¿Qué sabemos de la consciencia?

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Se considera como un complejo de unidades de información que tiene su base material en el cerebro

Una técnica de cosmología adapta su análisis a la neuroimagen y permite

¿Qué sabemos de la consciencia?

IAC / Europa Press

* El autor forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian

La consciencia es el estado de conocimiento de uno mismo y del entorno mediante el cual el individuo realiza sus funciones perceptivas, intelectuales, afectivas y motoras. Desde el punto de vista neurológico, la consciencia se manifiesta a través de la actividad cerebral y se considera como un complejo de unidades de información que tiene su base material en el cerebro.

En el sistema nervioso central existen neuronas implicadas y mecanismos neurobiológicos relacionados con la consciencia. Es conocido el llamado sistema activador reticular, que controla la actividad del sistema nervioso central y regula los estados de vigilia y sueño. 

En este sistema se incluyen estructuras como el tronco cerebral, donde se localiza la formación reticular, un conjunto de núcleos nerviosos formados por neuronas de formas y dimensiones diversas; el tálamo y la corteza cerebral. El tálamo es una estructura cerebral que recibe e integra la información que posteriormente llega a la corteza cerebral mediante los circuitos tálamo-corticales. 

La consciencia representa la actividad de toda la corteza cerebral; es decir, no debe comprenderse centrándose en una sola región cerebral sin considerar la relación de esta con las demás. Por lo tanto, la consciencia se relaciona neurofisiológicamente con las áreas corticales de asociación.

Una de las dificultades que se presentan en el estudio de la consciencia es su carácter subjetivo intrínseco. Una persona sabe que está consciente y, por otra parte, los demás comprueban que lo está porque el individuo tiene la capacidad de responder de forma apropiada a los estímulos ambientales. 

El ser humano, cuando está consciente y mentalmente normal, puede intercambiar con otros individuos diversos elementos de tipo social, lingüístico, ideológico y sentimental, entre otros. Sin embargo, la pérdida de la consciencia puede impedir, en mayor o menor medida, este intercambio.

Una de las dificultades que se presentan en el estudio de la consciencia es su carácter subjetivo intrínseco

En condiciones normales, el ser humano, para poder ejercer su libertad y su actividad volitiva, intelectual y emocional —en definitiva, su actividad mental—, así como para percibir a través de los sentidos y órganos sensoriales, debe estar consciente; es decir, el «yo» se manifiesta en este estado.

La consciencia se refiere a un estado de «darse cuenta» que comienza cuando despertamos y continúa durante el día hasta que volvemos a dormir, morimos o, en otras palabras, nos volvemos inconscientes. Los sueños son también una forma de consciencia, aunque en muchos aspectos difieren de los estados normales de alerta. 

Básicamente, el mecanismo de producción del sueño resulta de una disminución de la excitabilidad del sistema reticular por la acción de centros hipnógenos localizados en el hipotálamo, el tronco del encéfalo y el cerebelo, así como de cambios en el estado bioquímico de las neuronas de este sistema, ya que existen moléculas relacionadas con el sueño, como la serotonina y la noradrenalina. Este ciclo sueño-vigilia es un fenómeno fisiológico necesario para el funcionamiento normal del sistema nervioso.

En la génesis de la consciencia se produce una activación a nivel del sistema reticular en el tronco del encéfalo, que genera impulsos nerviosos transmitidos a la corteza cerebral a través del tálamo, lo que permite la experiencia consciente. 

Esta activación puede estar motivada por estímulos sensitivos y sensoriales que originan impulsos en la propia corteza cerebral, así como por estímulos que se originan en el cíngulo, el hipocampo, el hipotálamo y los ganglios basales.

La consciencia es un fenómeno que siempre se experimenta en el presente; no cambia, y por eso permite percibir el tiempo: pasado y futuro. Además, posibilita vivir los procesos mentales en un instante en el que todo se percibe como una experiencia unificada. 

La consciencia es un fenómeno que siempre se experimenta en el presente; no cambia, y por eso permite percibir el tiempo

Existe un ensamblaje en el que intervienen la entrada visual, el área auditiva, los receptores de la sensibilidad táctil y dolorosa, la vía olfatoria, los mecanismos de orientación espacial, la memoria, el entendimiento, los actos volitivos, la atención y las emociones. 

¿Cómo es posible que todos estos fenómenos mentales se integren en un solo instante? ¿Cómo, a partir de los cambios iónicos en las membranas de las células nerviosas y de los fenómenos bioquímicos de los impulsos nerviosos, se origina la consciencia con todo lo que representa? No existe aún una explicación neurocientífica definitiva sobre cómo se produce la consciencia, a pesar de que se conocen las estructuras anatómicas del encéfalo que intervienen en su elaboración.

* El Dr. Amadeo Muntané Sánchez es especialista en Radiodiagnóstico y Neurorradiología, Tratamiento intervencionista del dolor mediante Alta Tecnología (TAC). Hospital de Barcelona. HM Delfos. Hospital CIMA

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