Blanca Soroa, la sensación de los Goya: “En ‘Los domingos’ actué movida por una fuerza mayor”
Protagonistas
Nominada como mejor actriz revelación, en la antesala de los premios, el 'Magazine' se cita con el nuevo fenómeno del cine español en la intimidad de una iglesia brutalista

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El milagro no es licencia exclusiva de lo divino, queda claro cuando la luz incide como debe que lo divino sí lo es del milagro. Y es en catedrales de luz indómita en las que los pliegues de un cemento sin revestir pueden revelar el término diferencial: la gracia. Una que Blanca Soroa, con tan solo 17 años, lleva con beatitud y virtud.

No por haber sido una revelación en la galardonada y premiada Los domingos, la última película de Alauda Ruíz de Azúa, eso ya es parte de su mortalidad, más bien por la pureza con la que a pesar de las dudas, Blanca decidió dar el salto de fe. Ese que la llevó a presentarse a un casting en el recreo de su escuela pensando que optaba a ser figurante.
Me gusta que haya debate, que le guste a religiosos y a no religiosos”
En la luz que emana de su talento nominado a mejor actriz revelación en los Goya, la fotógrafa Bèla Adler, con ese gesto de avispa cinética, ha sabido encontrar en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Filipinas el prisma con el que se consagra una reliquia. Soroa no eligió ser protagonista, tampoco eligió ser actriz, ella eligió ser milagro.

¿Quién es Blanca Soroa?
Me considero una persona bastante normal. Ahora mismo tengo dos vidas diferentes. Si le preguntas a alguien de mi colegio, dirá que Blanca es una persona que va siempre un poco cargada con muchas prisas. Si le preguntas a quienes me han conocido últimamente, te dirán que soy una chica relajada y algo mística incluso.
¿Siempre supo que quería ser actriz?
Siempre fue mi sueño dedicarme al arte real. He ido al conservatorio y actuando en teatros desde que soy muy pequeña pero siempre como un hobby. Nunca había pensado que lo iba a conseguir porque me parece un mundo de acceso complicado. Me parecía un sueño imposible de cumplir. Era muy incierto.
En el rodaje, Alauda siempre me decía: hay tiempo; me hizo estar muy tranquila”
Tanto como el mismo casting de la película, ¿no sabía que audicionó para protagonista?
No tenía ni idea del casting. Es que los castings los hacía por hacer, no tenía nada que perder. Un día en el patio del colegio, en cinco minutos, hice el primero de lo que luego serían varios más. Me lo pasaba super bien con las directoras de casting, solo quería pasar a la siguiente fase por lo bien qué me lo pasaba. No fue hasta la última fase en la que fuimos a las oficinas de la productora cuándo me di cuenta de que quizá se trataba de algo mayor viendo que había cárteles de Cinco lobitos.
Durante el proceso, ¿recuerda algún consejo?
Para la promoción, sí que me dijeron que disfrutara mucho porque no era normal. Con el tiempo todo se volvió más inusual. A lo mejor tienes suerte de seguir, pero quizá nunca te vuelva a pasar esto con una película. Y en el rodaje, en los ensayos, Alauda siempre me decía, “hay tiempo”. Me hizo estar muy tranquila. Durante el rodaje trataba de observar a mis compañeros de reparto e imitarlos. Es que menudo reparto también... Grandísimos. Nagore me ayudó mucho con la creación de personajes, sobre todo para la escena de “la llamada”. Ella me dijo, si estuviera tan hundida es que me caería. Y fue lo que acabó sucediendo en la escena.

¿Siente presión o nervios ante las nominaciones? ¿Cómo se siente en las galas?
Muy tranquila, la verdad. En los Feroz estaba nominada a mejor actriz protagonista con Ángela Cervantes, con Nora Navas, con Patricia López, con Miriam Garlo a las que admiro muchísimo. Para mí eso ya es súper heavy. Y para los Goya, si lo ganan ellas me va a dar alegría. Me siento más fan que nominada.
¿Siente síndrome de impostora?
Sí, a veces un poco sí. Me agobio un poco. Recuerdo que, con la promoción de la peli, estuve hablando con estudiantes de interpretación y artes escénicas y me pedían consejos. Me da muchísima vergüenza dar consejos. O en eventos se me acercaban muchísimos actores super consagrados a los que respeto muchísimo, a felicitarme por mi trabajo. Y yo pensaba: te tengo que felicitar yo a ti.
No le tengo miedo al fracaso, al éxito quizá”
¿Tiene miedo al éxito o al fracaso?
Al fracaso desde luego no. Al éxito quizá. No sé muy bien ni lo que es el fracaso, la verdad.
¿Considera habitual la situación que vive el personaje que encarna en Los domingos?
Creo que sí y me parece muy triste. Hay tantísimos padres que no escuchan los sueños de sus hijos. En el caso de mis personajes son un poco más exagerados, pero tras hacer la película le tengo más respeto. A mis padres les llevo diciendo desde pequeña que quiero ser artista y mi madre desde que soy pequeña me ha llevado al conservatorio, al teatro... Conozco adolescentes que quieren ser deportistas y sus padres dicen que no o niños que tienen un 10 en literatura y un 5 en matemáticas y sus padres en vez de potenciar la literatura le apuntan a refuerzo de matemáticas. A lo mejor tienes un tremendo escritor y lo estás valorando. Me da mucha rabia.

