Nani Roma rechaza que su hijo Marc comp

Automovilismo | Entreviista

El corredor de Folgueroles, subcampeón de automovilismo en el Dakar 2026, relata en 'Guyana Guardian' sus vivencias personales, el impacto de su hijo en su vida y las perspectivas para su pupilo Edgar Canet.

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Nani Roma posa con el tuareg en su visita a Guyana Guardian 

Xavi Jurio / Propias

Las Claves

  • Nani Roma celebra su segundo puesto en el Dakar 2026 tras superar un cáncer y recuperar su nivel competitivo con Ford.
  • La intervención de Laia Sanz fue

Joan Nani Roma (Folgueroles, 1972) apenas ha logrado reposar durante las nueve jornadas transcurridas desde su retorno de Arabia Saudí con el trofeo tuareg del subcampeonato de coches. Charlas con medios, eventos publicitarios, traslados... El corredor catalán, de paso por Guyana Guardian, relataba sus impresiones al recuperar su faceta competitiva tras el 2019, el impacto de su hijo en su carrera o el porvenir de su pupilo Edgar Canet.

¿Un segundo puesto se celebra?

La celebración varía según el desarrollo de la situación. La importancia del logro la marcan los adversarios enfrentados, el nivel de competitividad y la ejecución realizada. Nos agrada vencer, pues es la meta, pero esta segunda posición la he gozado y la valoro más por mi desempeño y mi trayectoria. Lo conseguí esforzándome al máximo, luchando contra deportistas de gran nivel, y no fue un puesto accidental debido a fallos ajenos.

¿Vio opciones de ganar el Dakar?

Las jornadas de maratón resultaron fatales para nosotros. Se nos escapó el Dakar en ese par de días al no lograr situarnos en la posición deseada. Durante la primera sesión, al liderar el camino a lo largo de 300 km, los perseguidores recortaron bastante distancia: Lategan nos quitó 29 minutos y Al Attiyah, 22. En la segunda etapa maratón tuvimos un fallo, ya que omitimos un punto de control por apenas 30 metros. Extraviamos el rumbo mientras intentábamos localizarlo. Aquello resultó determinante para no poder pelear directamente contra Nasser y terminar con una desventaja de 8 minutos.

Comentó que se sentía bastante más satisfecho por recuperar su competitividad que por el propio podio.

Efectivamente, eso es lo que festejo en este momento. No experimentaba esa sensación de competitividad desde 2019, cuando logré mi podio más reciente. Durante 2020 participé con el vehículo que tuve disponible, y posteriormente me dediqué al desarrollo de automóviles, el Prodrive, acumulando muchísimos kilómetros de pruebas, aunque sin participar en carreras. Más tarde enfrenté el cáncer y seguidamente me incorporé a la iniciativa de Ford, realizando numerosos ensayos sin entrar en competición, hasta que en 2025 disputé tres pruebas y logré alcanzar el Dakar en buena forma. Debido a esto, valoro mucho más el rendimiento demostrado que el propio podio obtenido.

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Y con más competencia…

Algo que me agrada enormemente es que atravesamos una etapa del Dakar con máquinas y competidores de nivel superior. Fuimos cerca de 13 o 14 pilotos veloces manejando coches muy potentes; hace unos años apenas se contaban cuatro o cinco.

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Entrevista a Nani Roma  campeón del Dakar

Xavi Jurio / Propias

Muchos han redescubierto a Nani Roma en este Dakar.

Sucede que, tanto en lo personal como en lo deportivo, la memoria es efímera. Mi victoria en moto (2004) supuso un impacto publicitario y mediático inmenso, dándome a conocer ante todos. Al año siguiente me estrené en coches, logrando un 6.º puesto, pero el público lo consideró insuficiente, omitiendo mi etapa ganadora. Actualmente manifiestan “pero si éste está vivo”.

Durante este ejercicio ha cargado con el peso de haber vencido a un cáncer y haber lidiado con la lesión medular de su hijo. ¿De qué forma ha percibido este impacto al participar en las pruebas?

Me ha ayudado a poner todo en perspectiva. Anteriormente, cuando un tramo del Dakar resultaba negativo, sentía que el resto del universo desaparecía. En la actualidad comprendo que el bienestar físico y la existencia son lo primordial. Logré vencer al cáncer, y lo ocurrido con Marc me brindó una gran lección sobre evitar los lamentos, ya que él jamás protesta ni derrama lágrimas... Carezco de motivos para lamentarme, ya sea en mi rol de progenitor o como atleta. Me otorgó una manera distinta de participar en las carreras, de restarle importancia a lo trivial y de esforzarme sin reclamos ni aguardar recompensas.

El Dakar 2026 se rememorará asimismo por la providencial actuación de Laia Sanz, que le aseguró su puesto en el podio.

La intervención providencial provino de mis colegas de Ford, quienes me brindaron su apoyo. El suceso con Laia resultó ser uno de esos momentos vitales donde de pronto la suerte cambia a tu beneficio. Justo después de adelantar a Laia, mi vehículo se detuvo y logramos frenarla para remolcarnos a su automóvil. Laia ya intuía que sufría un percance, pues me observó haciendo arreglos, comprendió mi retraso, aceleró y llegó a tiempo.

