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Paola Olmedo, un año después de su cirugía de mandíbula: así vivió su proceso de recuperación antes de fichar por ‘Supervivientes’

Un nuevo rostro

La antigua nuera de Carmen Borrego afronta su inminente marcha a Honduras tras superar una compleja intervención maxilofacial que transformó su fisonomía y salud hace casi doce meses

Paola Olmedo, en una imagen reciente de redes sociales.

Paola Olmedo, en una imagen reciente de redes sociales.

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El calendario televisivo ha querido que el regreso de Paola Olmedo a la primera línea mediática coincida con el aniversario de su cambio más radical. Esta noche, la esteticista se sienta en el plató de ¡De viernes! Para protagonizar un esperado careo con su exmarido, José María Almoguera. El encuentro se produce en un contexto de máxima tensión, marcado por las deudas económicas que planean sobre el hijo de Carmen Borrego y el anuncio oficial de la participación de Olmedo en la próxima edición de Supervivientes.

Este salto al helicóptero representa la culminación de un año de reconstrucción personal y física. La empresaria, que ha mantenido un perfil selectivo tras su separación, utiliza este altavoz previo al reality para dejar clara su postura ante las recientes informaciones sobre su divorcio. “No voy a pelear, pero sí me voy a defender”, adelantaba en las horas previas a un programa donde la transparencia sobre su situación financiera y sentimental será el eje central de la entrevista.

“O te operas o te quedas sorda”

El motivo de salud tras siete horas de quirófano

Fue en marzo de 2025 cuando la revista Lecturas desveló la impactante transformación de Olmedo. Lo que inicialmente se interpretó como una decisión estética resultó ser una necesidad clínica urgente. La propia protagonista explicó que arrastraba dolencias graves que afectaban a su audición y garganta. “Según pasan los años empeora y dejas de oír”, confesó entonces. La intervención, realizada por la Seguridad Social en el hospital La Paz, se prolongó durante seis horas y media bajo la supervisión de tres cirujanos.

Paola, poco después de su intervención en una conexión en directo con el extinto 'Tardear'.
Paola, poco después de su intervención en una conexión en directo con el extinto 'Tardear'.Telecinco

El procedimiento fue de una complejidad extrema, implicando una reconstrucción total de la estructura facial. “Me han roto todo”, declaraba Paola al describir cómo los facultativos tuvieron que intervenir el maxilar, la mandíbula y el mentón. La cirugía incluyó la instalación de placas de titanio en las mejillas y diversos tornillos para asegurar la nueva estructura ósea. Incluso la nariz tuvo que ser modificada de forma inesperada por el equipo médico para armonizar el resultado final tras el movimiento de los huesos principales.

El postoperatorio inmediato fue un tránsito amargo marcado por el dolor y la incapacidad de alimentarse con normalidad. Durante las primeras semanas, Olmedo perdió peso y tuvo que lidiar con una inflamación tan severa que ni su propia madre fue capaz de reconocerla en un primer vistazo. El impacto psicológico fue parejo al físico, pues enfrentarse al espejo tras 37 años con otra identidad visual supuso un choque que la argentina calificó de “brusco” y sin “marcha atrás”.

La exnuera de Carmen Borrego, en una aparición del pasado diciembre, ya recuperada.
La exnuera de Carmen Borrego, en una aparición del pasado diciembre, ya recuperada.Telecinco

Larga rehabilitación

El camino de fisioterapia y pérdida de sensibilidad

La recuperación de Paola no terminó al abandonar el hospital, sino que se extendió durante meses de intensa rehabilitación. En sus intervenciones en Tardear  durante la primavera de 2025, la futura superviviente detalló las secuelas que persistían tiempo después de la operación. La falta de sensibilidad en el rostro y las dificultades para gesticular correctamente marcaron su día a día. “No es dolor, es falta de sensibilidad. Por eso muchas veces no hablo bien”, explicaba sobre un proceso que requirió fisioterapia constante para recuperar la movilidad natural.

Ahora, un año después, Olmedo llega a los Cayos Cochinos con el alta médica y la consolidación de su nueva imagen. Aquella mujer que soñaba con comerse “un buen filete” mientras su mandíbula soldaba, se prepara hoy para las carencias extremas del Caribe. Su paso por el quirófano no solo mejoró su audición, sino que parece haberle otorgado una nueva seguridad para afrontar los conflictos familiares y los retos de supervivencia que le esperan tras su cara a cara definitivo de esta noche.