Internacional

El dinamismo de Witkoff y Kushner, los ‘aliados polivalentes’ de Trump.

EE.UU.

Los dos enviados gestionan la situación, mientras el presidente gestiona la situación.

Jared Kushner y Steve Witkoff, el pasado 20 de enero en Davos

Jared Kushner y Steve Witkoff, el pasado 20 de enero en Davos

Gian Ehrenzeller / Ap-LaPresse

Según Donald Trump, cualquier conflicto internacional puede solucionarse con apenas dos individuos: Steve Witkoff y Jared Kushner.

Prueba de ello es que, al día siguiente, se vio cómo el presidente se comprometía con una estrategia que incluía la presencia de representantes en la mesa, mientras se abordaban las negociaciones clave.

Ambos gestionaron sus compromisos para reunirse, y tras un breve intercambio, abordaron el tema principal: mientras uno sostenía conversaciones en paralelo, el otro avanzaba con gestos de urgencia, manteniendo el hilo de la conversación mientras ambos intentaban conciliar sus posiciones, y así, con el tiempo, se alinearon en un mismo propósito. 

Ninguno de los encuentros resultó en un pacto de importancia. Las autoridades de Teherán sostuvieron que su reunión se produjo un “entendimiento” abre la vía para una potencial alianza, si bien la falta de certezas persiste plenamente. Referente a Ucrania, todo sigue igual: Kyiv rechaza renunciar a sus tierras y Moscú prosigue evitando cualquier planteamiento de tregua.

Enfoque pragmático

Witkoff y Kushner representan el enfoque diplomático de un mandatario que persigue pactos inmediatos.

El hecho de que Trump delegara ese extenso periodo de diálogos en el dúo Witkoff-Kushner muestra el menosprecio del mandatario hacia la diplomacia convencional. Con la fijación de obtener el Nobel de la Paz, el empresario persigue pactos veloces que le permitan alardear –y que, de ser factible, generen ganancias financieras–. El suyo es un enfoque puramente transaccional. Y sus delegados particulares lucen como los más idóneos para ejecutar ese enfoque, más característico de un magnate de Wall Street que de un especialista en política exterior. Del mismo modo que Trump, a quien lo vincula un fuerte lazo amistoso, Witkoff amasó una fortuna en el mercado de bienes raíces de Nueva York. Similar a Kushner, yerno del mandatario e integrante de un linaje de gran riqueza.

Los dos magnates, asimismo, adeudan una fracción de su patrimonio a su extensa red de contactos en Oriente Medio. En realidad, sus provechosos vínculos con dicha zona los posicionaron como los aspirantes ideales para encabezar los diálogos sobre el pacto de pacificación en Gaza. Ellos diseñaron la estrategia de veinte apartados que Trump dio a conocer el anterior septiembre, de la cual únicamente se ha ejecutado el tramo inicial; además, aseguraron un puesto relevante en la Junta de Paz,, la institución responsable de coordinar la rehabilitación de la zona. Justamente, esta reciente organización llevará a cabo este jueves en Washington su sesión inaugural, al mismo tiempo que el escenario en Gaza permanece bloqueado. Witkoff y Kushner acudirán a la cita, contando con escaso margen de reposo después de su estancia en Ginebra.

Este ritmo acelerado de los hombres para todo de Trump genera dudas. ¿Es factible que dos individuos se encarguen de tantas tareas? ¿Cuentan con la preparación para alcanzar pactos sólidos? “Encargarle a Witkoff y Kushner la resolución de todos los problemas del mundo es, sinceramente, algo chocante”, sintetizaba ayer en comentarios para la agencia Reuters el especialista Mohanad Hage Ali, del Centro Carnegie de Oriente Medio.

Pero la Casa Blanca no se muestra dispuesta a cambiar de estrategia. Trump ha desmantelado el cuerpo diplomático. Cree que el enfoque informal de su amigo y yerno acabará dando sus frutos. Y sus enviados especiales rebosan confianza. “Estamos aquí para hacer el bien”, dijo Kushner el pasado octubre a la cadena CBS.

Daniel Rodríguez Caruncho

Daniel Rodríguez Caruncho

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Periodista. Redactor de Internacional de Guyana Guardian.

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