Innovación&Tech

La inteligencia artificial sacude el cine desde las aulas

IA y cine

Las facultades de audiovisual afrontan un cambio vertiginoso: integrar la tecnología sin sacrificar el proceso creativo ni los fundamentos del oficio

“On This Day…1776” es una nueva producida por Darren Aronofsky que se ha generado íntegramente por IA 

“On This Day…1776” es una nueva producida por Darren Aronofsky que se ha generado íntegramente por IA 

La inteligencia artificial ha entrado con fuerza en muchos ámbitos de la industria. También en la del cine y del audiovisual. Actualmente ya estamos viendo obras audiovisuales que responden íntegramente a las recomendaciones de los algoritmos. Pero la IA también se ha usado para recomponer las escenas perdidas de un clásico de Orson Welles, El cuarto mandamiento, o para crear íntegramente una serie, como la que ha producido Darren Aronofsky, titulada “On This Day… 1776”. Incluso están apareciendo ya los primeros festivales especializados en producciones creadas con IA.

El sector vive una transformación acelerada, incluso en ámbitos menos visibles pero decisivos, como pueden ser la generación de fondos, doblajes sintéticos o tareas de postproducción, que con la IA se resuelven en cuestión de segundos.

El debate ya no es si la IA formará parte del sector audiovisual, puesto que ya es una realidad en él. Los profesionales se preguntan ahora como aprender a usarla y a incorporarla en su actividad. Y también en como explicarla a los estudiantes de audiovisuales.

En el Grado en Medios Audiovisuales del TecnoCampus, la cuestión ya está sobre la mesa. Miguel Ángel Ramos López, profesor asociado del grado, reconoce que se trata de un terreno cambiante y difícil de abarcar. “Es un tema tan variable y tan novedoso que no tienes mucha autoridad sobre los estudiantes”, afirma, reconociendo que, en muchos casos, los jóvenes utilizan estas herramientas con una naturalidad superior a la del propio profesorado. “Es una tecnología que ha nacido con ellos”, indica.

Ante esta realidad, ponerse en contra de la IA y negarse a usarla “es darse cabezazos contra la pared”, dice Ramos. Según explica, en sus asignaturas permite trabajar con inteligencia artificial, pero orienta su aplicación hacia funciones de apoyo y postproducción, como una herramienta más, en lugar de usar la generación automática de imágenes desde cero. El objetivo es integrar la herramienta sin sustituir el proceso creativo.

El valor del proceso

En clase, Ramos pone el foco en el método. Como ejemplo, menciona el trabajo minucioso de documentación que realizaba Hayao Miyazaki para crear sus animaciones. Para ello estudiaba los paisajes, la arquitectura o la vegetación a fondo antes de dibujar una escena. En cambio, hoy existen aplicaciones que generan una imagen “estilo Miyazaki” con un solo clic.

Pero en ellas no existe este proceso creativo previo. “La diferencia de aura y de resultado final es imbatible”, sostiene Ramos. El debate, pues, no solo tiene que ver con el resultado visual, sino al recorrido que conduce a él. Si el alumno delega la investigación y el ensayo-error en un algoritmo, ¿qué aprende realmente?

En este escenario, la universidad debe reforzar aquello que no caduca y educar en el lenguaje audiovisual, la cultura visual, la narrativa y el criterio crítico. Las herramientas cambian, pero los fundamentos siguen siendo los mismos.

La línea de flotación laboral

El impacto de la IA también se nota en el ámbito profesional. Según Ramos, los estudiantes que salen de las universidades pueden ser los primeros afectados, pues al inicio de sus carreras, estos jóvenes suelen realizar tareas más básicas que ahora ya se están automatizando. Eso puede afectar directamente a los puestos que tradicionalmente servían de puerta de acceso al sector, indica Ramos. “Todos hemos empezado ahí”, recuerda.

Se trata de tareas repetitivas o técnicas que, pese a su aparente sencillez, permitían comprender el ritmo de producción, la relación con clientes y la lógica real de los proyectos. Si esos escalones desaparecen, el itinerario formativo puede resentirse.

Sin embargo, este experto no cree que el panorama sea tan negativo como puede parecer. En este sentido, indica que nunca ha existido tanta demanda de imágenes. Plataformas digitales, redes sociales y dispositivos multiplican la necesidad de contenido audiovisual. La IA eliminará determinados puestos, pero también puede generar nuevas especializaciones vinculadas a la supervisión, integración y dirección creativa de sistemas automatizados.

Un reto es la velocidad en que evoluciona esta nueva tecnología: “Te pones cuatro meses a estudiar algo de inteligencia artificial y ya se ha quedado antiguo”, señala el profesor. Esta velocidad del cambio obliga a replantear incluso el modelo educativo, y más que formar en programas concretos, se trata de formar profesionales capaces de adaptarse a los cambios.

Etiquetas