Bienestar

Fran J. Díaz, pediatra: “Tu bebé no está malcriado por pedir brazos: sentirse seguro ahora lo convertirá en un niño más autónomo cuando llegue el momento de separarse”

Primera infancia

El experto en fisiopediatría desmonta miedos comunes: temblores, manos en la boca o demanda de brazos son parte del desarrollo normal del bebé

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El pediatra Fran J. Díaz recuerda que el contacto constante es una necesidad, no un capricho

El pediatra Fran J. Díaz recuerda que el contacto constante es una necesidad, no un capricho

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“Tu bebé no se ha acostumbrado a los brazos. Lo que ocurre es que necesita sentirse protegido”. Con esta afirmación, el fisiopediátrico Fran J. Díaz —conocido en redes como @fran.mimando.pediatria— zanja uno de los debates más antiguos (y angustiosos) de la crianza temprana: ¿puede un recién nacido malacostumbrarse al contacto físico?

Su respuesta es rotunda: no. “Un bebé totalmente indefenso tiene un sistema de alerta interno que va a evitar que lo sueltes. Va a evitar que lo pongas en la cuna, en el capazo… porque su única necesidad es sentirse seguro”, explica el pediatra, desmontando la idea de que el exceso de brazos pueda perjudicar al desarrollo. Todo lo contrario: “Si les damos el tiempo de brazos que necesiten, cuando llegue la etapa de autonomía, pasados los seis u ocho meses, ese niño se separará de forma mucho más sana de nosotros”.

Lo dice sin dramatismos. Con dulzura. Pero también con la claridad científica que da la experiencia. En su último vídeo viral, Díaz detalla tres comportamientos frecuentes de los recién nacidos que pueden alarmar a madres y padres primerizos, y que en realidad forman parte del desarrollo saludable de su bebé.

Tres sustos habituales que no deberían preocuparte

Temblores, manos en la boca o demanda de brazos son respuestas normales del desarrollo temprano

El primero: los temblores en piernas y barbilla. ¿Qué ocurre si a tu bebé le tiembla la mandíbula o las extremidades sin razón aparente? Calma. “Esto es normal”, aclara el experto. Se trata de distonías transitorias propias del lactante: “Leves temblorcitos por falta de control motor a nivel central. Son madurativas y desaparecen con el tiempo”.

Leves temblorcitos por falta de control motor son normales: son madurativos y desaparecen con el tiempo”

Fran J. Díaz, fisiopediatra

El segundo “susto” llega con las manos. Cuando el bebé se las lleva a la boca, muchas familias asumen que tiene hambre. Pero no siempre es así. “Hay unos reflejitos en la boca que se activan cada vez que él se toca —con las manos, con el babero, con el volante del body—. Eso no significa necesariamente que tenga hambre”, aclara Díaz. Aunque matiza: “Lo que sí es cierto es que cuando tienen un poquito de hambre tienden a llevarse la mano a la boca y solitos se estimulan”.

Y el tercero, ya mencionado, es el más emocional: la necesidad constante de brazos. Lejos de indicar capricho, revela una programación biológica para la supervivencia. “Los bebés chicos no se acostumbran a los brazos. Simplemente los necesitan”.

Más allá de los aspectos físicos, el mensaje de Fran J. Díaz apela también a una mirada respetuosa hacia la infancia. Normalizar lo que parece “extraño”. Calmar la culpa de quienes no saben si están haciendo las cosas bien. Y recordar que lo que ahora parece un apego exagerado será, con el tiempo, la base de una autonomía real.

Porque un bebé que se siente seguro es un niño que no necesita aferrarse más de la cuenta. Que sabrá soltar. Pero para eso, antes, alguien tuvo que sostenerle sin miedo.