Longevity

Jack Szostak, biólogo molecular y premio Nobel: “El envejecimiento es uno de los problemas científicos más complejos, porque no tiene una sola causa”

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Premio Nobel 2009 de Fisiología y Medicina por su pionero trabajo en el hallazgo de la telomerasa, enzima que protege a los cromosomas de la degradación, el biólogo molecular publica ‘Vida y cosmos. ¿Es la Tierra una excepción?’, que ha escrito con el astrofísico Mario Livio

El premio Nobel Jack Szostak. 

El premio Nobel Jack Szostak. 

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“El envejecimiento es uno de los problemas científicos más complejos, porque no tiene una sola causa, ni una solución simple”. Es una de las sentencias del biólogo molecular Jack Szostak (Londres, 1952), que lleva más de medio siglo investigando nuestra existencia desde diversos ángulos. Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2009, con Elizabeth Blackburn y Carol Greider, por descubrir los telómeros y la telomerasa, sus investigaciones han sido clave para entender el envejecimiento celular. Además, está considerado una de las voces más influyentes en la reflexión científica sobre el origen de la vida.

La ciencia, asegura Szostak, le ha enseñado a “ser humilde”. Quizá por esa razón, el mismísimo descubridor de la telomerasa precisa que no se considera “un gran experto en longevidad”. Ni siquiera cuando sus pioneros estudios sobre esta enzima han supuesto grandes avances en el estudio del envejecimiento. 

A sus 73 años, reconoce que la presión de la edad le hace recordar que tiene un tiempo limitado, pero sigue disfrutando del camino porque, en la línea de Cavafis pero desde un punto de vista puramente científico sabe que, resuelva o no sus investigaciones, “lo importante es el proceso”. También reconoce que cuando lo que estudia deja de ser estimulante, busca nuevos problemas. “Me interesan los campos donde aún quedan grandes preguntas abiertas”, indica, porque “mantener viva la curiosidad es vital para un científico y, creo, para cualquier persona, a cualquier edad”.

Mentor de figuras como Jennifer Doudna —también premio Nobel—, Szostak, que subraya que “la curiosidad es vital para un científico”, publica ahora Vida y cosmos. ¿Es la Tierra una excepción?, escrito junto a Mario Livio, astrofísico y miembro del Space Telescope Science Institute. En él abordan de forma accesible preguntas como por qué envejecemos, cómo se generó la vida o la posibilidad de vida en otros planetas. Él destaca que en los próximos años “detectaremos vida en otros planetas, o empezaremos a sospechar que la existencia de vida es bastante rara”.

¿Qué le gustaría que el lector se lleve de Vida y cosmos?

La idea de que estamos aquí como resultado de procesos naturales, llenos de enigmas fascinantes. Si alguien siente curiosidad sobre por qué envejecemos, por qué existe la vida y qué lugar ocupamos en el universo, este libro ayuda a tratar de responder a muchas de esas preguntas.

El origen de la vida es un tema tan amplio que puede conducirle a uno a pensar en que tiene un tiempo limitado. A los 73 años, ¿siente la presión de la edad por resolver estas preguntas?

Totalmente, siento que tengo un tiempo limitado para intentar comprender este problema central, pero como científico sé que, más allá de resolverlo o no, lo importante es el proceso. Cada año aprendemos cosas nuevas. Esa es la verdadera alegría de la ciencia.

El envejecimiento es uno de los problemas científicos más complejos, porque no tiene una sola causa, ni una solución simple

Jack Szostak

¿Cómo encaja reflexionar sobre la vida y el tiempo en el estudio del cosmos?

Pensar en el universo nos da perspectiva. Nos recuerda lo pequeños que somos, pero también lo afortunados que somos, a cualquier edad, de vivir en un lugar tan extraordinario.

¿Cree que entender el envejecimiento y el origen de la vida puede hacernos mejores seres humanos?

No lo sé, pero sí sé que la ciencia nos enseña humildad y respeto por la naturaleza, y ese es un buen punto de partida.

