los machos la única pareja “oficial” de la hembra

El macho alfa y la hembra.

El macho alfa y la hembra, con el macho rival nadando a poca distancia y sin dar problemas.

Daniel García

* El autor forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian

El pantano de Vallvidrera y su entorno no dejan de sorprenderme. Hace ahora exactamente un año, en febrero del año 2025, aparecieron en el pantano tres ánades reales o patos de collar, dos machos y una hembra. Cuando me comunicaron que allí estaban fui a verlos y fotografiarlos.

Lo que yo en ese mes presencié es un comportamiento de estas aves que no es fácil de observar dado que cuando esto ocurre, acontece en espacios más abiertos y no reducidos como lo es el pantano. Pude ver la competición los dos machos por la hembra que se traducía en persecuciones tanto en tierra, como en el agua o en pleno vuelo, evidentemente sin lesiones físicas.

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Al producirse esta competencia en el reducido espacio favoreció que fuese fácil de fotografiar, evidentemente disponiendo de un equipo adecuado, dado que las aves no podían alejarse demasiado.

Las fotografías que en su día compartí fueron bastante buenas y una de ellas fue elegida entre las tres mejores del mes. Tras ello, a los pocos días recibo un correo electrónico en el que Guyana Guardian solicita hacerme una entrevista. Yo accedo y cuando llega el día, justo antes de comenzar la sesión de preguntas, el personal me comenta la idea de que esos ánades probablemente procedían del monasterio de Pedralbes ya que allí una monja, Isaura Marcos, que también es partícipe de la sección, los había visto pelearse e incordiar (digamos apareamiento forzado) a una hembra. Estos hechos fueron retratados y publicados poco antes que mis fotografías.

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Lucha de patos para aparearse con Cuaca. Imágenes de Isaura Marcos

Los tres ánades permanecieron en el pantano hasta avanzado el mes siguiente, marzo, y luego ya no los volví a ver más. ¿Y por qué estoy recordando todo esto ahora? Sencillamente porque exactamente un año después, es decir, ahora en febrero del 2026, estas aves han regresado. Uno podrá pensar; - bueno, serán otros los patos los que han venido -, pero es mucha coincidencia que vuelvan a ser solamente tres, y por si eso fuera poco, que sean dos machos y una hembra.

Por ello, yo creo que son los mismos, pero ahora su comportamiento es diferente al de hace un año. Ahora no se pelean, no se persiguen y se toleran, aun siendo uno de los machos la pareja “oficial” de la hembra. Esto lo deduzco porque en la mayoría de fotografías se ve a la hembra y uno de los machos nadando juntos mientras que el otro lo hace a mayor distancia. Pero en ocasiones nadan los tres juntos, equidistantes, y de ahí la tolerancia.

En ocasiones nadan los tres juntos, equidistantes, y de ahí la tolerancia

El pasado 9 de febrero, lunes, fui al pantano y los vi. Ellos fueron los causantes de que yo permaneciese allí seis horas observándolos. Como digo no aprecié pelea alguna. Me ha asombrado su cambio de comportamiento.

Evidentemente, seis horas allí dan para ver mucho más, no solo los patos. En total en esas seis horas hice 178 fotografías, pero en esta sección voy a compartir solamente 18. Considero que 18 son suficientes para exponer lo que pude ver en el transcurso de ese tiempo.

De entrada no hay evidencias de descendencia de los ánades. Si han procreado, lo habrán hecho en otra parte.

El pantano está bastante lleno, no al 100% pero sí con un volumen de agua considerable. La abundancia de agua favorece la proliferación de especies dependientes del agua dulce. El sapo común (Bufo bufo) es abundante en el pantano.

Apareamiento de sapos

He observado que se forman cúmulos o aglomeraciones de sapos en tortuosos rituales de apareamiento. Ello se debe que la proporción de machos existentes es muy superior a la de hembras y esto confirma la información extraída de Wikipedia:

Apareamiento de sapos en el pantano de Vallvidrera.

Apareamiento de sapos en el pantano de Vallvidrera.

Daniel García
Tortuoso apareamiento de sapos en el pantano de Vallvidrera.

Tortuoso apareamiento de sapos en el pantano de Vallvidrera.

Daniel García

Los machos montan sobre las espaldas de las hembras, sujetándolas con sus extremidades delanteras bajo las axilas en un abrazo que se conoce como amplexus. Los machos son muy entusiastas, tratan de agarrar objetos inanimados o peces y a menudo montan las espaldas de otros machos. A veces varios sapos forman un montón, cada macho tratando de agarrar a la hembra en la base del montón. Es un período de estrés y la mortalidad es alta mientras dura. 

En cierto estudio en un estanque donde los machos superaron a las hembras por cuatro o cinco a uno, se encontró que 38 % de los machos ganó el derecho a aparearse al derrotar a sus rivales en combate o por el desplazamiento de otros machos ya montados en alguna hembra. 

