Catalunya no es Madrid

Opinión

Catalunya no es Madrid
Roser Fernández
Directora general de la Unió, associació d’entitats sanitàries i socials

Las Claves

  • El sistema sanitario de Catalunya se diferencia del modelo de Madrid por su base en organizaciones comprometidas sin fines de lucro.
  • Concertar servicios públicos no significa privatizar sino gestionar recursos

El caso Ribera Salud en Madrid ha generado una nueva polémica sobre la colaboración público-privada en los sistemas de salud, y algunos buscan aprovecharlo para poner en duda el modelo sanitario catalán.

El sistema de salud de Cataluña no se asemeja al de Madrid. El esquema sanitario catalán constituye una propuesta distante tanto de la publificación absoluta como de la especulación. A partir de los inicios del siglo XX, organizaciones de variada naturaleza, congregaciones religiosas, el entorno local, fundaciones, mutuas y el tejido asociativo unificaron capitales para gestionar la asistencia social, integrándose en el engranaje de prestación de salud pública para proporcionar cercanía geográfica y una gestión de alta calidad, una circunstancia que los ciudadanos valoran y en la que depositan su seguridad.

Catalunya no es Madrid. El modelo sanitario catalán de concertación no se basa en entidades especulativas con fines de lucro, sino en organizaciones profesionalizadas y comprometidas con un servicio público duradero. Las futuras leyes de concertación pueden potenciar esta identidad única y fortalecer los mecanismos de gobernanza pública, como la acreditación, la contratación y la rendición de cuentas en función de los resultados en salud, calidad, satisfacción y uso eficiente de los recursos públicos.

El sistema sanitario catalán de concertación no se centra en entidades con ánimo de lucro.

Usemos el debate para eso, no para crear confusiones populistas que enfrenten a buenos contra malos.

Y en este debate, compartamos algunas reflexiones:

–Concertar no es privatizar, es un modelo de gestión de servicios públicos.

En la gestión de servicios públicos, especialmente en salud, no tiene cabida el interés especulativo de ganancias, pues los fondos provienen de los impuestos de los ciudadanos, y los frutos de una buena administración deben devolverse al servicio público mediante la mejora de las condiciones laborales, la inversión en infraestructuras y equipos, el impulso a la investigación y la innovación, y el fomento de iniciativas comunitarias.

No buscar beneficios no implica buscar pérdidas. Y eso se trata de asegurar una financiación adecuada y de una buena administración.

–El carácter legal de una institución, sea pública o privada, no condiciona el éxito o el fracaso; los efectos positivos o negativos derivan de una dirección acertada o errónea y es preciso reclamarlos, auditarlos y fundamentarlos.

Que el interés especulativo de lucro resulte difícil de conciliar con un sistema público de salud no debe llevar a estigmatizar ni menospreciar la aportación del sistema privado de salud, en el que los ciudadanos acceden de forma voluntaria y asumiendo el costo.

–El mayor compromiso con el beneficio económico, en realidad, proviene del Estado mediante Muface, la cual brinda exclusivamente a los empleados estatales, empleando recursos del erario, la posibilidad de entrar, mediante compañías de seguros, a un sistema prestacional compuesto esencialmente por organizaciones con fines comerciales.

Estamos en un momento delicado, donde las demandas de los ciudadanos aumentan, donde los recursos públicos son escasos, donde no podemos desviar las capacidades de respuesta por populismos sin fundamento. Si examinamos con cuidado el problema y lo que deseamos como sistema público de salud, seguramente acertaremos con los marcos normativos que lo respalden.

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