Alfonso Vilallonga: “Me identifico con la monja Alférez”
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El creador de Blancanieves y

Alfonso Vilallonga posa para las lentes como un anfibio creador, ese en el que él mismo percibe como posible encarnación

Alfonso Vilallonga contiene en su pulso todas las virtudes de un anfibio. Se adapta a los medios con soltura, brinca como el que más al posar para las lentes y, si te acercas lo suficiente, pareciera que compone música con tanta fluidez como el respirar, en este caso, a través de la piel. Su hogar es una casa de arte y está repleto de instrumentos, juegos y una rana pacman llamada Progresía.

A pesar de las extravagancias propias de un creador nato, hay en él una visión tan lúcida y afinada como el piano que preside su comedor con el que ha construido el imperio de acordes necesarios para musicalizar varias películas de Isabel Coixet, entre ellas Mi vida sin mí (2002), La librería (2017), o bien su más reciente Tres Adioses (2026). También el pulso necesario para acompañar a Pablo Berger a su revisión del clásico Blancanieves (2012), con la que ganó el Goya, o a animar uno de los mejores retratos de la vida en Nueva York, Robot Dreams (2023).

Claro que además de musicalizar películas también ha creado a lo largo de los años su propio cancionero como solista, en el que su discurso revolucionario aflora en la más pura de las sátiras. Tiene gesto de galán, el corazón del loco y la gran virtud de nunca tomarse demasiado enserio. Poner oído no sirve, brinca antes de que puedan darse cuenta. Hace falta aprender a escuchar a su modo, piel mediante.

¿Con qué personaje histórico se siente más identificado?
Con la monja Alférez.
Un rasgo que le desagrada mucho de sí mismo.
Mi voz interna, intento no escucharme demasiado.
Una pieza de ropa que le sienta muy bien...
Unos manguitos reversibles, así con flores y colores. Es una pieza que solamente la llevo yo, no he visto a nadie, casi nadie que los lleve. Yo las compro en una tienda de Hamburgo, una tienda de señoras. Hace como 20 años que voy y la señora ya me conoce.
Gastó su primer sueldo en una a
¿La primera compra que hizo con su primer sueldo?
Sí, cuando firmé un disco con CBS, tenía 18 años, me dieron un adelanto y me fui a comprar una máquina de afeitar. No la usé nunca porque no me iba bien. Eso e irme al casino. Perdí seis mil pesetas.
¿A qué se dedica en su tiempo libre?
Me gusta jugar al Backgammon.
¿Qué le desagrada de los demás?
No me gustan los pesados. Si tienes algún amigo pesado es mejor decírselo, porque la gente rehúye a los pesados. A nivel rebaño me desagrada la hipocresía.
¿Cuál es su mayor extravagancia?
Que me gusta la rutina aburrida, pero nunca consigo vivirla.
Es preferible ser honesto con las personas molestas
¿Cuál es su rasgo más común?
El humor. Raramente me lo callo, aunque a veces soy el rey del anticlímax.
¿Qué virtud considera más sobrevalorada?
La fidelidad.
¿En qué ocasiones recurre a la mentira?
Cuando la verdad puede hacer demasiado daño.
¿Cuál es su idea perfecta de felicidad?
Mi idea perfecta de la felicidad es saber lo que voy a hacer dentro de tres meses, el año que viene. No lo he conseguido nunca.
¿Cuál es su mayor miedo?
El daño que le puedan hacer a mis seres próximos.
Rechazo lo políticamente correcto y el ses
¿Su mayor alegría?
Mi mayor alegría es estar encima del escenario.
¿Qué es lo que menos le gusta del mundo?
La corrección política, el sesgo automático, que en el fondo es el inmovilismo.
¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
Si me parara a pensar en ella, seguramente despreciaría a Irene Montero. Pero solo la detesto, no tengo tiempo para más.

¿Y más admiración?
Admiro a Olvido, la abuela de mi hija, que nació en un pueblo humilde de la Castilla profunda, por su alegría permanente, su amor por la vida y su sabiduría de la cual tanto aprendo.
¿Qué palabra usa con más frecuencia?
Mandangas.
¿Cuál es el gran amor de su vida?
La música y la palabra.
¿Cuál es su estado de ánimo actual?
Sereno.
¿Cuál es su sueño más recurrente?
No sueño mucho últimamente. Pero he tenido un sueño recurrente muchos años en el que canto una canción tan maravillosa que captura a todo el mundo. Al despertar no logro recordarla.

¿Qué es lo que más le agrada de sus amigos?
La lealtad que no es lo mismo que la fidelidad.
¿Cómo le gustaría morir?
Durmiendo.
¿Qué canciones sonarían en su funeral?
Quizás alguna ranchera o una chanson francesa.
¿Qué virtudes le gustan más en un hombre y cuáles en una mujer?
En hombres la sinceridad. En mujeres el magnetismo.
¿Qué le diría a usted mismo de joven?
You are too young...
Si se tuviera que reencarnar...
En una ranita Pacman.
¿Cómo se percibe a sí mismo?
Como un escéptico con cierta dosis de ternura.
Notas sobre un anfibio
Vilallonga tiene una rana llamada Progresía. Es una rana pacman, conocida por enterrarse en la tierra y saltar para cazar a los insectos que pasan por encima. Su forma es similar a la de Pacman, de ahí el nombre. Progresía tiene un pequeño cameo en el videoclip del último sencillo 'La Progresía Pía'. Es curioso asociar al mismo Vilallonga con su mascota. Resulta moverse con la gracia de una rana patilarga y así lo demuestra al posar, con el gesto de un creador que se entierra, compone y salta.