Los sapos macho generalmente superan en número a las hembras en los estanques de cría. Un estudio sueco encontró que la mortalidad femenina fue mayor que la masculina y que el 41 % de las hembras no acudió al estanque de cría en la primavera y perdió un año antes de volver a reproducirse.

Paramisgurnus dabryanus y Cyprinus carpio

El Paramisgurnus dabryanus sigue presente, ocasionalmente se observa cómo asciende del fondo para respirar oxígeno atmosférico.

También he podido ver la presencia de otro pez, catalogado también como invasor. Al principio yo desconocía la clasificación (es decir, género y especie) de este organismo y cuando esto ocurre sólo queda una opción, recurrir a la bibliografía. Años atrás no quedaba más remedio que adentrarse en una biblioteca, localizar un buen tratado de ictiología y a ser posible que dispusiera de buenas ilustraciones. 

Pero hoy, con todos los adelantos tecnológicos e internet de por medio, todos nosotros llevamos una biblioteca a cuestas en el teléfono móvil, así que a la biblioteca virtual he recurrido, que consiste en Google, Google Lens y Chatgpt.

Evidentemente ninguna de las dos bibliotecas, la tradicional en papel y la virtual puede sustituir una a la otra. A mi modo de ver se complementan, y todo reside en tener la habilidad de combinar el uso de ambas dependiendo de la información que se desee buscar. En este caso solamente me ha sido necesario la virtual.

La superficie de las tranquilas aguas del pantano actúa como un espejo perfecto, y más si el agua está turbia, por lo que no se puede ver a través de ella ni ver el fondo. Solamente cuando la luz del sol incide con un determinado ángulo el efecto espejo desaparece permitiendo ver dentro del líquido elemento. Gracias a este ángulo he podido fotografiar a estos peces, que nadaban en pequeños bancos cerca de la superficie.

Peces invasores en el pantano de Vallvidrera.

Cyprinus carpio en el pantano de Vallvidrera.

Daniel García
Peces invasores en el pantano de Vallvidrera.

Pequeño banco de Cyprinus carpio en el pantano de Vallvidrera.

Daniel García

Luego, tras extraer las fotografías de la cámara y visualizarlas en la pantalla del ordenador, utilizando el teléfono móvil las he refotografiado empleando el programa Google Lens para que me identifique a este organismo.

La identificación realizada corresponde a Cyprinus carpio, o sea, la carpa común. Es un pez de agua dulce, emparentado con la carpa dorada, con la cual puede incluso tener descendencia híbrida. Ha sido introducida en todos los continentes a excepción de la Antártida. Está incluida en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Para asegurarme de que la identificación de Google Lens fuese correcta he recurrido al buscador Google y que me muestre gráficos e imágenes para compararlas con mis fotografías. A la inteligencia artificial, Chatgpt, le he formulado la siguiente pregunta: “¿Existe la carpa común en el pantano de Vallvidrera?”

Y su respuesta ha sido: “Sí — en el Pantano de Vallvidrera se ha observado la carpa común (Cyprinus carpio) (u otros peces del mismo grupo) como especie introducida/invasora fruto de vertidos o abandonos de animales de acuario por parte de personas”.

Peces presentes en el pantano de Vallvidrera:

  • La carpa común (Cyprinus carpio) está documentada como especie exótica que se ha encontrado ocasionalmente en el pantano.

  • Otras especies de peces introducidos también han sido observadas allí, como el carpín dorado (Carassius auratus) y otras especies invasoras que afectan al ecosistema original.

Contexto ecológico:

  • El pantano de Vallvidrera no es un gran lago natural con fauna establecida como en embalses mayores, sino un pequeño embalse en el entorno del Parque Natural de Collserola.

  • Las carpas y otros peces se han detectado como introducciones no naturales (abandonos de mascotas o vertidos), y en varias ocasiones se han llevado a cabo acciones para controlar o retirar estas especies por su impacto ecológico.

En resumen. Sí, puede haber carpas comunes en el pantano de Vallvidrera, pero su presencia es el resultado de introducciones humanas y no necesariamente forman una población estable o abundante.

Además, dentro de esta respuesta me ha proporcionado un enlace a un artículo de Guyana Guardian f echado el 8 de agosto del año 2012, en el que se afirma que en esa fecha el pantano se vació para eliminar especies exóticas invasoras.

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Entre otras cosas, en ese artículo se afirma: “Durante los años 60 (el pantano) quedó abandonado y fue recuperado en 2003. Se ha vaciado en varias ocasiones, pero la actuación de este verano (deduzco yo que se refiere al mismo verano del 2012) es más intensiva porque se aprovechará para limpiar por primera vez el fondo del pantano. Se ha dejado secar por completo y se extraerán el lodo y el barro sobrantes acumulados”.

