Anita Williams relata su paso por la
Antes de la fama
Tras su paso por 'Supervivientes',

Anita Williams, en una imagen de redes sociales.

Parecía imposible, pero el pasado jueves fue Cristina Piaget quien salió por la puerta de la casa de Tres Cantos. La veterana modelo, protagonista indiscutible de casi todos los conflictos de esta cuarta edición de GH DÚO, fue la expulsada por la audiencia frente a una Anita Williams que, contra todo pronóstico, logró salvarse in extremis. Con un ajustado 41,3% de los votos frente al 58,7% de su rival, la que fuera participante de La isla de las tentaciones confirmó que su idilio con el público sigue vigente. Este domingo, durante la emisión de Cuentas pendientes con Ion Aramendi, Williams afronta una nueva etapa como salvada tras haber superado el juicio de los espectadores en una gala donde incluso Jorge Javier Vázquez calificó la eliminación de Piaget como injusta.
El caso es que el éxito actual de Anita en la pequeña pantalla no es fruto del azar, sino de una trayectoria ascendente que la llevó hasta la final de Supervivientes 2025. En aquel concurso, la joven no solo demostró resistencia física, sino que empezó a desgranar una biografía marcada por la superación y las sombras. Su capacidad para conectar con la audiencia reside en la naturalidad con la que expone su historia personal, desde su maternidad con el pequeño Thiago hasta episodios mucho más oscuros. Fue tras su regreso de Honduras, en junio de 2025, cuando decidió sentarse en el plató de ¡De viernes! Para detallar el capítulo que más ha marcado su imagen pública: su ingreso en prisión cuando apenas tenía 22 años, una vivencia que ella misma define como cinematográfica.
Acabé directa en Plaza Castilla
Un fallo de joven causado por el robo
La raíz de sus conflictos jurídicos proviene de su época de formación para Mosso d’Esquadra. Después de ser sorprendida sustrayendo una prenda y ante el temor de que los registros penales arruinaran su trayectoria en la policía, Williams facilitó la identificación de una conocida. “Me pillaron que había robado la camiseta y pensé que por mi DNI me llegaría la denuncia y no podría estudiar”, admitió en Telecinco durante 2025. No obstante, la dueña del carné interpuso una demanda por usurpación de personalidad, resultando en una sentencia de 300 horas de labores comunitarias. Anita cumplió casi la totalidad, aunque al trasladarse a Madrid restaban 20 horas que derivaron en un requerimiento judicial de detención del cual no tenía total conocimiento.

La detención se produjo de forma abrupta mientras se encontraba en un hotel de la capital por motivos laborales. “Vino la policía a mi puerta, me llevaron a la comisaría y cuando fui a firmar ponía 'ingreso en prisión'. Le dije que se había equivocado”, relató la concursante. Sin abogado y con su familia lejos, fue trasladada directamente a los juzgados de Plaza Castilla para iniciar una condena de cuatro meses de privación de libertad. La falta de asesoramiento legal previo impidió que pudiera evitar el internamiento, una situación que Williams describió como un choque de realidad absoluto para una joven que hasta entonces intentaba seguir la tradición familiar vinculada a la Guardia Civil.
Durante su estancia en el centro penitenciario, la catalana tuvo que adaptarse a una rutina de aislamiento que calificó de agónica. Según sus declaraciones en redes y televisión, lo más difícil era afrontar las 12 horas diarias de encierro en la celda. Para combatir la soledad y el olvido, Williams se refugió en la escritura. “Escribía mucho porque era una forma de explicarle a la gente cómo lo estaba llevando”, aseguró. Esta etapa de reflexión le sirvió para valorar la libertad y, sobre todo, para ser consciente del sufrimiento que su trayectoria vital estaba causando a su madre, prometiéndose a sí misma no volver a transitar caminos que la alejaran de su entorno más cercano: “Viví la cárcel como si estuviera en una película”.

“Me comí las uvas allí dentro”
Conflictos entre rejas y una agresión que le arrebató sus permisos de salida en Navidad
La convivencia en el módulo no estuvo exenta de violencia. Uno de los episodios más graves narrados por Williams en ¡De viernes! Tuvo como detonante los celos de otra interna. Al parecer, una presa mostró interés sentimental por ella, lo que provocó la ira de su pareja cuando esta regresó de un permiso. “Ese día, subiendo por las escaleras, ella me pegó por la espalda y yo me puse a chillar; vinieron los guardias”, recordó la joven. A pesar de ser la víctima de la agresión, el incidente fue calificado como conducta disruptiva por los funcionarios, lo que derivó en la cancelación inmediata de todos sus beneficios penitenciarios y permisos de salida que ya había empezado a disfrutar.
Esta sanción disciplinaria tuvo consecuencias emocionales profundas, ya que obligó a Anita a pasar las festividades navideñas lejos de su familia. “Me comí las uvas allí dentro y fue lo que más me marcó. Prometí que, a partir de entonces, siempre las comería en mi casa”, confesó con rotundidad. Este castigo supuso su momento más bajo dentro de la institución, cerrando un ciclo de cuatro meses que transformó su carácter. Tras salir de prisión, la exparticipante de El conquistador enfrentó otros retos como el maltrato de parejas posteriores y un ingreso psiquiátrico de un mes y medio, experiencias que hoy utiliza como aprendizaje para establecer límites en su vida actual.