Dan Bejar: “Cuando canto, escucho a Sinatra o a Serrat, aunque sé que no sueno como ellos”
Destroyer en el Primavera Sound
El Bowie del indie rock trae su flamante 'Dan's Boogie' a Barcelona mientras mira a EE.UU. Desde Vancouver

El líder de Destroyer en un concierto de 2022 en Copenhagen

No hay que llamarse a engaño: Dan’s Boogie es lo más alejado de la música dance que ha estado Dan Bejar. El líder e ideólogo de la banda canadiense Destroyer ha dado un giro con este puñado de canciones contemplativas para piano que, como siempre, amagan drama y que abrazan el jazz de maneras sorprendentes y acaso fortuitas, como si el llamado boogie se refiriera más bien la batalla vital que le supone ser y estar en este mundo.
Es hora de dejar de hablar de Dan Bejar como el David Bowie del indie rock. El arte de este músico/poeta/storyteller nacido y criado en Vancouver traspasa muros temporales y trasciende ese duelo que le marcó a los 13 años con la prematura muerte de su padre, un ingeniero español que quiso mejor vida para su familia que la dictadura de Franco. Bejar conversa telemáticamente con este diario de cara a su concierto en el Primavera Sound (sábado 7, 16 h. En Paral·lel 62). Aparece con el espíritu relajado, muy en contraste con sus alborotados rizos que no para de alejar de su frente como si fueran cortinas de su propia timidez.
Ha pasado un tiempo desde la última vez que vinieron al Primavera Sound.
Nueve años.
Entonces ¿salen de gira por Europa solo cuando necesitáis dinero? ¿Es eso?
Claro que sí, porque estar a 10.000 millas de casa con una banda de siete miembros es la mejor forma de ganar dinero [bromea]. Destroyer ha sacado algunos discos y pensé que un primer show en el Primavera Sound para tocar esas canciones sería una forma interesante de girar.
Ha dicho que Dan's Boogie va de envejecer. ¿El indie sigue vivo o a veces siente que Destroyer es una banda casi para boomers?
No lo sé, siento que Destroyer está en algún punto intermedio. No somos una banda de legado porque nunca dejé de sacar discos, saco un disco cada tres años. Pero la meta es hacer música que pueda atraer a muchas generaciones diferentes. Me considero un tradicionalista, tal vez más de lo que la gente me percibe, pero en mi mente, toco música que, cuando canto, escucho a Frank Sinatra, aunque sé que no sueno como él. O escucho a Serrat [lo dice con una sonrisa cómplice en la mirada].
Entonces le encanta este disco.
Me gusta. Aunque me resulta difícil saber qué está pasando con las canciones y con el disco hasta que las toco frente a la gente, y aún no lo hemos hecho. Barcelona será la primera vez que las toquemos ante el público. De momento es todo un misterio. La banda no se había reunido en la misma sala en casi tres años hasta hace una semana. Así que es raro, pero genial y emocionante. Todos están un poco nerviosos, pero en un buen sentido...
¿Han hecho el disco a distancia?
Sí. Es una construcción de estudio. Hace diez años que no hacemos un disco de la forma clásica de meter a todos en una sala y grabar música. Es algo más electrónico y más… pastiche.
¿Pero necesita sentir la energía de los otros miembros de la banda cuando graba?
Totalmente. En gira lo primero que hacemos es desechar la idea de cómo suena la canción en el álbum, porque no nos interesa recrear la música grabada. En vivo Destroyer es mucho más fuerte, más abrasivo, con más energía. Y un poco más caótico. Yo canto diferente. Mientras que los discos son probablemente más ambientales, canto más bajo, más suave, más contemplativo, menos agresivo. Así ha sido durante los últimos 15 años. Tal vez eso cambie, quién sabe.
Aunque algunos de los sonidos se hayan vuelto más maduros o suaves, aún hay una parte agresiva en las letras que habla de un mundo en caos”
El motor que movía a la banda en los años 90 o 2000, e incluso ahora… tiene una suerte de agresividad, de venganza o rebelión. ¿Cuánto hay de político?
En el drama de las canciones de Destroyer siempre hay un trasfondo político. Incluso si el drama en sí es algún tipo de monólogo interior surrealista o si es romántico, en el fondo siempre hay ciudades ardiendo, hay mundos ardiendo, y eso no ha cambiado desde 1995 hasta 2025. Siempre ha sido parte de mi forma de escribir canciones. Aunque los sonidos hayan cambiado, tal vez, al menos en los álbumes, algunos de los sonidos se hayan vuelto lo que la gente llamaría más maduros o más suaves, creo que todavía hay una parte agresiva en las letras que habla de un mundo en caos.
