David Pozo, barrendero (31 años): “Hay gente que deja la basura en mi cara. Si todos fuéramos más cívicos, nuestro trabajo iría mejor”
Oficios
Cómo es el día a día de un barrendero en España: jornada, salario y condiciones

David Pozo es operario de limpieza viaria en un pueblo limítrofe con Barcelona.

Las calles son de todos, pero no todos las cuidan igual. David Pozo conduce a diario la barrendera y recorre orgulloso, escoba en mano, los barrios de Montcada i Reixac (municipio cerca de Barcelona). Tiene claro que su trabajo es imprescindible, aunque no siempre está bien valorado.
En una conversación con Guyana Guardian, el joven barrendero reivindica un oficio que durante años ha sido desprestigiado, denuncia la falta de civismo de algunos vecinos y pone en valor el trabajar al aire libre, aunque, asegura: “No es un trabajo para todo el mundo”.
¿Cómo empezó su trayectoria en el sector de la limpieza viaria?
Estaba en una fábrica y presenté el currículum para probar. A los meses me cogieron. Entré por una sustitución y he estado unos cuantos años así hasta ahora, que ya me han hecho fijo.
Trabajamos 36 horas a la semana y está bien remunerado
¿Qué le llamaba la atención de este oficio?
A mí lo que siempre me ha gustado es la libertad de trabajar en la calle. En las fábricas en las que he estado he notado mucho control, mientras que en la calle me siento más libre trabajando. Te da el aire, el sol y hay momentos en los que se está a gusto.
El horario está bien porque no es el habitual de ocho horas al día o incluso diez o doce. Trabajamos seis horas al día o seis y media (dependiendo del turno), unas 36 horas a la semana. Y está bien remunerado. Hay gente de mi empresa que está cobrando 1.900 euros.
¿Cómo es la jornada de un barrendero?
El día puede cambiar en cualquier momento. Dependiendo del turno en el que estés, puedes tener una tarea u otra. Y cada uno tiene que centrarse en una zona en concreto del pueblo, y cada una de ellas tiene un recorrido. Entre mis tareas, barro las calles con la máquina, hago desbordes de los contenedores (si hay residuos alrededor, los recogemos y los tiramos dentro), vamos a los colegios cuando ya han salido los niños, a recoger la basura. Y puede ocurrir que haya una incidencia en cualquier momento y tengamos que dejar lo que hacemos para solventar ese problema. También, depende de los días, hay mercadillos y vamos allí a limpiarlo todo cuando terminan.
¿Hay días que tiene más carga de trabajo que otros?
Siempre tenemos trabajo. Lo que ahora somos más y nos repartimos mejor la faena. Antes sí íbamos más saturados los días de mercadillo, porque terminábamos de limpiar todo a las cinco de la tarde, hacíamos la pausa de la merienda y solo quedaban tres horas para hacer el resto de la faena y si, además, sale un extra, cuando terminamos la jornada, las calles no quedan como nosotros querríamos.

Cuando empieza en este trabajo, ¿qué es lo que más le cuesta asimilar o lo que más le choca?
Como es en la calle, tienes que ir caminando. Empecé limpiando a pie, sin vehículo, y hacía unos 10 o 12 kilómetros al día. Eso fue duro al principio porque pasé de no caminar apenas en una fábrica a estar recorriendo todos los barrios caminando o, por ejemplo, los movimientos de la escoba, el agacharte constantemente (David mide unos dos metros). Ahí me cuestioné si ese trabajo era para mí. Al final le di tiempo y, como todo, te acostumbras.
¿Ha sentido que le juzgan por dedicarse a esto?
Es que es verdad que antes estaba mal visto serlo. Como si todos los barrenderos no tuvieran estudios o fuera la última opción para alguien. Pero las cosas han cambiado. Tenemos buen convenio y bastantes pagas. Y muchas veces estoy haciendo la faena y me para gente para preguntarme: “Tú, ¿cuánto cobras?”, “¿qué puedo hacer para trabajar aquí?”.
¿Se les requiere algún tipo de formación?
No es obligatorio ningún curso. Simplemente, cuando cambias de categoría (por llamarlo de alguna manera), tienes que llevar una máquina barredora y ahí sí te forman para que sepas usarla. Al final es más el aprendizaje del día a día que otra cosa.
¿La sociedad respeta lo suficiente a los barrenderos?
Sí, hay quienes te agradecen el trabajo. A lo mejor vamos baldeando las calles (un operario va con la máquina y un peón va limpiando con agua) y te paran para decir: “Gracias a vosotros las calles están mejor”, “si no fuera por vosotros...”
Pero también pasa lo contrario. Hay veces que pasas por un sitio, lo limpias y, cuando te das la vuelta, ya han dejado una bolsa de basura tirada. Hay gente a la que le da igual que yo acabe de pasar. Dejan la basura en mi cara. Yo estoy para limpiar, no para recoger la mierda que dejan los demás. Si todos fuéramos un poco más cívicos, nuestro trabajo iría mejor.
Hay zonas en las que la gente es más cívica y otras donde parece que no hay normas
¿Observa diferencias en el estado de las calles según el barrio?
Sí, porque en cada barrio se mueve un perfil distinto de vecinos y eso se nota. Hay zonas en las que la gente es más cívica y otras donde parece que no hay normas. Se nota mucho. Nosotros limpiamos igual en todos, pero en algunos barrios se nota que se ha limpiado y en otros no, porque te giras y sigue estando fatal.
¿Cualquiera puede ser barrendero?
Hay gente que lo prueba y al final dice: “Esto no es para mí”. Porque simplemente no va con él o porque se pensaba que era otra cosa. Al final, hay que saber adaptarse al estar en la calle. Estamos expuestos al frío y al calor. Podemos estar a 3 o 4 grados en invierno y trabajar así durante toda la jornada o a 42 grados en verano. Hay gente que eso no lo tolera. No es para todo el mundo. He visto gente que ha durado un día.
Ahora que ha mencionado las temperaturas en verano, ¿se toma alguna medida preventiva?
Cuando aprieta el calor, la jornada se hace muy dura. Así que es verdad que tenemos un dispensador de crema solar y estamos todo el tiempo hidratándonos y hacemos más pausas en la sombra. Nos dan margen para poder parar si nos sentimos saturados con el calor porque ha habido compañeros a los que les ha dado un golpe de calor limpiando el mercadillo a pleno sol sin una sombra. Aunque ahora lo han puesto debajo de una autopista. Con eso ya hemos ganado mucho.
¿Cuál es la edad media entre sus compañeros?
La persona más joven tiene 24 años (entró cuando tenía 20), pero la media está entre los 35 y 55. Hay gente que ahora tiene casi 65 y hace poco se jubiló uno. Más del 30 % de la plantilla lleva más de 20 años aquí.
Y en cuanto al género, ¿hay diferencias entre mujeres y hombres en su oficio?
Se supone que cada dos hombres entra una mujer. En mi empresa está bastante equilibrado. Y en cuanto a faena, hacemos todos lo mismo. Una mujer lleva la barredora igual que yo, barre igual que yo... No se discrimina a la mujer en nada.

