Julio Basulto: “Lo único demostrado sobre el ayuno intermitente es que se pierde masa muscular”
Salud y nutrición
El popular dietista denuncia que analfabetismo nutricional obtendría posiblemente la mayoría absoluta en todo el mundo: “Los ‘cuñadietistas’ (cuñados de la nutrición) están convirtiendo a la población en ‘nutrilerda’”

Julio Basulto denuncia que el aluvión de estudios financiados por la industria alimentaria busca que la gente acabe por no creerse nada
En la actualidad, el peso medio de un estadounidense mayor de veinte años es de 90 kilos, con una altura media de 175,2 centímetros. Es decir, un sobrepeso que un dietista-nutricionista como Julio Basulto estimaría que roza la obesidad. Esta tendencia es cada vez más acusada en los países que han americanizado su alimentación. Basulto cuenta en su último libro, Todos gordos (con perdón) (Vergara), que la obesidad se ha convertido en el cuarto factor de riesgo de mortalidad en España (donde causa 36.500 fallecimientos anuales), únicamente por detrás de la hipertensión arterial, el tabaquismo y la hiperglucemia.
En opinión de Basulto, de celebrarse hoy elecciones, el analfabetismo nutricional obtendría posiblemente la mayoría absoluta. No solamente en España, sino en el mundo entero. Arguye que hay fuerzas ocultas muy interesadas en mantenernos permanentemente distraídos, tanto a la hora de comer como de pensar. “Aunque el tamaño de la dignidad de alguien no puede ni debe depender de las medidas de su cuerpo o de una cifra en una báscula, da la sensación de que se pretende convertir al body positive en otra nueva campaña de marketing destinada a obtener más consumidores de productos superfluos” indica Basulto. En su nuevo libro, este dietista-nutricionista repasa algunos otros problemas igual de gordos relacionados con la alimentación.
Algunos famosos creen que, por el mero hecho de serlo, tienen carta blanca para decir cualquier tontería de tipo nutricional que se les ocurra

Señala que los “cuñadietistas” (los cuñados de la nutrición) están convirtiendo a la población en “nutrilerda”. La Fundación del Español Urgente (Fundéu) aclara que la palabra “cuñado” también se puede usar para “referirse a la tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás”. ¿Quiénes son los cuñados y cuñadas de la nutrición?
Todos tenemos dentro un cuñado de la nutrición. Incluso en nuestro colectivo existe un porcentaje nada despreciable de sanitarios que consideran que la obesidad es culpa de quien la padece, algo que no deja de ser cuñadietismo. Dicho lo cual, hay tres grandes grupos de cuñadodiestistas: los medinfluencers, es decir, los influencers de la medicina que se arrogan saber del tema sin tener ni idea; los influencers puros y duros que cobran pingües emolumentos por hacer propaganda de los productos que anuncian; y, finalmente, los famosos que, por el mero hecho de serlo, creen tener carta blanca para decir cualquier tontería de tipo nutricional que se les ocurra.
Un reciente informe señala que las redes sociales y las plataformas de vídeo están “potenciando un entorno mediático alternativo donde una gran variedad de podcasters, youtubers, tiktockers y otras fuentes no oficiales difunden informaciones falsas”. ¿Qué cree que lleva a confiar en ellos?
Diría que el analfabetismo nutricional, ya que no tenemos conocimientos de nutrición, aunque mucha gente piense que sí. Por otra parte, solemos confundir fama con reputación. Finalmente, confiamos en los tiktockers y youtubers por el descrédito de los expertos oficiales. Solo quiero recordar que hace solamente unos días el Departamento de Salud de Estados Unidos, en colaboración con el Departamento de Agricultura, presentó su nuevo modelo de pirámide alimentaria donde consumir carne roja está en la base. Esto es una puñalada trapera contra la salud pública y la ciencia, ya que contradice todos los consensos académicos internacionales.
¿A qué se refiere cuando habla de “nihilismo nutricional”?
Tratar de convencernos que no podemos creernos nada relacionado con la nutrición, para que acabemos comiendo sin pensar. Pero quiero poner sobre el tapete que es un “nihilismo inducido”, ya que hay tantos estudios contradictorios, muchos de ellos financiados por la industria alimentaria, que al final la gente acaba por no creerse nada. Y, claro, cuando al final nadie se cree nada, quedas en manos de quienes tienen el poder de hacer llegar sus mensajes. ¿Y quién tiene el poder de hacernos llegar estos mensajes? La respuesta es clara: la industria alimentaria, ya sea de manera directa (a través de un anuncio) o encubierta (mediante un famoso).
La industria alimentaria nos convence que no podemos creer nada relacionado con la nutrición para que acabemos comiendo sin pensar
Titula su libro Todos gordos (con perdón). ¿A qué atribuye el hecho de que ningún país haya conseguido reducir sus tasas de obesidad en los últimos 40 años?
A lo mismo que la doctora Margaret Chan, la directora general de la OMS entre 2007 y 2017: a la falta de fuerza de voluntad. Pero no a la falta de fuerza de voluntad de los ciudadanos, sino de los responsables políticos para cortarles las alas a los grandes monopolios que seducen a costa de nuestra salud, poniendo en práctica las medidas que hace muchos años que se sabe a ciencia cierta que funcionan.
Parte de la sociedad se ha rebelado contra la gordofobia a través del movimiento body positive, que reivindica una visión amable del cuerpo físico, independientemente de su tamaño y forma. ¿Qué les diría a quienes reclaman tener la entera libertad de poder decidir los kilos que pesan, sean cuantos sean?
De entrada, les diría que es muy complicado poder decidir el peso, porque la obesidad se protege a sí misma. Para alguien con obesidad, es muy fácil ganar peso. Aunque parezca que una persona haya decidido tener el peso que tiene, en realidad es víctima de unos adipocitos que le incitan a comer más y a preferir los alimentos malsanos. Dicho lo cual, a quienes reclaman la libertad de poder pesar lo que quieran, les diría que se quieran, que se acepten, pero que también se cuiden.
¿Vivimos en una época donde cada vez hay más personas que arrastran sobrepeso, pero donde también hay más cuerpos 10 que nunca?
No lo sé. Diría que ahora hay mucha más obesidad, pero no tengo tan claro si también hay muchos más cuerpos 10, ya que antes bastantes trabajos eran muy físicos, sobre todo en el campo, pero también en las fábricas. Porque…¿qué entendemos por un cuerpo 10? Para mí, es un cuerpo que está en forma. Pero, repito, no lo sé.
Casi siempre que tiene ocasión, recomienda ayunar del ayuno intermitente, pese al éxito alcanzado por esta dieta. ¿Por qué?
Cuando apareció esta dieta muchos pensamos que iba a acabar en el olvido, pero terminó teniendo un éxito rotundo. Lo único que ha demostrado el ayuno, sea cual sea, intermitente o no, es hacer perder masa muscular. Añadiría que también nos aleja del correcto aprendizaje de lo que es una dieta saludable, porque de igual manera que nadie aprende a tocar el violín dejando de tocar el violín, nadie puede pretender aprender a comer sano, dejando de comer. La metáfora no me parece descabellada porque comer saludablemente en un entorno donde hay tantos mensajes contradictorios es tan complicado como tocar bien el violín. El ayuno intermitente también aumenta claramente los trastornos del comportamiento alimentario que tienen peor pronóstico, además de no haber acreditado ningún beneficio ni para el control del peso corporal ni para el control de patologías crónicas como la diabetes.
De igual manera que nadie aprende a tocar el violín dejando de tocar el violín, nadie puede pretender aprender a comer sano dejando de comer