Sus primeros grandes descubrimientos estuvieron ligados a los telómeros. ¿Por qué son importantes para entender el envejecimiento?

Los telómeros son una parte del rompecabezas del envejecimiento. Nos ayudan a entender que las células no pueden dividirse indefinidamente sin consecuencias. Pero una de las razones por las que el envejecimiento es tan interesante científicamente es precisamente su enorme complejidad. El acortamiento de los telómeros es solo una pieza, también están el daño al ADN, el estrés oxidativo, los errores en las proteínas, su agregación… muchas cosas empiezan a fallar a medida que envejecemos.

Entonces, ¿no existe una causa única del envejecimiento?

Exactamente. No hay un único factor dominante y, por lo tanto, no hay una cura simple para envejecer. Probablemente hay muchos procesos distintos actuando al mismo tiempo.

Sin embargo, hoy vivimos más y mejor que hace décadas. ¿Qué ha cambiado?

Eso es resultado de la medicina moderna y de un mayor conocimiento sobre cómo vivir de forma saludable. Sabemos que no comer en exceso, hacer ejercicio regularmente y cuidar ciertos hábitos permite vivir más tiempo y con mejor calidad de vida. Además, están apareciendo nuevas terapias y medicamentos que probablemente ayudarán a que las personas se mantengan sanas durante más años.

¿Estamos preparados, social y éticamente, para una vida mucho más larga?

No lo sé. Si las personas empiezan a vivir mucho más tiempo, habrá enormes cambios sociales. La población podría crecer de manera difícil de sostener y no creo que estemos pensando seriamente en esas consecuencias.

Cuando un área se vuelve extremadamente competitiva, como ocurrió con los telómeros, a veces deja de ser tan estimulante

Jack Szostak

¿Cómo cambia la vida tras recibir un Nobel?

Se abren oportunidades para comunicar ciencia y ayudar, pero en esencia mi vida no cambió tanto. Sigo siendo un científico activo, trabajando cada día en el laboratorio con mis estudiantes.

Entre ellos, otro premio Nobel. Usted fue mentor de Jennifer Doudna. ¿Qué le aporta ese papel de formador?

Es uno de los grandes privilegios de ser científico. Trabajar con gente joven, brillante, ayudarlos a desarrollar su potencial es una experiencia maravillosa. Jennifer fue una de mis primeras estudiantes trabajando en ARN, en los inicios de mi interés por el origen de la vida. Ver cómo antiguos estudiantes se convierten en líderes científicos es profundamente gratificante.

Mirando atrás, ¿cómo ha cambiado la ciencia desde que sus inicios?

Muchísimo. He trabajado en distintos campos, reparación del ADN, telómeros, envejecimiento y, más tarde, el origen de la vida. Cuando un área se vuelve extremadamente competitiva, como ocurrió con los telómeros, a veces deja de ser tan estimulante. Por eso busqué nuevos problemas, campos donde aún quedaran grandes preguntas abiertas.

¿Ha cambiado también en términos de diversidad e igualdad?

Ha mejorado, sin duda, especialmente en áreas como la biología y la química. Hay muchas más oportunidades para las mujeres que cuando yo empecé. Aun así, en campos como la física o la ingeniería todavía queda mucho camino por recorrer.

Da la impresión de que, aunque estén relacionadas, usted cambia de línea de investigación cada cierto tiempo…

Busco estímulos. Mantener viva la curiosidad es vital para un científico y, creo, para cualquier persona, a cualquier edad

Si pudiera hablar con el Jack Szostak joven, ¿qué le diría?

Que disfrute haciendo ciencia, aprendiendo, trabajando con personas brillantes. Es un privilegio enorme dedicar tu vida a intentar entender el mundo.

El problema más serio son las personas que dicen que las vacunas son tan peligrosas que no deberíamos usarlas, eso va a provocar que muchas personas mueran sin necesidad

Jack Szostak

Después de una vida dedicada a la ciencia, ¿qué piensa cuando escucha o lee que hay personas que dicen que la Tierra es plana, por ejemplo?

