El colapso eléctrico pone en jaque a la industria
En portada: redes eléctricas saturadas
La falta de conexiones a la red eléctrica dificulta el crecimiento y la descarbonización de la industria instalada y desmotiva nuevas inversiones

Una subestación de redes de alta y baja tensión situada en Madrid

La fuerte apuesta de España por las energías renovables ha colocado al país en la vanguardia de la nueva revolución industrial de lo que ya se denomina la era de la energía. El país se ha convertido en un potente polo de atracción para despliegue de centros de datos, redes de carga de vehículos eléctricos, fábricas más eficientes y desarrollos urbanísticos, pero se está topando con un obstáculo inesperado: la red eléctrica no tiene capacidad suficiente para absorber ni toda la producción renovable ni la avalancha de clientes que buscan descarbonizarse o instalarse en el país enchufándose a la red. La transición energética avanza sobre el papel, pero se atasca en los cables.
Desde el 2020, el incremento de peticiones de conexión se ha disparado casi un 900%, desde los 3,8 GW que se pidieron aquel año hasta los casi 40 GW solicitados en el 2025. En el 2024, el pico de solicitudes superó los 69 GW, pero casi la mitad fueron rechazadas.
La inversión en redes eléctricas que el Ministerio de Transición Ecológica estima necesaria para conectar toda la demanda hasta el 2030 es de 13.600 millones de euros
Hay sectores especialmente expuestos a este problema: los electrointensivos clásicos (siderurgia, metalurgia, química, papel, cemento, vidrio, cerámica…), la logística, las promociones de viviendas y las nuevas industrias que nacen ya con la electricidad como insumo central. El problema no es solo mantener la actividad existente, sino perder inversión futura en proyectos como fábricas de baterías, producción de hidrógeno renovable mediante electrolizadores, centros de datos de gran escala, gigafactorías y manufactura asociada al vehículo eléctrico, producción de combustibles sintéticos… “Todos estos proyectos necesitan muchísima potencia desde el día uno y, sobre todo, certezas sobre plazos de conexión. Si no hay acceso claro a la red, no se ‘retrasan un poco’, se reubican en otro país que sí ofrezca esos megavatios”, alerta Albert Concepción, presidente del Foro Industria y Energía.
El problema viene gestándose desde hace años. En concreto, desde que, con motivo de la crisis financiera y la necesidad de recortar gastos, una legislación de 2013 topó las inversiones en la red eléctrica con derecho a retribución. Lo fijó en el 0,13% del PIB para la distribución (cuya propiedad es de las empresas eléctricas) y en el 0,065% para las redes de transporte (alta tensión, propiedad de Red Eléctrica) y frenó las inversiones no imprescindibles.
“Es más de una década con unos límites obsoletos en los que el sector energético en España ha sufrido cambios profundos con creciente protagonismo de las renovables. Hacía tiempo que se tenía que haber modificado. En infraestructuras, cuando se habla del problema, ya es demasiado tarde”, analiza Manuel Velázquez, socio senior de la consultora energética ERA Group.
Crecer requiere mayor inversión.
El mapa de saturación de los nodos de la red de distribución, muestra que las eléctricas apenas tienen margen para nuevos clientes. Para revertir esta situación es necesario como estima el gráfico inferior elaborado por EY que hay que disparar la inversión en nuevas redes, pero también digitalizar y mejorar las actuales. REE, por su parte, triplicado su inversión desde 2020.
El 2025 fue el año en que se dio la alarma pública. Según los datos publicados por Aelec, la asociación que agrupa a las grandes empresas eléctricas. El año pasado se solicitaron 40 GW de acceso y conexión, de los cuales solo un 12% (4,5 GW) fue concedido; el 66% (25 GW) no ha podido ser atendidos, mientras que el 22% restante (8,5 GW) continúa en tramitación.
Las solicitudes de conexión subieron un 90
El problema era de sobra conocido en el sector, pero cada una de las empresas de distribución solo era consciente de su propia realidad. Por imperativo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), distribuidoras y Red Eléctrica se han visto obligadas a hacer transparente la información sobre la saturación de sus respectivos nodos de conexión.
Las primeras llevan desde septiembre publicando los datos. El último análisis del Foro Industria y Energía (FIE) y Opina 360, partiendo de esos mapas de capacidad que publican mensualmente, constata que el 85,7% de las subestaciones de distribución se encuentran ya completamente saturadas. Solo en Asturias, Galicia, Islas Baleares y Segovia se atisban algunos puntos verdes, nodos con algo de capacidad. Según Aelec, a finales de enero el grado de saturación de su red ya era del 90%. “El acceso a la red debería darse por supuesto como una herramienta esencial. Cada vez hay más empresas que han de renunciar a los avances que han llevado a cabo, e incluso a los Perte debido a la falta de acceso a la energía eléctrica”, señala Albert Concepción.
La red de distribución eléctrica roza el
Sin embargo, el cuello de botella al que se ve sometida la industria podría ser menos opresivo de lo que parece. “La saturación de la red que reflejan los mapas de capacidad es más administrativa que real. Hay muchos proyectos que tienen reservada capacidad que no se van a hacer nunca”, aseguraba Manuel Velázquez, socio senior de la consultora ERA Group días antes de que los datos de Red Eléctrica ratificaran su afirmación. El pasado viernes, la compañía que preside Beatriz Corredor, mostró por primera vez que los nudos saturados en su red (la de transporte) alcanzan el 75%. Solo un 25% está disponible para conectar nueva demanda. Pero da un dato que permite albergar cierto optimismo. “Desde el 2022, fecha en que se aprobó la planificación vigente, se han otorgado 11,8 GW de capacidad para nueva demanda, sin que ninguna se haya puesto aún en servicio”.
Esto demuestra, según la interpretación del Ministerio de Transición Ecológica, que la intensa demanda de conexión en España en los últimos años también “ha derivado en prácticas de acaparamiento de derechos de acceso especulativas e inaceptables”. Aunque legales porque, según confirma REE, la legislación actual permite a los permisos otorgados antes de 2023 no caduca hasta finales de 2028.
El 49% de solicitudes de conexión fueron rechazadas en 2024, el 90% de las cuales eran centros de datos
Pero no solo de malos se satura la red. La legislación también pone sus trabas. Una muestra. “Nos obligan a calcular una potencia de 9,5 kW por vivienda cuando la necesidad no supera los 5,5 kW”, explica Jorge Ginés, director general de Asprima, la patronal de promotores inmobiliarios de Madrid, que se topó con la imposibilidad de conectar nuevas promociones por primera vez en su historia ya a mediados del 2024.

