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Los muy distintos Oscars del siglo XXI

CINE

El récord de nominaciones para ‘Los pecadores’ demuestra que los premios de la Academia de Hollywood ya no volverán a ser como antes, y está bien que así sea

El actor Michael B. Jordan cuenta con doble papel protagonista en la multinominada ‘Los pecadores’, que aspira a 16 estatuillas

El actor Michael B. Jordan cuenta con doble papel protagonista en la multinominada ‘Los pecadores’, que aspira a 16 estatuillas

Warner Bros

El revuelo en redes causado por el récord histórico de nominaciones de Los pecadores no fue menor. La película de Ryan Coogler aspira a 16 estatuillas en la gala del próximo 15 de marzo, dos más que Titanic , que ostentaba el récord hasta la fecha. Hubo quien se rasgó las vestiduras, cuando es un triunfo en toda regla. El récord se explica porque hay películas que son más de actores y otras más de producción, y esta cubre toda la gama: la duplicación de Michael B. Jordan en dos hermanos que se lían los cigarrillos a medias como metáfora del amor entre gemelos es un hito de los efectos especiales al servicio de la poesía; la música negra quizás nunca tuvo un guion mejor pautado que en esta ocasión, amén de que supura un atrevido erotismo deliciosamente puesto al día. 

Y, por supuesto, es política. Representa el Poder Negro, en un momento en el que el “Club de la Navidad”, tal y como lo señala Paul Thomas Anderson, director de la no menos enorme Una batalla tras otra —13 nominaciones, segunda gran favorita—, domina la Casa Blanca: los blancos serán minoría en Estados Unidos a partir de 2045, y no superaron lo de Obama, de ahí todo lo que hemos visto estos años. Trumpismo al margen, la Academia de Hollywood también ha cambiado en los últimos 25 años, podría decirse que para bien.

⁄ El perfil del académico era el del hombre blanco y mayor; con el #MeToo todo empezó a cambiar

El perfil del académico había sido siempre el del hombre blanco, tirando a mayor —en 2012, aún había un 94% de blancos, 77% de hombres y 86% de más de 50 años—, cosa que se traducía en grandes producciones de corte, claro, académico que correspondían a la idea que los estudios de Hollywood, que tenían los Oscars como escaparate, se hacían de un buen negocio dorado de prestigio. 

Las cosas empezaron a cambiar gracias a movimientos como el #MeToo, que acabaron con Harvey Weinstein, que a su vez había terminado con el dominio de los grandes estudios, o campañas como el #OscarSoWhite del 2015, lanzada por la activista April Reign al percatarse de que ninguno de los veinte actores nominados de aquel año tenía la piel oscura. La Academia se puso las pilas, y en los últimos tres lustros ha priorizado la diversidad al invitar a nuevos miembros: andarán ya por los 11.000 académicos, entre los cuales hay un 36% de mujeres (respecto a 26% en 2015), y 23% de comunidades no blancas (10% en 2015), y un cuarto que no reside en EE.UU. 

La sucoreana ‘Parásitos’ ganadora en el 2019 fue uno de los primeros ejemplos de unos Oscar más abiertos y diversos
La sucoreana ‘Parásitos’ ganadora en el 2019 fue uno de los primeros ejemplos de unos Oscar más abiertos y diversosAP

La Academia también impuso unas reglas de inclusividad que, a partir del 2024, obligaron a que las producciones seleccionadas a Mejor Película cumplieran al menos con dos de los cuatro requisitos de diversidad, ya sea en cuanto a elenco (A), equipo (B), oportunidades de acceso a la industria (C) o la publicidad y distribución: una película como Oppenheimer , que se llevó el premio gordo de aquel año, hablaba de hombres blancos ocupados en la humanitaria labor de crear la bomba atómica, pero pasó la criba por ser muy diversa detrás de las cámaras.

⁄ Otras de las nominadas, ‘Una batalla tras otra’, ‘Hamnet’ o ‘Bugonia’, también reflejan esta nueva era

Con estas medidas, la Academia se procuró una masa crítica más acorde con el mundo real, y en consecuencia abrió la puerta a un cine más diverso que implica otros intereses empresariales, como las distribuidoras independientes Neon y A24: Neon está detrás del triunfo de Parásitos (2019), la primera película de habla no inglesa en llegar a lo más alto, y Anora (2025), dos estupendas palmas de oro cannoises —otra influencia positiva muy en auge—, y este año ha sido la impulsora de Sirât , además de meter entre las diez principales otras dos películas extranjeras, como la noruega Valor sentimental , de Joachim Trier, y Agente secreto , del brasileño Walter Salles.

 A24 ya triunfó con Moonlight (2024), la primera en ganar el Oscar más importante con un elenco enteramente afroamericano, y la más discutida Todo a la vez en todas partes (2022). Este año presenta Marty Supreme , de Josh Safdie, a mayor gloria de Timothée Chalamet. Otra que puntúa doble en esta edición es Focus Pictures, filial independiente de Universal, que trae la última locura del tándem Stone-Lanthimos (Bugonia) y la adaptación del best seller de Maggie O’Farrell por Chloé Zhao (Hamnet): aunque todavía no tienen una estatuilla a la Mejor Película en sus oficinas, el año pasado también pegaron fuerte con Cónclave , dirigida por Edward Berger.

La independiente ‘Coda’, dirigida por Siân Héder, se alzó con el Oscar a Mejor Película en el 2021, la primera vez para una plataforma
La independiente ‘Coda’, dirigida por Siân Héder, se alzó con el Oscar a Mejor Película en el 2021, la primera vez para una plataformaAppleTV

Y luego vienen las plataformas, reflejo de un cambio de hábitos en los espectadores atrapados en la república independiente de sus casas. Está la buena, Apple, que fue la primera en alzarse con el Oscar a la Mejor Película (Coda, en 2021), y ahora compite con F1 , estupenda reformulación del cine de carreras que ha recaudado más de 600 millones de dólares en todo el mundo. Luego la mala, Netflix, que lleva años embaucando a directores de prestigio — Alfonso Cuarón o Jane Campion, ambos con el Oscar al Mejor director, su máxima puntuación en los Oscar—, para acabar con el sistema de salas de cine desde dentro, con Ted Sarandos ejerciendo de villano, mientras coloca dos buenas películas ( Frankenstein y Sueños de trenes ) entre las diez elegidas.

Sobre esta edición, planeará el fantasma de su propuesta de compra a Warner, en un año precisamente pletórico para el único superviviente de los grandes estudios, que parte como gran favorito con Los pecadores y Una batalla tras otra , las dos obras maestras, con buen funcionamiento en salas, que mejor reflejan el rechazo del mundo del cine al nuevo orden político. Si la compra se consume, el cine tal y como lo conocemos estaría a punto de desaparecer. Aunque se ha decretado su muerte en demasiadas ocasiones. El arte que los reúne todos no puede morir. Sería el fin del mundo.