Dedicar en torno al 40% de suelo urbano a zonas verdes favorece la actividad de los murciélagos
Investigación
Un estudio dela Universidad Autónoma ha analizado la situación de la capital y de 26 municipios

Murciélago montañero, una de las especies presentes en la región de Madrid

Un estudio reciente de la Universidad Autónoma de Madrid ha demostrado que aumentar la infraestructura verde en las ciudades —en torno al 40 % del suelo urbano— incrementa notablemente la riqueza y actividad de los murciélagos. Además de su valor ecológico, el estudio recalca un punto clave: estos animales actúan como controladores naturales de insectos, ayudando a limitar la propagación de mosquitos vectores de enfermedades, como el virus del Nilo Occidental.
Investigadores del departamento de ecología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en colaboración con especialistas en quirópteros, han cuantificado la extensión mínima de cobertura vegetal necesaria para maximizar la riqueza de especies y la actividad de murciélagos en una gran metrópolis. El análisis abarca la ciudad de Madrid y los 26 municipios que conforman su área metropolitana.
Crear entornos urbanos más resilientes
Los resultados, publicados en Urban Ecosystems, muestran una relación clara y positiva entre la cantidad de vegetación y el número de especies detectadas, así como con su nivel de actividad.
En concreto, el estudio asegura que dedicar alrededor del 40% del suelo urbano a espacios verdes —como parques, plazas ajardinadas o avenidas arboladas— permite que distintas especies encuentren refugio y alimento suficientes para establecerse en un entorno fuertemente transformado por la actividad humana.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo de investigadores instaló 77 grabadoras de ultrasonido que registraron la actividad de los murciélagos entre junio y julio del 2023 en puntos con distinta proporción de cobertura vegetal distribuidos por toda el área metropolitana. El análisis estadístico de esas grabaciones permitió identificar el nivel de vegetación a partir del cual se alcanzan los valores máximos de riqueza de especies y actividad.
Según los autores, estos resultados pueden servir de referencia para orientar el crecimiento de las ciudades y diseñar entornos urbanos más resilientes frente al cambio climático y otros retos globales.