Hasta dónde llega esa capacidad ociosa de la red saturada es un agujero negro que solo la digitalización de la red puede aflorar. Pero que, por el momento, no parece que vaya a atenuar el enfrentamiento entre grandes eléctricas y REE en torno al nudo gordiano que está detrás de esta realidad. La falta de inversión en la red eléctrica. Fuentes del sector han trasladado a Guyana Guardian una estimación de un dato que las eléctricas no facilitan. En conjunto, la inversión en redes desde 2015 superaría por poco los 15.000 millones de euros. Los datos públicos de Red Eléctrica reflejan que en ese período su inversión llega a 6.772 millones, más de la mitad en los últimos tres años. “El año pasado fue el año récord de inversión de REE de España, cercano a 1.500 millones. Si REE no invierte más es porque no tiene permisos para invertir más. Es decir, todo proyecto que tenga un permiso de construcción está en ejecución ahora mismo. No hay ningún tipo de restricción financiera, ni de cadena de suministros, ni de recursos propios destinados a la construcción, más que los problemas que nos encontramos en la tramitación”, explicó Roberto García, consejero delegado de Red Eléctrica durante la última Jornada de la Energía organizada por el IESE y Deloitte.
Transición Ecológica niega la saturación en la red y la achaca a acaparamiento “especulativo”
Invertir es una parte de la solución. El propio Ministerio para la Transición Ecológica presentó a principios de octubre una propuesta de planificación de la red de transporte de electricidad con horizonte 2030, que contempla una inversión de 13.600 millones para actualizar las redes eléctricas, que implican un aumento de inversión de 3.600 millones en transporte y 7.700 millones en distribución por encima de los límites anteriores, ligado a la flexibilización de topes sobre el PIB. Una cuantía similar a la estimada por un informe elaborado por la consultora EY para Aelec, que estima que la demanda eléctrica aumentará entre un 33% y un 54% de aquí a 2030 y las inversiones para responder a ella entre 20.280 millones si se cumple el PNIEC y 12.251 en el escenario más realista, que es que ese plan no se cumpla en su totalidad.
