Carlos Latre y su mujer Yolanda Marcos, la historia de un amor resiliente que sobrevivió a una separación y superó su mayor crisis
Después de todo
El polifacético imitador compagina su etapa como jurado de la nueva etapa de 'Got Talent España' con una estabilidad familiar recuperada tras un paréntesis de dos años que fortaleció su vínculo

Carlos Latre y Yolanda Marcos, en una imagen de redes sociales.

La televisión nacional no se entiende sin la elasticidad vocal de Carlos Latre. El humorista castellonense, que se convirtió en un fenómeno de masas a principios de los dos mil bajo el ala de Crónicas marcianas, atraviesa hoy una etapa de madurez profesional indiscutible. Semanas después de su estreno como juez en la actual edición de Got Talent España en Telecinco, el showman ha vuelto a demostrar su ojo clínico para el espectáculo. Lo hizo de forma notoria el pasado enero al otorgar su pase de oro a Noelia Sánchez, una figurante que cautivó al jurado con una composición propia, confirmando que el instinto del imitador sigue intacto tras décadas en la primera línea mediática.
Sin embargo, tras la pirotecnia de los platós y las mil caras que es capaz de proyectar, se esconde una biografía personal marcada por la constancia y una figura fundamental: Yolanda Marcos. La pareja, que gestiona conjuntamente la productora Ertal, ha sabido construir un equilibrio entre el éxito arrollador del “hombre de las mil voces” y la discreción de un hogar que ha resistido los embates del tiempo. Aunque el público está habituado a ver a Latre en formatos como Tu cara me suena o el breve Babylon Show, su intrahistoria sentimental revela un relato de resiliencia que comenzó mucho antes de que la fama llamara a su puerta de forma definitiva.
Reset necesario
Un cuarto de siglo entre micrófonos, redacciones y una decisión drástica
La historia de Carlos y Yolanda arrancó en 1999, cuando un jovencísimo Latre de 20 años coincidió con una periodista de 26 que entonces ejercía como jefa de informativos en Radio España. A pesar de que ella tenía una vida encauzada y planes de boda con otra persona, la complicidad fue inmediata. Se casaron en 2004 en la Parroquia de Santa María de Barcelona, rodeados de la cúpula de la comunicación de la época. Dos años después nació su única hija, Candela, quien hoy, a sus 18 años, ya encamina sus pasos hacia el mundo de la interpretación y la música, siendo definida por su padre en redes sociales como “lo mejor de mi vida”.

No obstante, la solidez del matrimonio se vio interrumpida en 2015. Tras once años de casados, decidieron emprender caminos separados. No fue una ruptura por terceras personas, sino una crisis de identidad del propio artista. Según confesó el humorista a Risto Mejide en Viajando con Chester en 2023, necesitaba encontrarse a sí mismo fuera del entorno de protección que siempre había compartido con su esposa. “No sabía ser yo. Dejé la relación porque yo había crecido televisiva y personalmente en pareja”, explicó Latre sobre aquel periodo de introspección que duró dos años y que resultó clave para la supervivencia del núcleo familiar.
Todo se encauzó
La reconciliación definitiva y el éxito de un equipo multidisciplinar
El alejamiento físico no supuso una ruptura emocional definitiva. En 2017, la pareja hizo pública su reconciliación tras un periodo que el propio Carlos Latre prefiere no calificar como un bache. “Una pareja tiene que ir encajando las piezas y decidir estar juntos. La comunicación es vital”, declaró el cómico en el programa de Telemadrid Uno de tres millones en 2022. Para el matrimonio, aquellos dos años sirvieron para realizar un “reset” y plantear un “nuevo amanecer” desde una madurez distinta, permitiendo que su unión regresara con una fuerza renovada que se mantiene hasta la actualidad.

En la actualidad, Carlos y Yolanda operan como una maquinaria perfecta tanto en lo afectivo como en lo empresarial. Mientras él brilla frente a los focos de Telecinco, ella ejerce como productora ejecutiva de sus proyectos, demostrando que la confianza profesional es el reflejo de su estabilidad privada. A sus 47 años recién cumplidos, el imitador reconoce en Marcos a su “muleta” y apoyo imprescindible. Juntos han superado las sombras de la exposición pública y las crisis de crecimiento personal, consolidando un proyecto de vida que ya supera las dos décadas y que tiene en su hija Candela su mayor orgullo compartido.