Longevity

La intérprete María Pujalte medita acerca de la

Vips Séniors

Intérprete de gran versatilidad, Pujalte ha trabajado bajo las órdenes de directores del prestigio de Cesc Gay, Vicente Aranda o Isabel Coixet, aparte de participar en producciones televisivas tan emblemáticas como ‘Siete vidas’ o ‘Periodistas’; en la actualidad, lidera el elenco de la pieza ‘Les Bàrbares’ en el Teatre Borràs de Barcelona.

María Pujalte en 'Les Bàrbares', que se representa en el Teatre Borràs. 

María Pujalte en 'Les Bàrbares', que se representa en el Teatre Borràs. 

Marta Mas

Se trata de esa cara que el público reconoce sobre las tablas o a través de la televisión en casa, aunque tal vez no haya protagonizado portadas famosas ni haya brillado bajo focos deslumbrantes. María Pujalte (La Coruña, 1966) ha volcado su trayectoria en la actuación, y si bien forma parte de nuestra memoria colectiva por ficciones como Siete vidas, Periodistas o Los misterios de Laura y por colaborar con cineastas de la talla de Fernando Colomo, Vicente Aranda o Isabel Coixet, siempre ha mantenido una separación nítida entre su carrera laboral y su intimidad personal.

Hoy, a punto de llegar a los 60 años, relata para Guyana Guardian su visión sobre el avance del tiempo y la edad. Y se expresa con sinceridad: “No voy a inventarme que tengo treinta años cuando no los tengo”. Quizás sea justo por esa independencia que ahora aprecia tanto su actuación en la obra Les Bàrbares, con la que estará en el Teatre Borràs de Barcelona hasta el 8 de marzo , en la que representa a una mujer que debe evaluar su propio recorrido vital.

Les Bàrbares constituye una creación de profundas meditaciones. ¿Se halla usted en esa idéntica etapa de evaluación, María? ¿Existen nexos entre lo real y lo imaginario?

Por supuesto, el avance de la existencia trae consigo estas situaciones y, cuando ya se ha recorrido un largo trayecto, habiendo asumido múltiples determinaciones y acumulado vivencias, es una ocasión propicia para realizar un análisis reflexivo.

¿Lo tiene muy presente, este paso del tiempo?

¡Enormemente! ¡Para mí representa una enormidad! El propósito fundamental de la existencia consiste en aprender a madurar, en lograrlo de forma adecuada, y para mí siempre ha constituido una inquietud constante. Aprender a desarrollarse correctamente, evolucionar, hacerse mayor... ¡aprender a fallecer con dignidad! ¡Y aprender a habitar el mundo plenamente! Se trata de algo sumamente complejo y hermoso al mismo tiempo. Es aquello que mencionaba Machado, “se hace camino al andar”. Me inquieta y me resulta relevante realizarlo de la mejor manera.

¿Se vuelve este análisis más intenso y esencial cuando alguien se dedica a actuar y, por consiguiente, permanece bajo el escrutinio de la gente?

Tener tanta visibilidad conlleva un coste, ciertamente. Pienso que este análisis personal, este deseo de actuar correctamente, constituye algo reservado, profundo y propio. Quienes nos dedicamos a la actuación optamos por un oficio donde el público nos observa, lo cual implica una exhibición constante; no obstante, el ámbito privado requiere gran protección y únicamente uno mismo decide si desea mostrarlo. Considero que el derecho a la intimidad, especialmente en la época actual, representa un valor que todos debemos proteger.

Fuera de esta notoriedad pública y profundizando en lo permitido en su esfera personal, ¿cómo percibe usted el avance de la edad? ¿Lo considera un enriquecimiento o acaso un detrimento?

Se trata de una transformación donde diversos aspectos se perciben como carencias al disminuir la vitalidad previa, aunque simultáneamente esa ingenuidad ha ganado madurez y hay trivialidades que ya no pienso consentir. Es decir, se trata de un conjunto de sensaciones. No obstante, estimo que esta fase en la que empezamos a envejecer, refiriéndome a situarnos más cerca de la senectud que de la juventud, no resulta sencilla. Y considero que para las mujeres es todavía más difícil porque, por citar un caso, la menopausia conlleva efectos mucho más profundos que las simples tonterías que nos cuentan. Me parece que el tema es mucho más serio y requiere estar presente, protegerse, cultivar la paciencia y comprender que es algo normal que no debe preocuparnos.

Entrar en la madurez no constituye un periodo simple, y menos aún para el sector femenino; la menopausia posee una trascendencia superior a las pocas banalidades que se comentan habitualmente.

