Cultura

El Museu Marès devuelve dos tallas robadas

La devolución del patrimonio

Xavier Marcè, edil de Cultura

Un largo viaje.Las esculturas románicas fueron expoliadas en los años cincuenta del monasterio de Carboeiro y el Marès las compró legalmente en 1980 por 4.500 euros

Un largo viaje.Las esculturas románicas fueron expoliadas en los años cincuenta del monasterio de Carboeiro y el Marès las compró legalmente en 1980 por 4.500 euros

Museu Marès

“Había que hacer justicia”, señala el concejal de Cultura Xavier Marcè, a propósito del acuerdo por el que el Ayuntamiento de Barcelona ha cedido a la Xunta de Galicia dos esculturas románicas propiedad del Museu Marès que fueron expoliadas del monasterio de San Lourenzo de Carboeiro. “Como criterio básico hay algo que nos parece esencial y es que el patrimonio ha de estar en su lugar de origen”, argumenta Marcè, tras unas negociaciones llevadas con suma discreción y que culminaron ayer, con las piezas ya instaladas para su exhibición en el Museo das Peregrinacións de Santiago de Compostela.

Las esculturas fueron adquiridas legalmente por el Museu Marès en 1980. Pagaron por ellas 4.500 euros, pero desconocían que en los años cincuenta habían sido arrancadas del pórtico de la iglesia de Carboeiro y que más tarde formaron parte de la colección de un empresario de pasado nazi. La primera reclamación por parte de la Xunta tuvo lugar en 2023, tras una investigación del historiador Francisco Prado-Villar que demostraba que las piezas fueron arrancadas del monasterio gallego. La reclamación quedó en vía muerta, “seguramente porque en ese momento se estaba entrando en periodo electoral, sinceramente no creo que hubiera falta de voluntad de las partes”, opina Marcè que, en todo caso, dice quecuando él tuvo conocimiento del caso “enseguida nos pusimos a trabajar”.

El Museu de les Cultures del Món devuelve tres

La fórmula es que el Museu Marès las cede en régimen de comodato por un periodo de diez años prorrogables a otros diez. Es decir, las retorna pero conserva la titularidad. “Lo que hemos hecho es decir, vale, nosostros tenemos la salvaguarda de esta obra legitimada correctamente, pero reconocemos el derecho a que regrese a su lugar de origen y a pedir que se haga en condiciones de conservación y exhibición razonables”.

Xavier Marcè (izquierda),  junto al conselleiro de Cultura, José López Campos,  la alcaldesa, Goretti Sanmartín, en el centro, y otras autoridades en el Museo de las Peregrinaciones
Xavier Marcè (a la izquierda), al lado del conselleiro de Cultura, José López Campos, la alcaldesa, Goretti Sanmartín, en la zona central, y distintos cargos en el Museo de las Peregrinaciones.Efe

Lo deseable, añade el concejal barcelonés, es que el monasterio pudiera ser rehabilitado “y llegado ese momento no tendría ningún inconveniente en hacer una cesión definitiva”, avanza Marcè, que subraya que se trata de un acuerdo querido por ambas partes y llevado a cabo “sin ruido mediático y sin que se haya politizado, pero, claro, el lugar donde está ahora mismo tampoco es su auténtico emplazamiento de origen”.

Marcè asegura que desde el Ayuntamiento de Barcelona hay una gran sensibilidad por el tema y creen que las obras de arte han de estar en sus lugares de origen y que las esculturas románicas no son las únicas que han abandonado los museos de la ciudad en los últimos tiempos. Recientemente lo han hecho un conjunto de cráneos de aborígenes australianos que estaban en el Museu Etnològic i de Cultures del Món.

Marcè cree que las restituciones se han de realizar “con la máxima normalidad, sin entrar en conflictos innecesarios ni hacer de cada caso una cuestión mediática”. “No quiero sacar pecho”, concluye, reconociendo que el tema de las esculturas de Carboeiro no es para nada comparable con el de Sijena, “en el que, más allá de la enorme politización que lo complica todo, la devolución reviste una gran complejidad. En el caso de las piezas del monasterio del municipio de Silleda, en Pontevedra, es tan sencillo como desmontarlas, meterlas en un camión y volverlas a montar. Ese proceso, en el caso de Sijena, es extraordinariamente complicado y aquí el museo tiene una responsabilidad extraordinaria porque no puede permitir que las pinturas se destrocen por el camino”.