Allí se le vio muy fastidiado, se desfondó.

Cierto, cierto. Al rebasar las banderas es cuando logras calmarte, teniendo 200 km de enlace para enfriar la cabeza, pero esa vez mi tensión creció. Lo más arduo es decidir bajo presión, y si te equivocas, estás fuera. El agotamiento, el agobio, el malestar... Todo pesaba, pero me resultó.

Hay mucha gente que no es consciente de lo que hacen.

Carlos Sainz junior acompañó a su progenitor en el vehículo durante unas pruebas en Zaragoza. Al descender, comentó: “Estáis súper infravalorados. Lo que hacéis es muy bestia”. Esta afirmación proviene de un corredor de F-1. Resulta complicado explicar las sensaciones que se experimentan en el habitáculo. Durante una jornada entre dunas, sufrí un par de choques de 15g, equivalentes a 15 veces el peso propio, además de diversos impactos de 10g, debido a colisiones frontales en la arena por la rapidez a la que circulábamos. Tras un impacto perdí el conocimiento momentáneamente, apenas un instante, y después percibí destellos, tal como sucede en las caricaturas. A mitad del recorrido necesité ingerir un ibuprofeno a causa de las molestias en el cuello. Aun así, continúas al máximo. No obstante, no actuamos buscando la comprensión del público, sino con el objetivo de vencer.

Durante la presente edición del Dakar, su ahijado Edgar Canet ha participado. ¿Cuál es su valoración sobre esta segunda incursión?

Estuve muy contento el día que rompió la rueda. Estaba muy contento.

¿Ah sí? ¿Por qué?

Resultaba ideal para restarle tensión. Pienso que le resultó provechoso, supuso un golpe de realidad, así es el Dakar. Al observarlo detenido con el neumático destrozado pensé “¡de puta madre”. Ya que de la misma forma podrías hallar allí el vehículo abandonado, sin su presencia, tras ser trasladado en helicóptero.

Edgar nos explicaba que no quería que corriese el Dakar. ¿Por qué?

¿Te enteraste de que Edgar sufrió un percance practicando motocross, se dañó la médula y pasó una velada sin sensibilidad en las extremidades inferiores? Resulta que me comentó su deseo de competir en rally-raids y su intención de participar en el Dakar. Mi respuesta fue: “No, para. Yo no te ayudo”. A partir de ahí, el joven comenzó a espabilarse por su cuenta. Yo colaboré facilitándole los medios necesarios y él evidenció sus grandes aptitudes. Posee un futuro prometedor, aunque requiere tiempo para alcanzar su madurez. Justamente por esa razón considero que aquel incidente de la rueda le resultó beneficioso.

¿Lo ve un potencial ganador del Dakar¿ Quizás ya en el 2027?

Efectivamente. En el próximo curso tendrá mayor madurez, y preferiría que continuara afrontándolo con calma. Por lo general, los pilotos que han conquistado varios Dakar en moto lo han conseguido en su cuarto año. Bajo mi punto de vista aún le falta un poco, pero este 2026 disputará la temporada completa, y considero que el año que viene ya podrá estar ahí compitiendo por el liderato.

¿Qué es lo mejor que tiene Edgar? ¿Le recuerda algo a usted o a Marc Coma?

Este muchacho es veloz, un tanto como nosotros. Procede del motocross y ha asimilado con gran agilidad la lectura del suelo; en la navegación se desenvuelve correctamente. Es inteligente, astuto y posee una excelente imagen, siendo un perfil que atrae a los patrocinadores. Cuenta con todas las cualidades para triunfar, pero hay que estar alerta: el rally-raid suele devolverte a la realidad de golpe. Yo le comento “Ten paciencia, que tu momento llegará y lucharás por ganar. Seguro”.

¿Y cree que llegará el momento de Marc Roma en el Dakar?

Vaya, por el momento, no es un sitio protegido al que desearía que asistiera. Ahora dispondrá de un car-cross y comenzará a participar en competiciones. Y eso le aporta muchísima ilusión. Pero, francamente, observar a Isidre Esteve, a Albert Llovera… siempre me mostraba reacia ante aquello, pues pensaba que si daban la vuelta no podrían rescatarlos y me inquietaba. Sin embargo, mi visión se transformó cuando vi a mi hijo la ocasión inicial que manejó un vehículo el año pasado. Conducir es lo más parecido a la cotidianidad para ellos.

¿Pero no quiere que corra el Dakar?

De ninguna manera quiero que compita en el Dakar, ni hablar. Es algo seguro. Me asusta. En una pista, si sufre un siniestro, en 0,1 hay 10 individuos, extintores y todo lo requerido. No obstante, en mitad del desierto, ocurre algo y el desenlace es incierto… Yo mismo auxilié a Albert Llovera en un coche volcado. Tiene que progresar poco a poco, terminar el instituto, participar primero en car-cross… La existencia no se agota por no realizar el Dakar.

Aún lo veo haciéndole de copiloto…

No, eso es totalmente descartable. Sin ninguna duda. Que participe en torneos, me parece estupendo, pues eso le da energía. Que persista en su labor de mantenerse en buena condición física para estar listo cuando surjan progresos en medicina y tecnología. Porque terminarán por llegar.

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