Relaciones complicadas entre la Diputació de Val
Política
Vicent Mompó gana peso en

Vicente Mompó, el máximo representante de la Diputación de València, en el transcurso de la sesión ordinaria del pleno de la entidad provincial.

Durante este fin de semana en el Salón del Cómic de València, la Diputació de València y la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) comparten estand. Además, en los próximos días se firmará un convenio para que ambas instituciones colaboren en la celebración del Escritor del Año, el proyecto anual que la institución normativa dedica este 2026 a Francesc Almela i Vives. La ayuda de la Diputació de València es clave para que la AVL pueda mantener algunas de sus actividades tras el tijeretazo presupuestario pactado por PP y Vox en las Corts Valencianes.
En el tema lingüístico, el president de la Diputació y del PP en la provincia de Valencia, Vicent Mompó, es un verso suelto. Aunque, como se apresuran a puntualizar desde su entorno, ahora con el nuevo president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, la cuestión de la llengua se ha calmado. Mompó es un gran defensor de la promoción del valenciano, defiende la normativa de la AVL y no tiene reparos en que la corporación que él preside le ayude. Sin embargo, y así se encarga de hacerlo público, discrepa de los postulados de la Acadèmia respecto a la unidad de la lengua catalana. Una circunstancia que hace compleja la relación entre ambas instituciones.
Esta semana se produjo el último encontronazo. La AVL se había pronunciado contra la decisión de la Conselleria de Educación de prescindir de los autores catalanes y baleares en el currículo de Bachillerato. Una modificación de la asignatura de Valenciano sobre la que el ente estatutario mostraba su “preocupación porque se puede percibir el valenciano y la literatura valenciana de manera aislada y descontextualizada”. A lo que añadían que esta medida cocinada por el exconseller José Antonio Rovira y ratificada por la nueva titular de Educación, Carmen Ortí, va en detrimento de la formación académica del alumnado y contradice “la manera de proceder en el currículo de la otra lengua oficial”.
A esta cuestión contestaba con dureza Mompó que señaló que si la AVL quiere hacer política, “lo tiene que decir claramente: No puede disfrazar de autoridad académica un posicionamiento ideológico”. Un tuit en el que el dirigente popular acababa enfatizando que la AVL tiene que promover a los autores valencianos y defender la lengua valenciana; “solo así tiene sentido su existencia”. Una última frase que contiene un claro mensaje en un contexto donde Vox quiere acabar con la institución y en el PP quieren una reformulación de su actividad y manera de actuar.
No ha sido el único choque de Mompó con la AVL. Como menciona en redes, al presidente provincial del PP no le gustó que la institución normativa no saliera a criticar el hecho de que el Gobierno de España no citara al valenciano en su defensa del uso de las lenguas cooficiales en el Parlamento Europeo (el Ejecutivo lo incluía dentro de la lengua catalana), circunstancia que generó muchas críticas por parte de populares y voxistas.
Además, Mompó es partidario y así lo ha alimentado con la publicación de un libro del académico Abelard Saragossà de cerrar el acento a València. Una propuesta a la que se opone la AVL que, en los próximos días, tiene que publicar un informe para responder a la propuesta del Ayuntamiento de València de cambiar el topónimo de la ciudad, basándose, precisamente, en un estudio de Saragossà.