Pero el año 2012 no ha sido la última vez en vaciarse. Que yo tenga constancia, la última vez en la que el pantano quedó completamente seco la documenté realizando unas fotografías que posteriormente compartí. Pueden verse en un artículo que se me publicó en enero del 2024:

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Daniel García
Detalle a ras de suelo de la parte más profunda del pantano de Vallvidrera, donde hay lodos secos o semisecos, hojarasca y nada de agua.

Este último vaciado tenía como argumento la eliminación del Paramisgurnus dabryanus. Desconozco si antes de este vaciado en el pantano había carpas o no.

Preguntando a Chatgpt sobre la capacidad de la carpa común y el Paramisgurnus a sobrevivir en condiciones áridas, afirma lo siguiente:

Cyprinus carpio (carpa común):

  • Tolera bajas concentraciones de oxígeno.

  • Puede sobrevivir en aguas turbias y eutrofizadas.

  • Aguanta cierta reducción del nivel del agua. Pero no está especializada en sobrevivir a la desecación completa del hábitat. Si el embalse o charca se seca totalmente durante un periodo prolongado, la carpa normalmente muere.

Paramisgurnus dabryanus (locha oriental):

  • Tiene una adaptación mucho más extrema.

  • Puede enterrarse en el fango húmedo.

  • Tolera condiciones hipóxicas muy severas.

  • Puede sobrevivir periodos de sequía parcial gracias a su respiración intestinal accesoria.

  • Esta especie está mucho mejor adaptada a ambientes temporales.
Comparación rápida entre Carpa común y Paramisgurnus dabryanus.

Comparación rápida entre Carpa común y Paramisgurnus dabryanus.

Daniel García

A partir de enero del año 2024 he constatado que tras quedar completamente seco, el pantano comenzó a llenarse de una forma muy paulatina hasta llegar al nivel actual. Esperaba yo ver maquinaria y limpieza de los lodos del fondo tal como se afirma que se hizo en el verano del 2012. Sin embargo no ha sido así. No se han retirado lodos ni se ha limpiado el fondo del pantano. El resultado es que el Paramisgurnus sigue existiendo.

Pese a todo, lo más llamativo es la presencia de carpas. ¿De dónde han salido? Si las hubiere antes del secado, el período de aridez total debería haberlas matado a todas.

Tal como he mencionado al principio de este texto, fui al pantano el pasado 9 de febrero y todas las veces que voy lo hago sin planear nada, solo a ver qué encuentro. Así que al llegar lo primero que vi fueron los sapos al principio documentados y después los ánades, que “provocaron” una estancia de seis horas observándolos como antes he afirmado.

Evidentemente esas seis horas no consistieron en mirarlos constantemente, sino en prestar atención al entorno y a sus cambios tanto visuales como sonoros. Las 178 fotografías realizadas están hechas desde dos puntos de observación, el muro del pantano y el mirador de la pasarela.

Así que mientras transcurrían esas seis horas, de tanto en tanto, algo cambiaba y provocaba el desvío de mi atención. Y así mientras observaba a los ánades pude comprobar que el martín pescador allí continua, dispone ahora de un menú más amplio.

El martín pescador en el pantano de Vallvidrera.

El martín pescador en el pantano de Vallvidrera.

Daniel García

En ocasiones pasan próximos a mí pájaros de reducido tamaño, como el mosquitero común o la lavandera blanca en sus quehaceres que dan origen a su nombre (se llama así por su movimiento característico de balancear la cola arriba y abajo, como si estuviera “lavando” o “restregando” algo mientras camina por la orilla).

El mosquitero común.

El mosquitero común.

Daniel García
La lavandera blanca.

La lavandera blanca.

Daniel García

En repetidas ocasiones se plantó ante mí, a menos de medio metro, un pequeño intruso muy confiado y que no tenía miedo. Parecía pedirme a gritos que lo fotografiase, y así fue como obtuve un primer plano de un petirrojo mirándome fijamente.

El petirrojo.

El petirrojo.

Daniel García

Aves más grandes merodeaban por el lugar, todas ellas fácilmente reconocibles por su canto, los arrendajos euroasiáticos, los estorninos pero estaban ocultos en el denso bosque y no se podían retratar. Otro en cambio, no cantaba, solamente hacia “toc, toc, toc, toc” todo el rato, un continuo y repetido golpeteo en el tronco de los árboles, un sonido que delataba la presencia de un pájaro carpintero.

También estaban presentes las gallinas de agua. Semanas atrás pude ver solo una, pero ahora compruebo que hay, al menos, una pareja.

Unas gallinas de agua en el pantano de Vallvidrera.

Unas gallinas de agua en el pantano de Vallvidrera.

