La izquierda populista: “¿Por qué corremos todo el tiempo?”
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Una parte de la izquierda trata de resurgir frente a la hegemonía de la extrema derecha con mensajes sobre la carestía de la vida y la vivienda

En el vídeo puede verse a un joven, ataviado con deportivas y chubasquero, que camina por una calle de Londres con cierta premura. Es Zack Polanski, líder de Los Verdes de Inglaterra y Gales, partido que está experimentando un cierto ascenso electoral de la mano del giro que el propio Polanski denomina “ecopopulista”. El marketing es hoy parte fundamental de la política y, cuando es exitoso, revela por dónde discurren las corrientes de opinión del momento. La extrema derecha ha logrado situar la inmigración como la gran amenaza de los países desarrollados, pero sobre todo ha conseguido atrapar a mucha gente al verbalizar sus temores. Mientras, la izquierda se ha quedado arrinconada, en busca de un discurso nuevo que conecte con los votantes. Polanski relega el mensaje ecologista en favor de una agenda más social, aunque lo más significativo es la forma en que capta la angustia de una clase media agobiada por el coste de la vida. Se dirige a quienes tienen un empleo, pero perciben que el sueldo no les alcanza como hace unos años. Lo más relevante, sin embargo, es que lo hace con un discurso que apela a los sentimientos, no a la racionalidad de las recetas, como es habitual también en la extrema derecha.
Polanski habla durante varios minutos a la cámara mientras camina cada vez más rápido: “Todos corremos, como si no pudiéramos respirar…” Y prosigue: “Los alquileres suben, las facturas del agua suben, temes abrir el próximo recibo de la luz. ¿Cuándo se volvió todo tan lujoso? Ir a la cafetería, las gafas de leer resultan demasiado caras, así que entrecierras los ojos, hasta ir al dentista se pospone… Reduces gastos y aceleras el ritmo…”. Ya al trote, añade: “Lo siento niños, no hay vacaciones este año. Coges un segundo trabajo, a veces tres, solo para quedarte donde estás. Salarios estancados, pero los precios escalan. Nunca ves a los niños y les gritas cuando los ves…” Hasta que frena la carrera para llamar a la reflexión sobre por qué está ocurriendo todo eso... Conclusión: el reparto de la riqueza no es lo suficientemente justo. No hay soluciones concretas en ese relato, pero se trata de una propaganda exitosa por su sencillez y naturalidad. Transmite la sensación de ansiedad que implica el modo de vida actual, con la que muchos pueden identificarse.
El líder de Los Verdes en Inglaterra no niega que su discurso es populista para que la izquierda conecte con los votantes
Es un discurso que no se dirige solo a los vulnerables, sino a aquellos que, teniendo un empleo, ven cómo cada vez les alcanza para menos, con la vivienda como uno de los factores más preocupantes. Los “poderosos” vuelven a estar así en el punto de mira de una parte de la izquierda que aboga por el tono populista como herramienta política para combatir la actual hegemonía de la extrema derecha. Según Polanski, “si solo eres creíble en el centro, no entusiasmas a nadie”. Algunos le acusan de emplear las mismas armas retóricas que la extrema derecha del Reform UK de Nigel Farage (impulsor del Brexit). No es que él lo niegue... “Ellos -señala Polanski en una reciente entrevista en El País- hacen una política que detesto, pero al menos conectan, mientras el resto de los partidos ni siquiera identifican los problemas”.
Algo similar ha ocurrido con Zohran Mamdani, que sorprendió con su victoria como alcalde de Nueva York, a pesar de tratarse de un hijo de inmigrantes musulmanes y de presentarse como candidato del Partido Demócrata, hoy en horas bajas. Pero su mensaje fue claro: “Una ciudad que podamos pagar”. De nuevo, Mamdani encontró en la denuncia sobre el coste de la vida el punto de conexión con los votantes y sus promesas se enfocaron en esa dirección: autobuses gratuitos, control de alquileres y, de nuevo, los ricos como enemigos, con la promesa de impuestos a las grandes fortunas y corporaciones. La angustia por los elevados precios y el recurso a un cierto acento populista para evidenciarlo son los elementos movilizadores que ha encontrado una parte de la izquierda para despertar de su crisis. ¿Podría ocurrir algo similar en España?