Dedica varias paginas a recopilar titulares engañosos. ¿Por qué la “nutrición alternativa” que promueven los “cuñadietistas” y los influencers encuentra tan buena acogida en medios de comunicación que podrían considerarse “serios”?
Porque dan respuestas rápidas y fáciles a temas complejos y esto va muy bien para vender titulares y para que la gente haga clic y entre en alguna de estas informaciones.
Señala que hay tantas mentiras a nuestro alrededor que cuando alguien nos dice la verdad tendemos a no creerle y que este es, precisamente, el mayor triunfo del “populismo” nutricional. ¿Decir lo que la mayoría quiere escuchar, funciona?
Sí, funciona, pero a corto plazo, porque se ha demostrado que la gente hace clic en este tipo de titulares. Pero estos mismos estudios indican que, a largo plazo, la gente tiene mucha más fe en las fuentes reputadas. Una cosa es hacer clic en un contenido sensacionalista y otra cosa muy diferente creérselo y proceder a aplicárselo durante el resto de la vida. ¿Qué queremos escuchar? Más que querer, necesitamos escuchar consejos fáciles que no supongan grandes cambios en nuestra vida, que ya de por sí es bastante complicada.
Cita una encuesta con casi dos mil personas que constata que el 76% de los españoles puntúan su dieta de notable a sobresaliente aunque, según comenta, nos merezcamos un suspenso, pues un 33% basa su alimentación en los ultra-procesados, otro 72% no cocina a partir de alimentos frescos y únicamente un 4% reconoce tomar cinco raciones al día de frutas y hortalizas.
Aquí pasa como en la conducción: creemos ser buenos conductores, cuando en realidad no respetamos las normas de circulación. Por eso es importante ser consciente de que no sabremos tanto de nutrición como pensamos.
¿Cuál diría que es el problema más gordo al que se enfrenta la nutrición en estos momentos?
El enorme poder de los lobbies para sofocar por tierra, mar y aire cualquier conato de mejorar la salud de la población.


