La educación es primordial para el desarrollo de los niños, adolescentes y, posteriormente, adultos. Encontrar estrategias efectivas para hacer que en la infancia se adopten las mejores conductas es esencial para formar personas seguras y llenas de capacidades emocionales. Así lo cuenta la psiquiatra infantojuvenil María Velasco en la charla junto al banco BBVA 'Aprendemos juntos', quien dedicó parte de la conferencia a hablar sobre la importancia de la frustración en los niños y niñas de edades tempranas.
“No todo lo que nos hace sentir mal es negativo”, cuenta la doctora. “La tristeza, rabia, frustración son importantes. A los niños hay que enseñarles a frustrarse”, nos desvela la psiquiatra. Así, esta busca con su mensaje mentalizar sobre abrazar las emociones negativas para aprender herramientas de gestión y, por supuesto, su superación.
Importancia en la infancia
Cómo enseñar la frustración, según una psiquiatra
Para conseguirlo, la doctora nos deja claro la manera de conseguirlo: frustrando. “Una rabieta con dos años la podemos manejar. Una con 7 regular. Con quince se nos ha ido de las manos”, asegura la doctora. “Los adolescentes tienen auténticas rabietas porque no les han enseñado a pensar en la frustración”, cuenta. Para ella, esto también está relacionado con la falta de capacidad de saber esperar a que la emoción de miedo, inseguridad, incertidumbre y rabia se vayan. Una vez conseguido, es cuando pueden empezar a pensar en herramientas para poder gestionar estos sentimientos negativos, y convertirlos en positivos.
“A los niños hay que enseñarles a frustrarse. ¿Cómo? Frustrándolos”
La especialista también ha indicado cuál es la edad más indicada para empezar a enseñar a los niños y niñas esta esencial frustración.
Infancia y desarrollo
Cuándo es el momento para enseñar la frustración
Aunque, no puede hacerse a cualquier edad. Para la doctora María Velasco esto debe implementarse desde la primera infancia. “Es muy importante enseñar a los niños de dos, tres o cuatro años a tolerar la frustración”, nos asegura. Hacerlo desde tan pequeños, les permitirá ir superando, mientras van creciendo, los obstáculos de la vida de una forma sana y llena de herramientas.
“Es muy importante aprender a vivir esas emociones sin rehuir de ellas, incluso en la adultez esto se dificulta. Mucho malestar psicológico se desprende de esa evitación”, comenta un usuario en la publicación del banco BBVA. De esa forma, lo que nutrimos en la infancia tiene efecto directo al desarrollo de ese niño o niña en un futuro. Es esencial acompañar y dar la mano a las emociones negativas para aprender a transformarlas y que no sean un muro en nuestra vida. Todo parte y nace de la inteligencia emocional que vamos adquiriendo.
