Casa

El director Luca Guadagnino, apasionado del diseño, ha decorado el hotel más bonito de Roma

Interiorismo

El Palazzo Talìa se estrena como exclusivo hotel con interiorismo del director de cine  

Sofás diseñados por el estudio Luca Gaudagnino. Igual que los apliques de pared, inspirados en el art déco. La mesa auxiliar es de Eileen Gray, año 1927, con tubo de acero y cristal

Sofás diseñados por el estudio Luca Gaudagnino. Igual que los apliques de pared, inspirados en el art déco. La mesa auxiliar es de Eileen Gray, año 1927, con tubo de acero y cristal

Palazzo Talìa

Casas bellísimas con atmósferas intensas son un plus en las películas del director de cine italiano Luca Guadagnino. En Call me by your name, la espectacular villa del siglo XVI en la campiña lombarda hacía las delicias del espectador y de sus habitantes. En Io sono l’amore, la emblemática Villa Necchi de Milán, art déco de los años treinta, enmarcaba las tensiones de una familia de la alta burguesía industrial italiana. Tanto le gusta el diseño y la arquitectura que Guadagnino otorgó permanencia a su pasión extracinematográfica hace casi diez años y fundó el Studio Luca Guadagnino de interiorismo. Él mismo se ocupó del diseño de su apartamento en el segundo piso de un palacio del siglo XVII ubicado en el corazón de Crema ­–donde vivió hasta que en el 2024 se mudó a Milán–. Ha realizado encargos de residencias privadas y establecimientos singulares de marca y ahora lleva a cabo su primera incursión en la hostelería con el Palazzo Talìa.

Aquí Guadagnino se rea­firma como observador virtuoso de materiales, superficies y texturas, y un detallado estudio cromático, donde combina tonos suaves pero estimulantes con geometrías. Otra marca de la casa es su devoción por todo lo realizado artesanalmente. El flamante hotel alojado en un palacio señorial en el corazón de Roma fue residencia privada del secretario del Papa León X durante el renacimiento. Posteriormente, el edificio fue donado por el cardenal Michelangelo Tonti al español José Calasanz, fundador de las Escuelas Pías en Roma, que lo transformó en el colegio Nazareno en 1630, el más antiguo de Roma.

Gran salón del hotel Aula Magna, donde se mantiene el carácter original de la estancia y se incluyen unos pocos muebles sobre islas de alfombras
Gran salón del hotel Aula Magna, donde se mantiene el carácter original de la estancia y se incluyen unos pocos muebles sobre islas de alfombrasPalazzo Talìa
Al fondo de la entrada, patio ajardinado diseñado por la paisajista Blu Mambor inspirado en un jardín tropical
Al fondo de la entrada, patio ajardinado diseñado por la paisajista Blu Mambor inspirado en un jardín tropicalPalazzo Talìa

El edificio, del siglo XVI, con aportaciones barrocas y bustos neoclásicos, en su nueva función de hotel de cinco estrellas con 26 habitaciones, luce una elegante desnudez en las zonas principales de estar. Y Guadagnino mantiene la magnificencia de los espacios con un amueblamiento contemporáneo. Dos tiempos, dos mundos distintos, que se rea­lzan mutuamente. El cromatismo siglo XXI que imprime al lugar emerge, sin embargo, de un minucioso estudio de los tonos originales del palacio para que convivan armoniosamente. La denominada Aula Magna es una estancia que se eleva hasta 11 metros, con un techado abovedado con frescos (del setecientos, de Gaspare Serenari). Está conectada a dos habitaciones en sus extremos y puede convertirse en una espectacular suite de 250 m2. Guadagnino la trata con reverencia arropándola con butacas de líneas simples sobre islas de alfombra, superpuesta a mármoles y entre estatuas.

La gran araña de la recepción fue creada en los años 40 con cristal de Murano. El sofá es un diseño del estudio Guadagnino
La gran araña de la recepción fue creada en los años 40 con cristal de Murano. El sofá es un diseño del estudio GuadagninoPalazzo Talìa
El vetusto mármol queda acolchado por largas alfombras diseñadas por Nigel Peake con Baisi y Guadagnino
El vetusto mármol queda acolchado por largas alfombras diseñadas por Nigel Peake con Baisi y GuadagninoPalazzo Talìa

Buena parte del mobiliario se ha realizado a media. Los sofás de doble cara simétrica son volúmenes singulares recortados en medio del espacio. También hay piezas antiguas seleccionadas por el cineasta, como la gran lámpara de araña de la recepción, manufacturada en Murano en los años 40,. Todas las alfombras del hotel las ha diseñado contando con la colaboración del artista e ilustrador irlandés Nigel Peak, conocido por sus combinaciones de geometría y naturaleza. En el restaurante Tramae, el interiorista cineasta recrea un clásico bistró y en el Bar della Musa aplica relucientes superficies metalizadas que complementan el techo con frescos de 400 años de antigüedad. Una atmósfera de brillos y vaho se apodera de la piscina caldarium, que rinde homenaje a los baños romanos, con muros revestidos de azulejos con pátina metálica.

En el Bar della Musa, techados originales con frescos antiguos. La barra y sobres de mesa ha sido realizados por un ceramista siciliano, con superficies algo irregulares
En el Bar della Musa, techados originales con frescos antiguos. La barra y sobres de mesa ha sido realizados por un ceramista siciliano, con superficies algo irregularesPalazzo Talìa
Piscina caldarium, estancia revestida por azulejos con pátina metálica
Piscina caldarium, estancia revestida por azulejos con pátina metálicaPalazzo Talìa

La familia Federici, propietaria del hotel perteneciente al grupo Fresia Hotels & Resorts ha confiado a Guadagnino la puesta en escena de las zonas comunes del hotel y de la suite Talìa. Para el interiorismo del resto de las habitaciones, sin embargo, contó con los estudios de Marianna Lubrano Lavadera y Laura Feroldi, que aportan una visión sobria pero también sofisticada, concamas con dosel contemporáneas y tonos profundos.