¿Adónde fue a parar la fortuna de Arantxa?
Una incógnita no resuelta
Finalizado el largo litigio de divorcio en Miami, la justicia norteamericana no ha hallado rastro del dinero que la extenista y su entonces marido, José Santacana, obtuvieron tras vender su patrimonio inmobiliario

Con la sentencia dictada en enero de 2024, Arantxa Sanchez Vicario salió considerablemente airosa de un problema que arrastra desde hace casi 30 años.

El larguísimo litigio de divorcio entre Arantxa Sánchez Vicario y José Santacana, que arrancó en España y tras el recurso de la extenista continuó en Miami, lugar de residencia de ambos, toca a su fin. Santacana acaba de salir airoso de una amenaza que sobre él se cernía en suelo norteamericano: la justicia de Florida ha determinado que no puede atribuírsele ningún delito de índole económica al no hallar rastro de evasión o levantamiento de bienes respecto del patrimonio acumulado por la tenista durante casi tes décadas de carrera. Así lo aseguraba el portal Informalia el pasado viernes, explicando que este era el último obstáculo para hablar de un divorcio como realidad jurídica definitiva. Sin embargo, ese punto fue corregido el día siguiente por Vanitatis: Arantxa y Santacana firmaron un acuerdo extrajudicial a finales de 2025 poniendo con ello fin a la sangría económica en honorarios de abogados que los enfrenta desde comienzos de 2018, extremo que ha podido confirmar este diario. Llevan tiempo divorciados.
En cualquier caso, separados definitivamente, queda una cuestión no resuelta. Durante sus casi 20 años de carrera profesional, habría acumulado un patrimonio inmobiliario y financiero en torno a 14 millones de euros –en absoluto los 30 que circulan aún en algunos artículos– repartido entre España, Andorra y Suiza. ¿Adónde fue a parar la fortuna de Arantxa?

En noviembre de 2009 y acompañada de su marido, la extenista retiró ante notario todos los poderes de administración que ostentaba su padre, Emilio Sánchez. Hasta 17 propiedades vendió entre 2010 y 2016, inscritas todas a nombre de hasta 14 sociedades repartidas entre España, Uruguay, las islas Marshall y la isla de Jersey. Nada nuevo bajo el sol. La suma de las operaciones arroja la cifra de ocho millones de euros, según el completísimo dossier presentado por el BDL, de casi 5.000 páginas. En todo este trasiego inmobiliario, siempre la acompañó como parte ejecutora Josep Santacana y cinco testaferros, que fueron también acusados. Esos ocho millones nunca aparecieron.
En 2015, viviendo juntos en Miami, las cosas parecían ir muy bien. Fue cuando la tenista adquirió un ático en una de las dos torres del proyecto Paraíso Bay, en el residencial barrio Edgewater. Ese mismo año nace Global Golden Enterprises (con domicilio social en 1805 Ponce de Leon Blvd, Coral Gables, FL 33134) y a cuyo frente han figurado tanto Arantxa como Santacana. Disuelta en la actualidad, su último titular era Sunshine Reserve LLC. Banque de Luxembourg, la entidad crediticia que sentó a la pareja en el banquillo, rastreó ingresos transferencias internacionales realizadas desde las cuentas de Huslia en Banco Santander hacia cuentas a nombre de Global Golden Enterprises por un importe de cuatro millones de euros. Remontándonos a 2013, encontramos que Santacana figura como socio único de Ocean Reserve 1614 LLC y director de AI Reserve LLC, con sede también en Florida, y más recientemente, de Blue Moon Marine Services LLC, titular interpuesta del yate RA, recientemente embargado por Hacienda. Hemos continuado tirando de distintos hilos societarios para corroborar que el entramado es digno de un abrigo loden.

