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“Los vinos chinos avanzan a una velocidad de vértigo”: ¿pueden superar a los españoles?

Vinos

Los vinos chinos están comenzando a captar la atención de los expertos: conocedores de la industria local reflexionan sobre si las bodegas chinas superarán la calidad de productores ya consolidados en todo el mundo

Los vinos chinos están en auge y reciben ahora numerosos premios internacionales. 

Los vinos chinos están en auge y reciben ahora numerosos premios internacionales. 

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¿Te suena el nombre de Ningxia? Si nunca lo has oído, quédate con él: puede que en poco tiempo te resulte tan familiar como Burdeos, Rioja o Borgoña. Y es que Ningxia es una región china con más de 40.000 hectáreas de viñedos, aproximadamente cuatro veces el tamaño de París, que destaca por sus tintos de perfil internacional.

Pero Ningxia no es la única región vitivinícola del gigante asiático que merece reconocimiento. Los otros dos grandes centros de producción on Shandong y Yunnan. Entre los tres, están abanderando la gran transformación de la industria del vino en China. Hablamos de más de 750.000 hectáreas de viñedo y un volumen de producción anual superior a 1.200 millones de litros, cifras lo suficientemente abultadas como para plantarle cara a España, Francia e Italia.

Si esos números, ya de por sí, son relevantes, aún lo son más si tenemos en cuenta que el vino que está produciendo China está ganándose la consideración y el respeto internacional. En concreto, las bodegas de la región de Ningxia han recibido más de 1.700 premios internacionales, lo cual le ha valido a esta región el sobrenombre de capital del vino premium chino.

Un territorio (Ningxia) que, dicho sea de paso, tiene el desierto de Gobi a pocos kilómetros de distancia. ¿Cómo una tierra árida como esta ha llegado a producir más de 140 millones de botellas anuales de vino y recibir premios internacionales por su calidad? La explicación corta es que, a finales de los años noventa, los productores chinos comenzaron a formarse en las escuelas de enología de Burdeos. Esa transferencia de conocimiento ha permitido que hoy las bodegas de Ningxia operen con estándares internacionales de calidad, aplicando tecnología avanzada, control de procesos y sistemas de trazabilidad digital.

Si a eso le sumamos la altitud (1.100 a 1.200 metros), amplitud térmica y suelo aluvial, el resultado es una extraordinaria variedad de vinos potentes y equilibrados, como el Helanhong Classic Dry Red Wine (vino tinto seco clásico), el Helanhong Classic Dry White Wine (vino blanco seco) o el Helanhong Jiangnan Reserva Dry Red Wine.

Uno de los numerosos testigos de lo que allí está ocurriendo es Mattia Asperti, sumiller e influencer del vino, quien hace un mes visitó un par de bodegas en Ningxia, “la región vinícola más prometedora del país”, asegura. “Aquí, el estilo está claramente inspirado en Burdeos, hay alrededor de 200 bodegas y la superficie de viñedo está en constante expansión”.

Un crecimiento que interesa e impacta por varios motivos. Entre ellos, por el lugar donde se encuentra Ningxia, “a pocos kilómetros del desierto de Gobi, en una meseta a unos 1100 metros sobre el nivel del mar, con inviernos extremadamente rigurosos”, señala Asperti.

La región está empezando a centrarse en el enoturismo, impulsada por la creciente curiosidad por el vino entre los jóvenes consumidores chinos

Mattia Asperti

Sumiller e influencer del vino

Un desafío que han resuelto con éxito, ya que, según el sumiller “muchas bodegas de la Ningxia producen vinos de muy alta calidad”. Algo que deben a razones de diversa índole. Entre ellas, “la fuerte inversión gubernamental”. Además, “la región también está empezando a centrarse en el enoturismo, impulsada por la creciente curiosidad por el vino entre los jóvenes consumidores chinos, una tendencia que contrasta con lo que observamos en la mayor parte del mundo”.

Por su parte, Carmen de Aguirre, enóloga y directora de la Escuela Europea del vino, señala que “debido a su ubicación geográfica, China siempre ha tenido el potencial de elaborar vino, lo que ocurre es que no eran grandes consumidores. Sin embargo, desde hace un tiempo, están contratando a grandes enólogos extranjeros, sobre todo franceses, italianos y españoles, quienes, animados por la libertad que supone no estar sujetos a la rigidez de la normativa del sector del vino, han decidido trabajar allí, y el resultado es que están produciendo grandes vinos”.

Las bodegas de Ningxia han recibido más de 1.700 premios internacionales. 
Las bodegas de Ningxia han recibido más de 1.700 premios internacionales. Getty Images

De hecho, “he estado en varios concursos internacionales. Algunos de ellos en Francia, donde, de forma puntual, algunas bodegas chinas ganan medallas de oro”, asegura de Aguirre. Ahora bien, además de estos vinos de calidad excepcional, “también encontramos otros muy básicos”. Y es que “todavía no tienen un estilo propio y, por eso, intentan imitar. Sin embargo, China, en algunos años, podría ‘pisarnos los talones’. De hecho, me consta que grandes bodegas, como Moët & Chandon, ya se han instalado allí”, señala.

La demanda china también crece

Otra de las voces que hablan por experiencia propia es la de Amaia Soto, experta en marketing vinícola, quien ha trabajado durante cuatro años en China en el sector del vino. “A lo largo de esa etapa prestaba mis servicios a bodegas españolas, así que mi aprendizaje estuvo muy centrado en entender cómo vender y comunicar nuestros vinos a clientes y consumidores chinos. Eso me permitió conocer muy bien el mercado desde el lado de la demanda: qué se buscaba, qué se valoraba, cómo se negociaba o cómo se tomaban las decisiones de compra”.

Por lo que se refiere a la progresión de la industria vinícola en China, sin duda, “los vinos chinos han avanzado a una velocidad de vértigo. No tienen nada que ver los vinos que se elaboran hoy con los que se hacían cuando yo vivía allí”, asegura Soto. En cuanto a las razones principales que la experta atribuye a este crecimiento, destaca la estrategia empresarial y la enorme inversión que se ha emprendido en la zona, “tanto en viñedo como en bodega.

Además, “se ha contado con talento extranjero procedente de países con una gran tradición vitivinícola, como Australia o Francia. Eso ha dado lugar a vinos técnicamente muy bien hechos y, en algunos casos, de un nivel altísimo”, señala la experta, quien considera que “ahora, el gran reto no es tanto la calidad, que en muchos proyectos ya está, sino construir una identidad propia y un relato ligado a su propio territorio. Pero, sin duda, China ha dejado de ser un actor anecdótico para convertirse en un país a observar muy de cerca en el panorama vitivinícola internacional”.