Sociedad

Desesperación y muchas dudas en la peor tragedia ferroviaria de la década

Siniestro ferroviario

La cifra de fallecidos por el choque de los trenes de alta velocidad asciende a 41 tras el último cuerpo hallado al levantarse uno de los vagones del Iryo

La oscuridad y el retraso de las máquinas pesadas ralentizó el rescate de cuerpos sin vida

Los familiares viven un vía crucis para tener información de sus allegados desaparecidos

Última hora del accidente de tren Iryo en Adamuz (Córdoba): desaparecidos y posibles causas del descarrilamiento, hoy en directo

Uno de los voluntarios de Protección Civil que rescató víctimas del Alvia que descarriló en la curva A Grandeira de Angrois, a unos tres kilómetros de la estación de Santiago de Compostela, recordaba en el 2023, cuando la prensa volvió a prestar atención al accidente por su décimo aniversario, que lo que le seguía quitando el sueño no eran los gritos de dolor que escuchó aquella noche ni las imágenes de cuerpos tumbados ensangrentados. Tampoco el olor a quemado que se queda impregnado en el ceño.

Miembros de la Guardia Civil, junto a efectivos de emergencias, trabajan junto a los trenes, en el lugar del mortal descarrilamiento, en Adamuz
Miembros de la Guardia Civil, junto a efectivos de emergencias, trabajan junto a los trenes, en el lugar del mortal descarrilamiento, en AdamuzSusana Vera / Reuters

A última hora de la tarde, eran 43 los hospitalizados; nueve de ellos estaban en estado grave

Lo que le hacía sobresaltar de la cama eran las melodías de los móviles –tirados en el suelo o en los bolsillos de los fallecidos– que no paraban de sonar. Familiares que llamaban, una y otra vez, con la esperanza de que su allegado descolgara el teléfono. La pasada madrugada del lunes, tras el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), la escena se volvió a repetir. Teléfonos sonando, en mitad de la oscuridad, que resumían las dos caras de una eterna noche en vilo: la desesperación de los familiares ante la falta de información y la impotencia de los rescatadores ante la oscuridad que no les permitía avanzar.

Un efectivo del departamento de criminalística de la Guardia Civil ante el tren de Alvia accidentado
Un efectivo del departamento de criminalística de la Guardia Civil ante el tren de Alvia accidentadoHANDOUT / AFP

El pueblo de Adamuz se vuelca con los familiares, ofreciendo mantas, electrógenos, comida y vehículos

El balance oficial de fallecidos a mediodía ascendía a 39 personas, pero a primera hora de la tarde los equipos de rescate, con máquinas pesadas, aún no habían accedido a uno de los vagones delanteros del Alvia 2384 que salió de Madrid con rumbo a Huelva, pero nunca llegó a su destino porque los vagones traseros del Iryo 6189 se pusieron en su camino. De ahí que las autoridades insistiesen durante todo el día en que esa cifra era provisional. Sobre las 18 horas, el 112 de Andalucía elevó el número a 40 muertos. Los forenses de Córdoba recibieron 37 cadáveres y practicaron 23 autopsias que, por ahora, han permitido que cinco personas fueran identificadas por la Guardia Civil a través de sus huellas dactilares.

La cifra se ha elevado a 41 este martes por la mañana tras el hallazgo de un cuerpo al levantar uno de los vagones del Iryo.

Imágenes aéreas del trágico suceso entre los dos trenes en Córdoba Video

Imágenes aéreas del trágico suceso entre los dos trenes en Córdoba

Guardia Civil

Los allegados salieron del pueblo, rumbo a la capital, antes de que los políticos se acercasen a la zona del desastre

Pasadas las 19 horas, eran 43 las personas que seguían hospitalizadas, nueve de ellas graves. Las autoridades investigan también 43 denuncias de personas desaparecidas en el accidente, según la estadística del Centro Integrado de Datos (CID). Por el momento, la cifra de altas se eleva ya a 83 y 39 afectados siguen ingresados tras el siniestro de Adamuz

Mantas proporcionadas por voluntarios y ciudadanos para las víctimas del accidente en Adamuz
Mantas proporcionadas por voluntarios y ciudadanos para las víctimas del accidente en AdamuzLolo Vasco/Colaboradores

La Guardia Civil habilita una oficina para recoger ADN de familiares para agilizar las identificaciones

La investigación, por el momento, ha determinado que pasaron 20 segundos desde que descarriló el tren que se dirigía a la capital hasta que el Alvia lo embistió. Un lapso de tiempo, según las primeras averiguaciones, insuficiente para que entrasen en funcionamiento los sistemas de seguridad del tren. Del impacto, los tres primeros vagones –incluido el del maquinista, de 28 años, que está entre los fallecidos– salieron disparados hasta los pies de un talud de cuatro metros.

