Compromís precisa pactos estatales para añadir apoyos.
Política
La estrategia de Rufián funcionó

Presentación de las candidaturas de Compromís-Sumar por la circunscripción de Valencia en 2023.

Desde que Compromís existe como tal, en ninguna de las ocasiones que la formación valencianista ha ido en solitario en las elecciones generales ha logrado más de un escaño (siempre por la provincia de Valencia). Esa representación fue la que obtuvo en 2011 y en los dos comicios de 2019 (aquí con el añadido de Más Madrid, que poco aportaba). Solo en coalición, la marca valencianista ha logrado más diputados en el Congreso: 4 escaños en 2015 (con Podemos); 4, en 2016 (con Podemos e IU) y 2, en 2023 (con Sumar, IU y Podemos). Aunque en estas tres ocasiones el botín fue mayor, tuvo que repartirse las actas con el resto de socios.
Por ello, en Compromís no descartan coaliciones para afrontar unos comicios donde su votante suele tener la tentación de irse al PSPV. El trasvase de votos entre ambos partidos es muy evidente. En las autonómicas del 29 de abril de 2019, Compromís sacó 440.000 votos; ese mismo día, en las generales, apenas llegó a los 173.000 apoyos.
La mayor cifra de parlamentarios de Compromís en el Congreso correspondió a los cuatro obtenidos en 2015 y 2016.
La propuesta formulada hace siete días por el representante de ERC en la Cámara Baja, Gabriel Rufián, carece de novedad ya que se puso a prueba en la Comunidad Valenciana. En realidad, se ha ejecutado en dos momentos. El primer caso ocurrió en 2016, cuando Compromís, Podemos e IU integraron sus candidaturas y consiguieron 659.000 sufragios al evitar la fragmentación de opciones en la izquierda. Dicha cifra fue inferior a la obtenida poco antes por Compromís y Podemos al enfrentarse a IU, que concurrió de forma independiente y no alcanzó representación. Sus 112.000 papeletas resultaron inútiles.
Con todo, el ejemplo del que habla Rufián se puede ver con más claridad en el caso de las últimas generales de 2023 donde de nuevo hubo una candidatura unitaria de la izquierda capitaneada por Compromís a la que se sumaron EU, el Movimiento Sumar y, a regañadientes, Podem. Los morados no hicieron apenas campaña después de no poder colocar a su candidata por Alicante, pero al menos no compitieron en los comicios ni dividieron el voto de este espacio político.
Durante 2023, la concentración del sufragio izquierdista permitió conservar a una vasta proporción de los votantes progresistas.
A pesar de ello, no se presentó ninguna candidatura distinta y, en unos comicios que se anticipaban como el término de la administración progresista, la opción electoral de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE consiguió reunir 402.000 sufragios y obtener cuatro representantes (2 para Compromís, uno para Sumar y otro para EU). Aunque la estrategia de Yolanda Díaz no tuvo éxito en otros territorios, el balance en la Comunidad Valenciana resultó favorable para impedir la llegada de PP y Vox a La Moncloa.
Y es que los números logrados en junio de 2023 tampoco distan mucho, si se tiene en cuenta el habitual trasvase hacia el PSOE en las generales, de los 446.000 que unos meses antes lograron por separado Compromís y Unides Podem-EU en las autonómicas.
De hecho, repasando los datos, la fórmula de izquierdas liderada por Compromís quedó en cuarta posición, pero batalló con Vox por esa tercera posición. Compromís-Sumar superó a los de Santiago Abascal en València (3-2 en diputados y 24.000 votos más); pero la derecha extrema fue tercera en Alicante (2-1 y 30.000 votos más) y se quedó con el escaño de Castellón por apenas 5.000 votos. A esa batalla, provincia a provincia con Vox, es a la que se refería Rufián. Aunque el problema, más allá de la aritmética electoral es la fuerza que pueda tener cada espacio, más aún cuando todas las encuestas apuntan a un Vox disparado, también en la Comunidad Valenciana.

