Beatriz Molina, 58 años: “Si una mujer de 60 se hace la raya del ojo de un tirón, al soltarla se notan las arrugas. Por eso, el ejemplo de una mujer de 30 maquillándose no nos sirve”
Después de los 50
Beatriz Molina logra combinar su amor por la moda, los libros y la vida activa para inspirar a mujeres de su generación a sentirse seguras y auténticas

Beatriz Molina, 58 años

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“Le digo a las mujeres de mi edad que no se corten y que no piensen en el qué dirán”, cuenta Beatriz Molina para Guyana Guardian. Tiene 58 años y es de Granada. En la actualidad, cuenta con una comunidad de más de quince mil seguidores en Instagram (@beatriz_magazine), donde inspira a mujeres a través de sus fotos, mostrando sus looks más atrevidos y su estilo de vida. Además, comparte contenido de decoración, belleza, libros y restaurantes.
Me parece importante llegar a ese público de mujeres de más de 50 años y que se sientan identificadas con lo que enseño
Molina es directora de una biblioteca municipal y allí refleja toda su pasión por los libros, un gusto que también heredó de su madre. “Tengo su ejemplo, ella es centenaria y sigue leyendo muchísimo. Eso le ha permitido tener una vida mucho más plena y ágil a todos los niveles”, confiesa. Por eso, Molina insiste en la importancia de mantener la vida cultural activa y de no dejar de leer nunca.
Su día a día es variado, ya que trabaja en la biblioteca con un horario regular y, fuera de ese tiempo, se dedica a sus hobbies, como publicar contenido sobre moda en redes sociales. “Desde pequeñita, me gustó mucho la moda. En mi casa, mi madre siempre vestía muy bien y le gustaba comprar la revista Telva”, confiesa. Ese interés ya venía de ella, y a Beatriz le encantaba seguir las novedades de los diseñadores. Desde entonces, siempre le ha gustado fijarse en los detalles y en cómo quedan las prendas.

“Es algo, de alguna manera, casi innato”, señala. Por eso, Molina disfruta dedicándose tiempo a sí misma y arreglándose. “Al fin y al cabo, arreglarse es la forma que tienes de transmitir lo que quieres en ese momento. No me parece un tema superficial ni baladí, independientemente de que luego te guste más o menos la moda o la innovación”, explica. Por tanto, conoce la importancia de arreglarse para una misma, pero siempre teniendo en cuenta el lugar al que va a ir y con quién.
He ayudado a otras personas desde mucho antes de que existiera Instagram. Ya ‘influenciaba’ cuando la gente me pedía que la acompañara a elegir un traje para una boda
Prejuicios y redes sociales
Beatriz confiesa que llegó al mundo de las redes sociales casi por casualidad. “Tenía Facebook y lo utilizaba, sobre todo, para cosas de libros y cuestiones profesionales, y alguna cosa personal, pero no demasiado. Un día publiqué algo sobre unos zapatos y ese post gustó mucho”, explica. A raíz de ello, pensó que, si en Facebook hablaba siempre de libros, podría parecer superficial hablar de moda, por lo que decidió comenzar a compartir sus looks en Instagram. “Ahí era donde nadie se enteraba y podía compartir mis cosas de moda y otras aficiones”, destaca.

Poco a poco, sus publicaciones se fueron popularizando y, cuando llegó a los 5.000 seguidores, lo profesionalizó. Cambió su nombre de Instagram a Beatriz Magazine: “La idea era que no se definiera como un perfil solo de moda, ni solo de libros o decoración, sino un lugar donde exponer todo lo que me gusta, una revista variada en la que quepa absolutamente todo”, explica.
¿La moda y el estilo tienen edad?
Molina considera que existen prejuicios sobre que, a cierta edad, no se puede innovar ni hacer determinadas cosas. Pero confiesa que, haciendo lo que ella hace, hay muchísimas chicas de 30 años, pero con 60 no hay tantas. “A mí me gusta y me parece importante llegar a ese público de mujeres de más de 50 años, que se sientan identificadas con lo que enseño y con los productos que presento”, explica.
Además, cuenta que le gusta mostrar productos nuevos, pero siempre adecuados a su edad. “Si una mujer de 60 se hace la raya del ojo de un tirón, al soltarla se notan las arrugas. Por eso, el ejemplo de una mujer de 30 maquillándose no nos sirve. Por eso hay que ser consciente de estas cosas y dar trucos: difuminar mejor, usar determinados productos o tratamientos que vengan bien para la flacidez del óvalo facial, que son problemas habituales a esa edad”, destaca.

Asegura que el edadismo sí existe. “Hay prejuicios, incluso personas de mi propia generación te dicen: ‘¿A dónde vas con la edad que tienes?’. Necesitamos referentes de nuestra misma edad. No puede serlo para nosotras una chica de 30 o de 40, porque no lo es”, dice.
La cara en redes sociales, lo que supone para Beatriz
Aunque Beatriz publica mucho contenido en redes sociales, tiene claros sus límites. “En mi vida privada soy bastante reservada: no saco a mis hijos, ni a mi marido, ni siquiera los planes que hago de forma privada”, explica. Por ejemplo, confiesa que no comparte un cumpleaños familiar. “Prefiero compartir cosas de estilo de vida que puedan servir a los demás”, aclara. Por otro lado, sí muestra restaurantes de su ciudad u hoteles que le gustan. “Tengo incluso una carpeta dedicada a hoteles, no tanto para que la gente sepa dónde voy, sino para dar ideas”, confiesa.
Yo sí me siento ágil y vital. Eso no quiere decir que no sea consciente de la edad que tengo

Pese a ello, hay muchas cosas que decide guardarse para sí misma y no compartir. Cuando recibe feedback de sus seguidores, se siente muy satisfecha. “Cuando alguien me para por la calle y me dice que me sigue, le estoy profundamente agradecida, porque para mí es una gran satisfacción”, confiesa. “He ayudado a otras personas desde mucho antes de que existiera Instagram. Ya ‘influenciaba’ cuando la gente me pedía que la acompañara a elegir un traje para una boda o un vestido de novia. He ido con muchísimas novias a buscar su vestido: amigas, amigas de amigas, cuñadas… Siempre ha sido así”, señala.
Beatriz Molina anima a las mujeres de su generación a no cortarse ni pensar en el qué dirán y a mantener una vida activa en todos los sentidos. “Yo sí me siento ágil y vital. Eso no quiere decir que no sea consciente de la edad que tengo, de que voy a cumplir pronto 60 años y que hay determinadas cosas que ya no puedo hacer porque, si las hago, se me resiente la rodilla o lo que sea”, explica. Por último, concluye que el autocuidado es clave: “Hay que dedicarse tiempo, no dejarse siempre para el final y aprender a protegerse de los ‘ladrones de tiempo’ que restan energía sin aportar nada, apostando por aquello que realmente llena”.