Destroyer creaba este disco mientras Donald Trump ganaba las elecciones.
No hay nada en el disco que aborde el estado actual de Estados Unidos, pero el sentimiento creado por América en los últimos años es como un aire que respiras, como una especie de oxígeno extraño y terrible que simplemente respiras. Más allá de las elecciones, hay algo chungo allá abajo. Diría que el último disco trata más sobre sentirse muy desconectado del mundo social. Tal vez es algo que ocurre al envejecer. Los eventos empiezan a tener menos sentido, empiezas a confundirte con ellos. Y creo que el lenguaje del nuevo disco refleja bastante eso.

Entones, ¿escribe desde su 'cueva' en Vancouver?
Sí, veo el mundo desde mi cueva. Siento que las canciones están escritas y el mundo es como una pequeña luz al final de la cueva. Ya ni siquiera intento entenderlo, simplemente lo documento. Y esos documentos son muy extraños. Encuentro que las canciones son bastante oscuras, pero la música aún tiene un elemento alegre. Todavía se rebela en la melodía. Tiene elementos sinfónicos. Quiere que tu cuerpo se mueva, así que no todo es... No todo es deprimente. Y no es que haya algo malo en lo deprimente, pero sigue siendo música que quiere generar placer, incluso si lo que el cantante describe básicamente un mundo más o menos roto.
Nunca pensé que una respuesta que pudiera dar en una entrevista sobre música podría negarme la entrada a Estados Unidos, pero quién sabe”
¿Está de acuerdo con que ya se ha instaurado una dictadura en Estados Unidos?
El hecho de que tenga miedo de responder a eso porque tengo que cruzar la frontera de EE. UU. En septiembre para hacer 34 conciertos, y que eso representa una parte enorme de mis ingresos y de cómo promociono el disco... Y el hecho de que, aunque estoy de acuerdo con esa afirmación, dude en decir que sí, es ya una respuesta a su pregunta. Y eso es algo que nunca había sentido antes. En los 52 años que llevo viviendo. Es un sentimiento extraño. Vivo a 10 kilómetros de la frontera con EE. UU. Así que es algo en lo que pensar. Nunca antes pensé que una respuesta que pudiera dar en una entrevista sobre música podría negarme la entrada a Estados Unidos. Pero quién sabe, ya veremos.
¿Se imagina cómo podría ser un concierto de Destroyer en Nashville, por ejemplo?
Voy a Nashville. Iremos en octubre..., ya veremos. Sabe, Estados Unidos es interesante porque hay mucha buena gente allá abajo. Gente seria. Y todos viven en sus pequeñas islas, rodeados de lo que sea que estén rodeados. Conozco bastante bien el país. Donde sea que he ido, he encontrado muy buena gente. Y, sin embargo, hay este gobierno que es una pesadilla. Pero tal vez incluso eso haya cambiado. Ya veremos. Tal vez ahora viaje por ciertas partes del país y sienta miedo real. Ya lo descubriremos.
¿Su madre aprecia su música?
Es una mamá rockera. No lo era tanto de joven, pero ahora que es mayor, sí. Está muy metida en mi música.
¿Y usted tiene también otros intereses creativos además de la música?
Quiero tenerlos. Siento que ya es momento de desarrollar nuevos intereses fuera de escribir y cantar canciones. Todavía escribo bastante, pero no sé muy bien qué es. Cuando lo miro, no sé si es parte de un poema o una línea de una obra de teatro. Me cuesta darle sentido hasta que lo pongo con música y lo canto. Pero tampoco estoy acostumbrado a trabajar eso, ¿sabes? Es como un músculo que no tengo. Pero sí, hay escritos que hago que no terminan siendo canciones. No sé cómo llamarlo, pero tal vez algún día le dedique más tiempo.
Antes me tomaba tres whiskys del tirón y me subía al escenario y me lanzaba a actuar. Ahora espero ser más sutil y detallado”
¿Qué hace para mantener esta voz tan fresca al cabo de los años?