Recogida de muestras de ADN de familiares directos de las víctimas Video

Recogida de muestras de ADN de familiares directos de las víctimas

Casi 24 horas después de la colisión, los operarios no habían logrado acceder a uno de los vagones

El sargento primero Muñoz conducía la segunda patrulla que llegó al lugar del desastre, en mitad de Sierra Morena, tras recibir el aviso diez minutos antes de las 20 horas del domingo. Dice que a sus 49 años –y 21 en el instituto armado– es la primera vez que vive en sus carnes una tragedia de esta magnitud. La primera impresión, al ver el Iryo media hora después del aviso, fue horrible: personas desorientadas con heridas, llantos de desesperación y muertos en los vagones. Pero la segunda impresión, cuando el propio maquinista les avisó de que había otro tren siniestrado, fue dantesca. Perdió la cuenta de los cadáveres –y de los heridos, muchos de ellos de gravedad–. Y de los móviles que sonaban. Y de las pantallas que se iluminaban con llamadas entrantes sin respuesta. En mitad de ese desconcierto, el sargento Paco, como dice que le conocen en la Comandancia de la Guardia Civil en Córdoba, encontró una –de las pocas– notas de color de la noche más negra Adamuz. Una niña de seis años, sin su familia, que había logrado salir de uno de los vagones más afectados por sus propios pies. Literal. El uniformado se percató, “una hora más tarde”, de que la niña iba descalza. Le contó, “con bastante entereza para la edad que tiene”, que se tuvo que quitar sus zapatillas porque se le habían quedado atrapadas entre los obstáculos –de hierros– que se formaron en el convoy tras el descarrilamiento.

Vista del tren Iryo que descarriló el domingo e impactó contra un Alvia
Vista del tren Iryo que descarriló el domingo e impactó contra un AlviaEFE

El Alvia no tuvo más de 20 segundos desde que descarriló el Iryo, insuficientes para reaccionar al siniestro

Mientras que la niña, que solo tuvo que recibir tres puntos de sutura por un pequeño golpe en la cabeza relata a los agentes que la custodiaban cómo volvía de pasar el fin de semana en Madrid con su familia, los Zamorano Álvarez, de Punta Umbría (Huelva), al otro lado de las montañas, a unos ocho kilómetros, Juan Barroso, iba “de hospital en hospital, dando vueltas sin sentido” en busca de sus allegados. “¿Tú ves normal que no sepamos nada, absolutamente nada, de mi familia más de 12 horas después”, se pregunta sin dejar margen para dar un sí como respuesta. Su familia es la misma que la de la niña superviviente. A mediodía de ayer no tenía ni rastro de su primo, el padre de familia, ni de su esposa, ni del niño mayor de 12 años, ni de un sobrino del matrimonio. A todos ellos se refería como “desaparecidos”, pese a que los peores presagios iban invadiendo, cada hora que pasaba, el Hogar del Pensionista de Adamuz, donde encontraron cobijo una veintena de familias que se aferraban al único clavo ardiendo: había varios heridos muy graves, en la uci, a los que los servicios de emergencia no habían conseguido ponerles aún nombres ni apellidos porque llegaron en las ambulancias sin ninguna pertenencia. Era eso o asumir el peor desenlace…

Que no tardó –mucho– en llegar. Antes de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, escoltado por su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el de Transportes, Óscar Puente, se acercasen a Adamuz, los familiares abandonaron en autobús el pueblo que se volcó con ellos la noche anterior. Los que llevaron bocadillos, ropa y mantas a los familiares. Los que aportaron grupos electrógenos en el lugar del accidente. Los que ofrecieron sus vehículos para trasladar a ilesos. Y el que no paró de moler café para quienes veían que no giraba el reloj que cuelga del Hogar del Pensionista. El autobús ponía rumbo a Córdoba, donde se instaló un centro de atención a familiares con psicólogos de Cruz Roja. Pero antes tocaba hacer una parada, en la Comandancia de Córdoba, donde la Guardia Civil habilitó una oficina para recoger muestras de ADN de familiares de primer grado, que facilitasen las tareas de identificación por un equipo de expertos que agilizó los tiempos tras la dana de València.

Varios representantes políticos, entre ellos Pedro Sánchez, Juan Manuel Moreno y Óscar Puente, comparecieron ante los medios
Varios representantes políticos, entre ellos Pedro Sánchez, Juan Manuel Moreno y Óscar Puente, comparecieron ante los mediosCRISTINA QUICLER / AFP

Un par de horas más tarde, empezó el goteo de nombres con
apellido en la lista de fallecidos: Félix Zamorano, Cristina Álvarez, Pepe Zamorano, María Clauss, Óscar Toro…

Joaquín Vera Romero

Joaquín Vera Romero

Periodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo

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Redactor de la sección de Política de Guyana Guardian. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo

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