Pienso que es un poco triste. Que la Tierra es plana es un ejemplo muy extremo, creo que no hay tantas personas tan locas. Pero el problema más serio son las personas que dicen que las vacunas son tan peligrosas que no deberíamos usarlas. Eso va a provocar que muchas personas mueran sin necesidad. Eso es algo que me molesta y me preocupa mucho.

¿Cree que ahora necesitamos más ciencia que nunca?

Sí, hoy el mundo afronta problemas muy serios… La necesitamos para entender cosas como el cambio climático y la energía, y cómo hacer las cosas de una manera mejor. La ciencia y la tecnología son esenciales para tratar de adaptarse al cambio climático, o para que las personas no sufran de enfermedades terribles. Pero por sí misma no soluciona nada. Las soluciones que proponemos necesitan estar dirigidas políticamente y económicamente.

¿Cuál es la mejor lección que la ciencia le ha enseñado sobre cómo vivir la vida?

Hay muchas, pero diría que una importante es a no ser demasiado arrogante u orgulloso, a ser humilde, porque comprendes que realmente sabemos muy poco sobre el mundo, que no entendemos. Esa conciencia cambia la forma en que miras la vida. He trabajado en diferentes problemas científicos durante más de 50 años, pero solo hemos avanzado en pequeños fragmentos del conocimiento. Aún queda mucho que para hacer del mundo un lugar mejor, eso te motiva a seguir investigando.

¿Qué lecciones vitales se lleva del estudio del cosmos?

Una idea importante es que la vida es un fenómeno natural, no hay nada sobrenatural en ella. No necesitamos explicaciones religiosas para entender el origen de la vida. Eso, lejos de restarle valor, nos conecta más con la naturaleza. Nos hace sentir parte de ella.

No necesitamos explicaciones religiosas para entender el origen de la vida; eso, lejos de restarle valor, nos conecta más con la naturaleza

Jack Szostak

Hablar de la creación de la vida para muchas personas tiene connotaciones religiosas, ¿cómo es para usted?

Yo soy ateo y no veo la necesidad de explicaciones supernaturales para nada. Pero sí creo que todos somos parte de la naturaleza, y deberíamos apreciar eso y sentirnos como una parte muy especial de ella. No necesitamos tener creencias religiosas para saber que los humanos son especiales, únicos y valiosos.

Desde un punto de vista científico, ¿cuál fue el factor más crucial para que la vida surgiera en la Tierra?

Necesitas un planeta adecuado, agua líquida, una temperatura correcta, ni demasiado calor ni demasiado frío. La forma en que se forman los planetas es clave. Y hay algo que siempre sorprende a la gente: el cianuro, que para nosotros es un veneno, es en realidad un excelente punto de partida químico para crear las moléculas complejas de la vida.

Muchas personas se inquietan cuando oyen que ‘todo es química’. ¿Qué pasa con el amor o la conciencia?

Todo lo que ocurre en nuestros cuerpos es química, sí, pero esa química se organiza en células, tejidos, neuronas. La conciencia y el amor son fenómenos emergentes de niveles superiores de organización. Reducirlos a ‘solo química’ es una forma muy pobre de explicarlo. Sería como decir todo es ‘solo física’.

¿Pensar así nos deshumaniza?

Al contrario. Nos ayuda a entender por qué somos humanos. Somos el resultado de una larguísima evolución, de la emergencia gradual de comportamientos, emociones y pensamientos. Nada surge de la nada.

¿Cree que encontraremos vida fuera de la Tierra?

Es una posibilidad razonable, pero aún no lo sabemos. La tecnología mejora, pero necesitaremos telescopios espaciales muy avanzados. En las próximas décadas tendremos más pistas. O detectaremos vida en otros planetas, o empezaremos a sospechar que la existencia de vida es bastante rara.

Para acabar, la gran pregunta. En cuanto a la existencia de vida, ¿es la Tierra una excepción?

Esa es una de las preguntas más importantes que podemos hacernos. No lo sabemos. Y precisamente por eso es tan fascinante. Puede que haya vida en muchos otros lugares del universo, o puede que este sea el único.