
Evitar el colapso de Cuba
Política económica | Análisis
La administración Trump ha implementado un plan cuyo objetivo es modificar el sistema económico en Cuba, promoviendo la transición hacia el capitalismo. Entre las medidas adoptadas se encuentran el bloqueo del suministro de petróleo, la reducción significativa de los ingresos provenientes del turismo y el control de las remesas enviadas por personas residentes en el exterior. El objetivo es lograrlo antes de fin de año para obtener el respaldo de la comunidad cubana en Miami en las elecciones de medio mandato y ganar Florida.
Esta operación se inició el 3 de enero con la caída de Nicolás Maduro y el control político y económico por parte de los Estados Unidos de Venezuela. El pasado 29 de enero se dio un segundo paso con la Orden Ejecutiva de Emergencia por la que se imponen fuertes aranceles para aquellos países que les suministren petróleo. El líder del exilio cubano, Marcell Felipe, declaró al New York Times que “Cuba debe ser libre antes de fin de año”.
Presión estadounidense
España podría liderar la transición democrática en la isla
Marco Rubio, el titular de Exteriores de EE.UU. De ascendencia cubana, sostiene una actitud intransigente ante Cuba. Fomenta el uso de medidas diplomáticas y sanciones sobre el mandato de Miguel Díaz-Canel para propiciar aperturas democráticas y un relevo gubernamental. Percibe a Cuba como un riesgo para las prioridades de EE.UU. Y ha instado a que se le catalogue entre los países que respaldan el terrorismo, una imputación que la cúpula de Cuba ha negado.
La estrategia ha aislado a Cuba. Aunque China y Rusia critican el embargo, no ayudan con petróleo por temor a represalias de EE.UU. Los países latinoamericanos, incluidos los de gobiernos progresistas, solo ofrecen ayuda humanitaria. Europa, incluido España, se limita a denunciar el bloqueo y mostrar solidaridad. Personas residentes en distintas zonas de la isla reportan solo cuatro horas diarias de electricidad, uso de carbón para cocinar, jornadas laborales de cuatro días, cierre de hoteles y caos en el consulado español por quienes buscan visados. Donald Trump afirmó: “Cuba está a punto de caer. Está muy cerca del colapso”. Muchos cubanos temen que se imponga un bloqueo naval total, lo que causaría un estrangulamiento económico absoluto y generaría caos social, como ocurrió durante las protestas del 11 de julio de 2022. El objetivo es alcanzar lo que no se consiguió en abril de 1961 con el intento de invasión por grupos paramilitares dirigidos por la CIA en Bahía de Cochinos para derrocar a Fidel Castro. Lo que no logró John Kennedy, ahora Donald Trump aspira a conseguirlo sin recurrir a la fuerza militar.

Siete décadas más tarde, Estados Unidos no ha conseguido dominar a Cuba. Inicialmente la URSS respaldó a Cuba; posteriormente Venezuela, México y China brindaron ayuda tras el derrumbe soviético. En el presente, los ciudadanos de Cuba se encuentran totalmente desamparados. El inconveniente para Trump y Marco Rubio radica en que el escenario podría descontrolarse y desencadenar un conflicto interno entre cubanos. Resulta preferible alcanzar un acuerdo antes que sufrir un desmoronamiento. Tal como se evidenció en Venezuela, después de Maduro se ha intentado localizar a una figura abierta al diálogo y capaz de preservar la estabilidad como Delcy Rodríguez. El mandatario Díaz-Canel ha manifestado ante los medios que posee voluntad para tratar cualquier tema excepto la soberanía. Una quiebra institucional en Cuba derivaría en un éxodo migratorio, potenciaría el tráfico de drogas y causaría el surgimiento de una nación fallida a 150 kilómetros de Florida. Acordar un cambio democrático ofrecería beneficios para cada una de las partes. De la misma forma que ocurre en Venezuela, España cuenta con la oportunidad de ejercer un papel fundamental en dicha evolución.