María Pujalte

Explíqueme más esa vivencia como mujer…

Cualquier avance está vinculado a la voluntad de autocuidado. Sin embargo, hay que vigilar la exageración, pues nos rodea un entorno que lanza incesantes avisos sobre cómo actuar, lucir o percibirnos. Soy alguien que prioriza su salud corporal y emocional, pero reconozco un umbral de “dejadme tranquila, que yo tengo otro ritmo ya”. No intentaré aparentar que tengo treinta años si no es el caso. Me causa el mismo rechazo la visión antigua, en la que tras la menopausia una se desvanecía y dejaba de proyectar “soy sexualmente activa”, que la tendencia actual de fingir que el tiempo se detuvo a los veinticinco. Es fundamental que cada persona descubra su propia vía.

Ese requerimiento de hallar la armonía entre nuestra esencia y lo que se aguarda de nosotros, ¿lo ha mantenido siempre en mente?

Esa ha sido mi visión constante, ciertamente, aunque actualmente noto que el tema gana interés, que la exigencia ha aumentado.

Pujalte, durante un pase de ‘Les Bàrbares’. 
Pujalte, durante un pase de ‘Les Bàrbares’. Teatre Borràs

¿De qué forma procura su bienestar en la etapa actual, cuando lograr la estabilidad supone un desafío superior?

Presto atención a mi dieta, a mis rutinas diarias y a la actividad física, la cual considero esencial… además de mantener una conversación interna para comprender mi propia naturaleza, efectuando una reflexión personal para identificar mis aciertos y errores. Considero que este análisis de conciencia constituye un hábito cotidiano: el reconocer mis equivocaciones, mis puntos débiles y el trato que brindo a los demás.

Mmmm… ¿Y cómo se consigue? ¿Quizá con la meditación?

No aseguro que lo logre, simplemente digo que lo pongo en práctica. Recupero mis energías permaneciendo en soledad y silencio. Reitero: el exceso de visibilidad resulta agotador y no puedo estar interactuando socialmente todo el tiempo. Desde pequeña me ha agradado estar sola, aunque lógicamente en aquel entonces andaba algo inquieta haciendo las cosas típicas de la infancia. No obstante, cuarenta años de carrera profesional exponen demasiado, pasan factura y al final uno prefiere callar. ¡Es que los actores hablamos en exceso!

María, ¿existe algo que jamás se había propuesto y que hoy en día, tras el paso del tiempo, piensa que le apetecería realizar?

Siento interés por recolectar azafrán. Considero que todo lo relacionado con el azafrán es casi un prodigio. Desearía viajar hasta La Mancha para participar en la cosecha y comprender el proceso. Desconozco si existen recorridos para convivir con los agricultores durante la zafra, aunque imagino que es una labor sumamente sutil... ¡Me encantaría vivir esa experiencia!

Tras haberlo recogido, ¿existiría una continuación? ¿Lo emplearía para preparar un plato exquisito?

¡Sí, me gusta mucho cocinar!

Quizá pueda hacerlo cuando se jubile, si es que se imagina jubilada…

Claro que sí, me imagino ya retirada. En nuestro gremio actoral, es posible jubilarse y mantener la actividad profesional con una intensidad diferente. Este equilibrio es ideal pues dispones de tu prestación, permitiéndote seguir vigente de forma puntual ante propuestas estimulantes. Agradezco profundamente tener tanto volumen de faena, pero este sector conlleva una faceta cruda, volátil y arbitraria, en la que muchos compañeros sufren carencias.

En la actualidad rondo los sesenta años y manifiesto “¿ahora otros sesenta, hasta los ciento veinte?”. Sinceramente, me resulta sumamente difícil.

María Pujalte

¿De qué forma imagina a esa María Pujalte retirada? ¿Se transformaría notablemente su ambiente, su rutina cotidiana?

Me visualizo en paz y vinculada al medio ambiente, ya que allí percibo una existencia que trasciende lo humano. En los núcleos urbanos la cotidianidad es exclusivamente de las personas y tal vez eso me abrume ligeramente. El entorno natural resulta bastante más comunicativo. Se encuentra presente y es posible detenerse, contemplarlo y brindarle compañía.

Dispondrá de tiempo para gozar de ella: hoy en día diversos análisis afirman que nuestra longevidad superará notablemente a la de nuestros padres y abuelos. ¿Considera que es una información favorable?

Lo desconozco. Se comenta que la existencia es fugaz, aunque en ocasiones mencionas “de corta nada: ¡es larguísima!”. Actualmente estoy cerca de los sesenta y expreso “¿ahora otros sesenta, hasta los ciento veinte?”. Sinceramente, me resulta bastante complicado, ¡y eso que ya voy de bajada!

Permítame imaginarme a esa María Pujalte de avanzada edad, rodeada de vegetación, y gozando de diversos trabajos de actuación que aún le resultan gratificantes. ¿Qué aspectos estimará fundamentales en la trayectoria que ha recorrido? ¿Qué cosas le brindarán plenitud?

Pienso que el afecto, la calidez y el entorno social son vitales. El amar y ser correspondido, recibir apoyo. El cuidar y socorrer al prójimo, empatizar con los demás. Somos individuos gregarios y si eso falta resulta espantoso.

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