Lo cierto es que aquí ya vivimos ese fenómeno. El movimiento de los indignados que dio pie a Unidas Podemos alcanzó su cénit en 2015, cuando superó el 20% de los sufragios y quedó a poca distancia de los socialistas. Los dirigentes de UP de entonces asumían el calificativo de populistas en el sentido de erigirse en portavoces del pueblo contra las élites, “la casta”. Ese espacio, hoy dividido por motivos personales y estratégicos, está en declive. Los morados decidieron que la única solución para recuperarse era salir del Gobierno y ejercer de oposición al PSOE, como está haciendo Polanski respecto al actual gabinete laborista de Keir Starmer. El problema para Podemos es la dificultad de despertar ilusión una vez han pasado por el Ejecutivo y han ejercido el poder. Por su parte, Sumar optó por permanecer dentro del Gabinete de Pedro Sánchez, pero ya ha dado algunas muestras de que marcará más distancias en este último tramo de la legislatura.
Yolanda Díaz se reunió con el presidente del Gobierno antes de las fiestas navideñas y le expuso la necesidad de relanzar el programa de izquierdas de la coalición, que choca en muchos casos con la imposibilidad de aprobar medidas por falta de una mayoría en el Congreso. Aquel encuentro vino motivado en buena parte por las diferencias sobre cómo afrontar la crisis de la vivienda. Sumar rechaza el anuncio de Sánchez de bonificar a los caseros que rebajen los alquileres en zonas tensionadas, un decreto que sigue aparcado por esas desavenencias. Sumar, que aún no ha resuelto su candidatura ante las generales, se desmarcará en más ocasiones del PSOE. La formación de Díaz busca en sus propuestas sobre vivienda una conexión con los votantes, pero desde la reforma laboral tampoco ha encontrado una percha para ilusionar a sus votantes. La reducción de la jornada laboral pretendía recoger precisamente esa sensación de aceleración que transmitía Polanski, pero la medida no sólo no logró apoyos políticos, sino que tampoco supuso una movilización del electorado significativa.
Mientras, Sánchez trató de imponer en los meses pasados un discurso sobre la defensa de los servicios públicos, en especial la sanidad, frente al PP, aprovechando crisis en ese ámbito en Andalucía y Madrid. Pero el accidente del AVE en Adamuz y el desastre de Rodalies han enterrado cualquier opción de recuperar ese argumento a corto plazo. El presidente también ha tratado de ganar terreno en el ámbito internacional, erigiéndose en una de las pocas voces europeas que se alza de forma más nítida contra el expansionismo de EE.UU. Y las amenazas de Donald Trump.
“¿Por qué todos corremos todo el tiempo?”, se pregunta en el vídeo
En la Moncloa confían en el discurso de “la resistencia” ante el avance de la extrema derecha como elemento de movilización del electorado de izquierdas. Es cierto que la sociedad española muestra más preocupación por la situación internacional. Según una encuesta del Instituto Ipsos, realizada en una treintena de países europeos, el 80% de los españoles cree que el mundo es más peligroso que hace un año. Incluso hay más gente que ve ya a China como un país más fiable que a Estados Unidos. Además, el anhelo de un líder fuerte es menor en España que en el resto de Europa (aquí es de un 33% y en nuestro entorno se llega al 47%). Pero el peso de las preocupaciones cotidianas sigue siendo muy importante. El 75% de los españoles cree que no se están aplicando soluciones efectivas al problema de la vivienda. Es más, consideran que ni siquiera se le presta la debida atención. En España se detecta el mayor nivel de preocupación de todos los países europeos consultados por Ipsos. Y el coste de la vida hace que más de la mitad no esté satisfecho con su situación económica, sobre todo los jóvenes. Así como el PSOE se destaca en el aspecto internacional, en este segundo aspecto apenas logra concitar la confianza del electorado. Tampoco los otros partidos a su izquierda.
“¿Por qué todos corremos todo el tiempo?”, se pregunta el líder de Los Verdes en su vídeo. Sin duda, muchos se han identificado con él. Para la izquierda en España, el problema es que ya lleva siete años gobernando y, pese a los indudables buenos resultados macroeconómicos, una capa importante de la población siente que su día a día es como lo describe Polanski.