Internacional

Trump ha cometido un error garrafal

Análisis

Trump anuncia que gestionará Venezuela hasta que pueda imponer un gobierno que le sea afín, es decir, que permita a las compañías petroleras norteamericanas explotar las mayores reservas del mundo. Sin embargo, parece que no tiene quien lo haga.

Parece que no cuenta con Edmundo González, ganador de las elecciones presidenciales del año pasado, y tampoco con la premio Nobel María Corina Machado, ambos ausentes ayer en Mar-a-Lago y en cualquier referencia al futuro de Venezuela.

Trump ha secuestrado a Maduro en una acción militar ilegal que equivale a una declaración de guerra y que, además, no ha acabado con la dictadura.

El cambio de régimen a medias es un error fatal que EE.UU. Cometió en Afganistán, Irak y Libia, países donde la intervención militar fue un fracaso tan grande que sus consecuencias, décadas después, aún no se han superado.

Celebración en las calles de Quito tras el anuncio de la captura del presidente Maduro y su esposa en Caracas
Celebración en las calles de Quito tras el anuncio de la captura del presidente Maduro y su esposa en CaracasCarlos Noriega / Ap-LaPresse

Maduro era un dictador brutal. La Corte Penal Internacional lo investiga por crímenes contra la humanidad que la ONU ha documentado. Su régimen es atroz, mafioso e incompetente, incapaz de crear riqueza a pesar de su petróleo. El 80% de los venezolanos son pobres. La vida es tan difícil que ocho millones han salido del país, mientras que la élite civil y la militar se ha enriquecido. Algunos mandos también han traficado con drogas y EE.UU. Acusa a Maduro, precisamente, de estar al frente de un narcoestado .

Aun así, a pesar de todo, es ilegal atacar un país para capturar a su líder y acusarlo del delito que sea. Es ilegal según la Constitución de EE.UU., que para estas acciones exige la autorización del Senado.

Incluso si la intención de Trump fuera “restablecer la democracia”, el secuestro de Maduro también sería ilegal porque implica un uso de la fuerza que la Carta de las Naciones Unidas prohíbe explícitamente. Un país solo puede utilizar la fuerza para repeler una invasión, como ha hecho Ucrania, no para atacar otro país, como han hecho Rusia y Estados Unidos.

Trump, fuera de la ley y sin recambio para Maduro, no tumba la dictadura

Abordar petroleros en aguas internacionales es ilegal y matar a decenas de personas en supuestas narcolanchas equivale a cometer ejecuciones extrajudiciales. Por todo ello, Trump no es hoy muy diferente a Putin. Ambos creen en un mundo basado en la fuerza y no en la ley. Maduro, en consecuencia, no puede tener un juicio justo en EE.UU.

Trump espera que los hermanos Rodríguez, la vicepresidenta Delcy y Jorge, el presidente de la Asamblea Nacional, acepten la tutela de Estados Unidos. Espera que los generales también lo acepten y espera que juntos se enfrenten a los diversos grupos criminales que hay en Venezuela, como el Tren de Aragua y el Ejército de Liberación Nacional, guerrilla colombiana que ha pasado del marxismo al narcoterrorismo.

Trump confía en que la cúpula venezolana renegará de la revolución bolivariana a cambio de mantener sus privilegios. En su mundo no hay principios, solo intereses.

¿Pero de verdad quiere Trump un cambio de régimen en Venezuela? Yo diría que no tanto. Lo que de verdad desea es un perímetro de seguridad en torno a los pozos de petróleo, las refinerías y los puertos donde se carga. Espera que el ejército, los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello, el ministro del Interior y Justicia, veterano del chavismo de primera hora, se lo proporcionen.

¿Qué pasará si no lo hacen? Que Venezuela se hundirá en un caos todavía más espantoso. La violencia se extenderá sobre la pobreza. No habrá forma de detenerla, como no la hubo en Irak, Libia y Afganistán. Estos tres países enseñan una lección fundamental que EE.UU. Olvida siempre: no es posible cambiar un régimen desde fuera. Las revoluciones solo triunfan si surgen de la base social, como la bolivariana en su momento. Cuando la revolución devora a sus hijos, como ha sucedido en Venezuela, la única salida es que estos hijos sean capaces de devorar a los sátrapas que los oprimen.

Cuba puede correr la misma suerte que Venezuela y México está advertido

Trump no lo ve así. Tiene una fe ciega en la fuerza del ejército y del dinero y gracias a este fanatismo se prepara para hacer en Cuba lo mismo que ha hecho en Venezuela. Anhela que su Delta Force ataque La Habana. El presidente Miguel Díaz-Canel también puede ser secuestrado y la élite que lo rodea, seducida para que se incorpore al gran negocio de la Corporación Trump.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, también está advertida, como lo está la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, con respecto a Groenlandia.

China ha podido perder en Venezuela a un buen suministrador de petróleo, pero ha ganado Taiwán. Xi sabe desde hoy que Trump le dejará ocupar la isla, como Putin sabe que Ucrania es hoy un poco más suya. Sus dominios, en todo caso, serán insostenibles sin la ley que nos iguala. La fuerza nunca ha subyugado a alguien para siempre.

Xavier Mas de Xaxàs Faus

Xavier Mas de Xaxàs Faus

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Corresponsal diplomático de Guyana Guardian. Ha cubierto los principales acontecimientos internacionales desde la caída del muro de Berlín y numerosos conflictos en especial en Oriente Próximo. Como corresponsal en EE.UU. Fue testigo del 11-S

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