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Sobredosis de heroinómanos

TESTIMONIO

Natza Farré nos introduce en la experiencia de la hermana pequeña de un joven adicto, revive sus sentimientos y describe el impacto en una familia menestral

En catalán

Natza Farré, periodista y escritora 

Natza Farré, periodista y escritora 

Àlex Garcia

La semana pasada, en un encuentro muy interesante de la Escola Europea d’Humanitats sobre el relato de la violencia, oí decir a Marta Carnicero –la autora de Matrioixques (2022)– que confundimos testimonio con literatura y ficción con falta de realidad. El testimonio tiene un prestigio literario como nunca tuvo: es evidente.

Antes, cuando un escritor vivía una experiencia traumática, la retenía y la iba expulsando poco a poco en situaciones y personajes. Años después, con la obra culminada, venía un estudioso y decía: “cuando dice esto quiere decir lo otro que le pasó cuando era joven”. Se consideraba que la maceración convertía en profunda la experiencia y que, trasfigurada literariamente, llegaba a ser más universal. Ahora, en cambio, se aprecia que los autores vayan directamente al grano, con un relato preciso y verista.

Nuestra relación con los libros también ha cambiado. Valoramos especialmente el ir de cara y hablar de primera mano de lo que nos ha pasado. Ha cambiado el perfil de los escritores y la relación con lo que escriben, basada en la experiencia subjetiva. Valoramos positivamente cuando un autor nos habla y no nos interesa tanto cuando construye

Las cosas no son blancas o negras y muchos de estos libros introducen elementos que van más allá del testimonio simple: en Relíquia, Pol Guasch establece un vínculo entre el caso de su padre y los escritores suicidas, y Natza Ferré (Barcelona, 1972) revisa todas las fases de la vivencia de una familia con un hijo heroinómano: desde el robo de la cadenita de la primera comunión de la hermana al momento de ir al cementerio a buscar las cenizas del hermano muerto a los cuarenta y cinco años.

⁄ Ofrece una mirada irónica pero triste sobre el mundo de la infancia, la familia y los padres, sin medias tintas

En sus intervenciones en la radio y la televisión Natza Farré ofrece la imagen (no me atrevo a decir que es un personaje que ha creado) más bien seco, con ideas muy claras (unos principios), contundente, beligerante. Se manifiesta con un humor áspero, combativo e incómodo. L’última vegada que et dic adeu compartealgunas de estas virtudes. Un cierto esquematismo constructivo que recuerda –para bien– la agilidad de guiones y monólogos. 

Una mirada irónica, pero triste, sobre la infancia, la familia y los padres. La aversión a las medias tintas. Vive, sin mezclarlos, todos los sentimientos que provoca ser la hermana menor de un chico muy enfermo. La necesidad de olvidar, el rencor, el sufrimiento, la desolación, la pena, se suceden como zurriagazos. Desde un punto de vista sociológico va a fondo. Juntamente con Ignasi M. (2013) de Ventura Pons, El tumor (2018) de Toni Soler y Mare (2019) de Ada Castells, ofrece un retrato de la menestralía catalana asomada a las transformaciones traumáticas de los últimos años del siglo XX, que ponen en crisis sus valores de ahorro, renuncia, prudencia y discreción. 

El padre es un médico de l’Eixample, médico de pobres –dice la autora–. Y uno de los momentos más emocionantes, cuando habla de la familia, es cuando recuerda la sala de espera del piso en el que el padre tenía la consulta y se sorprende de que tanta gente la recuerde también.

Este juego entre el recuerdo personal y el recuerdo ajeno vertebra L’última vegada que et dic adeu . Mucha más gente de la generación de Natza Farré ha tenido hijos y hermanos muertos o deteriorados por la heroína. Las historias que cuenta –el hermano que se lleva a la niña a comprar droga, los intentos de desintoxicación, la relación con un perro, la agonía en el despacho del padre ya fallecido– encontrarán un eco en la experiencia de muchos lectores. Para otros, que no lo han vivido, será una sacudida. Vivir la sensación de quedarte sin luz o, como dice la autora, de tener una sobredosis de heroinómanos.Un buen libro duro y honesto.

Natza Farré  L’última vegada que et dic adeu Angle 172 páginas  17,95 euros

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