Daniel García

El nuevo comportamiento de los ánades

Respecto a los ánades tienen ahora un comportamiento peculiar, muy diferente al que tenían en febrero del año 2025. Se les ve nadando constantemente de un extremo al otro del pantano, unas veces un macho y la hembra juntos y el otro un poco más alejado, lo que demuestra quien es el macho alfa y por consiguiente poseedor de la hembra (fotografía J). 

El macho alfa y la hembra.

El macho alfa y la hembra nadan junto al otro pato.

Daniel García

En cambio otra veces se les ve juntos a los tres, equidistantes, sin ápice alguno de enfrentamiento, lo que probablemente indique tolerancia del alfa por su rival. No hay persecuciones como las del año pasado, y si las hay, yo en seis horas de observación no he presenciado ninguna.

Los tres patos nadando juntos en el pantano de Vallvidrera.

Los tres patos nadando juntos en el pantano de Vallvidrera.

Daniel García

Además, el macho rival, realizaba a diferencia del otro un juego que nunca había visto antes. A parte de batir sus alas en medio del agua sin llegar a alzar el vuelo se dedicaba, digamos, a “fastidiar” a los sapos. Sencillamente los sacaba del fondo, los agitaba y los soltaba (resto de fotografías, M, N, O, P, Q y R).

El macho rival bate sus alas.

El macho rival bate sus alas.

Daniel García

El macho rival y los sapos

El macho rival.

El macho rival buscando los sapos.

Daniel García
El macho rival.

El macho rival tras un sapo.

Daniel García
El macho rival.

El macho rival con los sapos.

Daniel García
El macho rival.

El macho rival hundiendo en el agua los sapos.

Daniel García
El pato macho rival, con los sapos.

El pato macho rival, con los sapos.

Daniel García
El pato macho rival, con los sapos.

El pato macho rival, con los sapos, mientras la pareja de patos sigue a lo suyo.

Daniel García

Este es un comportamiento bastante habitual en el Anas platyrhynchos (pato de collar o ánade real), y tiene varias explicaciones posibles:

1. Están “probando” si es comestible. Los patos son omnívoros oportunistas. Cuando cogen un sapo del fondo:

  • Lo agitan para aturdirlo o romperlo.

  • Evalúan textura, olor o sabor.

  • Si no les convence… lo sueltan.

  • No todo lo que capturan acaba en el estómago.

2. Los sapos tienen toxinas. Muchos sapos (especialmente del género Bufo) segregan sustancias tóxicas por la piel (bufotoxinas). Al agitarlos:

  • Pueden intentar matarlos.

  • Pero al notar el sabor amargo o la irritación, los descartan.

  • Es bastante común que los depredadores “aprendan” rápidamente que no compensan.

3. Comportamiento de aprendizaje.  Si los patos son juveniles, pueden estar practicando:

  • Técnicas de manipulación de presas.

  • Reconocimiento de alimento adecuado.

  • Los jóvenes prueban muchas cosas antes de especializarse.

4. Buscan otra cosa en el fondo. A veces el sapo es “daño colateral” mientras rebuscan:

  • Larvas

  • Invertebrados

  • Vegetación acuática

Lo agarran porque se mueve, pero no era el objetivo principal. Dado que este comportamiento solamente lo he constatado en el macho rival y no en el compañero de la hembra, podría incluso llegarse a pensar que coger sapos y agitarlos forma parte de un comportamiento sexual, de exhibición, para atraer a la hembra, pero no es así.

¿Por qué no es cortejo? Porque el cortejo del ánade real es muy específico y visual:

  • Movimientos de cabeza hacia atrás (“head-up tail-up”).

  • Silbidos suaves del macho.

  • Sacudidas rápidas de cuello.

  • Posturas corporales muy marcadas sobre el agua.

  • Agitar un sapo no forma parte de ese repertorio.

Entonces, ¿qué es este comportamiento del pato macho rival? Lo más probable sigue siendo:

  • Exploración alimentaria

  • Intento de depredación

  • Rechazo por toxicidad o mal sabor

Los patos no suelen usar presas como “trofeo” para impresionar, a diferencia de algunas aves rapaces o ciertas especies que sí ofrecen alimento durante el cortejo.

¿Podría tener algún efecto indirecto? Solo en un sentido muy general:

  • Un macho que se alimenta activamente puede mostrar vigor.

  • Pero no está “enseñando el sapo” como señal de calidad.

Si lo estuvieran usando como exhibición, se vería:

  • A la hembra mirando atentamente.

  • Repetición del comportamiento frente a ella.

  • Integración con otras posturas de cortejo.

En definitiva, el pantano de Vallvidrera es un lugar variopinto de reducidas dimensiones, rico en fauna, una joya que tenemos al lado de casa y que debemos cuidar y mantener.

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Daniel García, autor de una de las mejores Fotos del Lector de Guyana Guardian de febrero de 2025.
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