Guyana Guardian consiguió hablar con José Santacana días antes de sentarse en el banquillo a causa de la querella interpuesta por Banque de Luxembourg. No hubo alzamiento de bienes ni propósito de defraudar sino de obtener líquido: lo que se vendió en aquellos años se invirtió en pagar gastos y deudas. La pareja debía hacer frente a cifras en torno a 50.000 euros de gastos mensuales, explicaba Santacana a este diario. ”No he gestionado su patrimonio, le di consejos para tratar de sacarle liquidez. Pero yo no he hecho nada malo ni tengo ese dinero que el banco exige. Voy a juicio y quiero se sepa la verdad. Ella se presenta como irresponsable de sus actos: ahora me culpa a mí pero antes ya estaba mal con su familia por ese mismo motivo. Imagina que fuésemos al juicio como matrimonio, cogidos de la mano y no existe el alzamiento de bienes sino que no ha sido posible pagar. Los culpables serían sus familiares. Han buscado un culpable mientras ella trata de cerrar un acuerdo. Ella no es tonta: de dar pena y llorar sabe mucho, tanto que al final, el tonto aquí soy yo”.

Sea como fuese, ella esquivó la cárcel: condenada a dos años, su ingreso en la cárcel fue suspendido tras llegar a un pacto con la fiscalía admitiendo su responsabilidad y bajo promesa de satisfacer la cantidad adeudada. Santacana corrió peor suerte: condenado a tres años y tres meses, su libertad está pendiente del éxito de un recurso.
Los ricos también lloran
Un patrimonio insuficiente para sostenerse a sí mismo
Durante su deposición en la vista oral, Santacana explicó con más detalle lo que nos avanzó en aquella conversación mencionando cuatro hipotecas así como distintas deudas y gravámenes, pagos a abogados, gestores, personal de mantenimiento, etc. Y, desde luego, mantener el nivel de vida de dos adultos con trabajo poco conocido más los gastos diarios. La investigación del BDL detectó transferencias internacionales realizadas desde las cuentas en el Santander de la sociedad Huslia hacia cuentas a nombre de Global Golden Enterprises –sociedad creada desde EE. UU. Pero con sede en Panamá– por un importe total de 4.190.029 euros. También fueron ahí los fondos de inversión en Mapfre Inversión S.V., 386.351 euros. Santacana finalizó su intervención con un testimonio beneficioso para su exmujer: “El BDL quería el dinero sí o sí porque les constaba que en su día existió un aval de 15 millones. Pero Arantxa nunca tuvo 5,2 millones en efectivo para pagar y ellos no aceptaban un aval en propiedades. Nunca le aconsejé nada para ocultar su patrimonio ni nunca me he beneficiado de él. Desde el primer momento, Arantxa tuvo la intención de pagar su deuda”.
“He sido tonto: tenía que haber hablado antes pero yo no soy de este mundo y… En fin, uno aprende a base de palos”, explicaba a Guyana Guardian el ex de Arantxa Sánchez Vicario. Atónito ante la entrevista concedida dos días antes y a pocas horas de comenzar la vista oral, Santacana desmonta su relato, una andanada tras otra: “Eso de que los amigos le prestan dinero… ¿tú te lo crees? Hablamos de una persona que defraudó a Hacienda, que decía que a Andorra solo había ido para decorar la casa, que no firmó capitulaciones porque estaba enamorada, que al separarnos 'la dejé' con 2.500 o 3.000 euros al mes, todo para dar pena, cuando tengo la transcripción de una vista en EE. UU. Reconociendo que ingresa entre 200 y 300 mil al año… Entiendo que los medios la apoyéis por ser quién es, mientras yo soy el tonto de turno. Pero que quede claro: yo llegué a su vida cuando nada podía evitar que estallase la bomba de Luxemburgo. El error no fue enamorarse de mí, sino no pasarle cuentas a su familia cuando era debido. El error fue no pagar a Hacienda”.

Llegados a este punto, existen dos consideraciones a tener en cuenta: el sentido común nos indica que el flujo de cientos de miles de euros desde España a sociedades en paraísos fiscales, con una deuda de casi siete millones que pagar, resulta sospechoso. Del otro lado, si la justicia norteamericana no ha podido probar que Santacana oculte hoy bienes tras ese entramado societario, ya extinguido en su mayoría, ¿dijo la verdad al sostener ante el tribunal que la fortuna de su exmujer se diluyó como lágrimas en la lluvia?