Yo también me lo pregunto. Después de 30 años, me acerco al canto de forma muy distinta a como lo hacía antes. Porque naturalmente soy una persona nerviosa y ansiosa y subirme al escenario y estar frente a la gente era algo que sabía que debía hacer, pero que odiaba. Antes era más catártico para mí. Tomaba me tres whiskys del tirón y me subía al escenario y me lanzaba a actuar. Y ahora físicamente no puedo hacer eso. Y además, el tipo de canto que me interesa ahora es probablemente más meditativo. Espero que sea un poco más sutil, y más tranquilo en realidad, más detallado. Esa parte de la actuación ha cambiado mucho. Muchas cosas cambian en nuestras vidas entre los 24 y los 52 años. Y la forma en que cantas es probablemente una de esas cosas. Y la forma en que actúas en el escenario, tu estilo de vida, cosas que podías hacer cuando eras joven y que no puedes hacer cuando eres mayor, y cosas que puedes hacer ahora que nunca pudiste hacer cuando eras joven.
Ponga un ejemplo de eso último.
Siento que estoy más relajado y soy más yo mismo. Tengo más control sobre mi voz. Como vocalista, creo que soy mucho mejor. No sé si la gente estaría de acuerdo.
Pues suena como si hubieras tomado algunas clases de canto.
No las tomé, pero definitivamente empecé a escuchar más música para entender lo que la gente decía. Me interesaba mucho el elemento lírico. Y diría que en los últimos al menos 10 años, eso ha dejado de interesarme. Solo me interesa el tono de las voces de las personas, el sonido de sus voces. Empecé a escuchar muchos vocalistas de jazz. Y eso casi se convirtió en todo lo que escuchaba.
Ya no escucho a gente gritando su poesía. Todavía me gusta, pero estoy más obsesionado con el tono y la textura de las voces, el fraseo...”
¿Ah, sí?
Me llevó décadas encontrarme a mí mismo. Y ya no escucho muchos gritos. No escucho a gente gritando su poesía. Todavía me gusta eso, pero estoy más obsesionado con el tono y la textura de las voces, el fraseo... Como las cualidades rítmicas de las voces de la gente, cosas así.
¿Tiene músicos referenciales de generaciones más jóvenes?
Soy bastante malo en eso. Solía ser algo muy importante para mí descubrir nueva música, nuevos artistas, nuevos escritores. Era fanático de la música. Y todavía me interesa, me emociono cuando escucho algo nuevo que me gusta, pero no pasa a menudo. Paso mucho más tiempo escuchando música antigua. Hay gente que escribe canciones que me parecen increíbles. Por ejemplo, el mes pasado hice una presentación con una mujer llamada Jessica Pratt, y creo que sus discos son increíbles. Hay gente así, que escucho una canción y me quedo impactado por lo buena que es. Pero cada vez menos.
Y si le invitan a un concierto de los Rolling Stones, ¿va?
Mi respuesta es sí, porque me invitaron a un concierto de los Rolling Stones y fui.
¿Qué pasó?
Mi madre me invitó a mí y a mi hija. Así que fuimos mi hija, yo y mi madre de 78 años a ver a los Rolling Stones, el verano pasado.
¿Y qué tal?
No quiero sonar cruel, pero no lo disfruté. Antes que nada, me encantan los Rolling Stones. No estoy muy familiarizado con su música de los últimos 40 años, pero conozco muchos de sus discos. Cuando voy a ver a estas leyendas —y no tengo mucha experiencia en eso—me gustaría ver a personas que aún están comprometidas con la música y creando, y que de alguna manera aún la sienten. Porque creo que se puede ser mayor y aún así hacer música vital, ¿sabes? Como hizo Scott Walker cuando era mayor. Bowie hizo Blackstar cuando ya se estaba yendo, y fue increíble. Pero ese no es el caso de los Stones... El otro problema es que uno de mis “problemas de vejez” es que tengo tinnitus bastante fuerte, y aunque el concierto no fue muy ruidoso, nunca había estado en un concierto en un estadio tan grande, y el sonido fue horrible. Era ruido. Pero bueno, fue genial ver a Mick y a Keith. Eso es todo lo que tengo que decir al respecto.
¿Tiene algo que decirle al público de Barcelona?
Normalmente no digo nada al público. Mi estilo es el silencio total. A veces en España pienso que eso puede considerarse un poco grosero, como “pasar completamente” [dice en español], pero no es por el público. No quiero ser grosero. Es solo que… me pongo nervioso frente a la gente, no sé qué decir y pongo toda mi energía en la canción.
¡Por eso le pregunto ahora, para que aproveche!
Sí, es cierto. No están aquí ahora, así que debería poder... Ojalá mi mente fuera rápida pero aquí en Vancouver es todavía por la mañana y no se me ocurre nada veloz y divertido para la gente de Barcelona.