¿Cuánto tiene en común con su personaje?
Las dos tenemos mucho mundo interior y muchas veces, a pesar de que yo soy bastante más extrovertida que Ainara, sí que hay muchas cosas que nos guardamos para nosotras. La sensibilidad también.
¿Qué no tiene en común con su personaje?
Las relaciones que tiene ella con su familia no son para nada las que yo tengo con la mía. Las relaciones que tiene con sus amigos, con los chicos que le gustan, no son para nada las que yo tengo.
¿Cree factible que alguna de sus amigas o amigos quisiera ser monja? ¿Cómo reaccionaría al respecto?
Soy de la opinión de que hay que respetar lo que cada uno quiere hacer. Me daría muchísima pena si mi mejor amiga me dice que se quiere ir a un convento y no la voy a volver a ver nunca o si la voy a ver pasada a través de una reja y en un convento. Sería como si fallece un ser querido pero con anuncio. Pero hay que escuchar el contexto de los demás, por mucho que a lo mejor no te guste.

¿Qué desea?
Hacer siempre lo que me guste. Deseo lo que ya hago. Ahora mismo deseo dedicarme a esto toda mi vida.
¿Cómo se ha sentido al formar parte de un gran movimiento cultural a favor del auge de las religiones laicas, el misticismo y el fenómeno de Rosalía, sumado a por otro lado el surgimiento de las ultraderechas y las ideas ultraconservadoras entre los jóvenes?
El debate que hay con la película, me parece externo a mí. Hice la interpretación con mi sumo respeto hacia todo el mundo y una vez se estrenó la película, la película dejaba de ser mía. Me gusta que haya debate, que le guste a religiosos y a no religiosos, a jóvenes y mayores. Y sin duda, lo de Rosalía, imagínate cuando lo vi aluciné. Ha sido gracioso ver murales con la cara de Rosalía y la mía. Es una locura.
Ha sido gracioso ver murales con la cara de Rosalía y la mía, es una locura.”
¿Qué opinas del hecho de que haya juventudes que realmente se planteen dejarlo todo y darse a la fe, a la religión de ese modo?
Si esta pregunta me la hubieras hecho hace un año y medio te hubiese respondido totalmente diferente. He trabajado tanto por entender a este tipo de personas y creer en su visión. En la escena de la llamada me lo tenía que creer. De hecho, me pusieron un pinganillo y me hablaban como si fueran Dios y yo me lo creía. Ahora me cuesta mucho verlo desde otro punto de vista. Siento como si hubiese recibido la llamada realmente. No sé.
¿En qué cree?
En las buenas señales. En las malas no. Solo en las buenas. Soy muy joven y me gusta todavía estar descubriendo mi propia fe. No sé si soy cristiana o si soy atea. Vengo de una familia cristiana, eso sí. Creo en una fuerza superior, en las energías. Pero no creo que necesariamente se tenga que llamar Dios.
Si ganase el Goya me daría una alegría enorme por poder agradecérselo a todo el equipo”
¿Qué buenas señales has recibido?
Un montón. El día que hice mi primer casting para la película fue mi cumpleaños. Y el día que la estrenamos en San Sebastián era mi cumpleaños.
Su próximo cumpleaños debes estar esperándolo con ganas… ¿Qué pasaría si ganas el Goya?
Me llevaría una alegría tremenda por poder subir al escenario y darle las gracias a tanta gente. Un Goya es la forma más grande de hacerlo. Sobre todo al equipo de la película que me trataron super bien. Nunca había estado en un rodaje, podría haber sido un lugar super hostil para mí y para nada. Creo que ha sido el momento más feliz de mi vida. Y además aprendí a ser actriz, pero también aprendí a ser directora de fotografía porque me dejaban subirme a la cámara y grabar algunos planos.
¿Le gusta verse en pantalla?
La primera vez no mucho, al principio fue un poco raro. Nunca nadie me había sacado una foto o un video, tumbada en la cama… era raro. Pero ya he visto la película cinco veces y cada vez me gusta más. La primera es rara, es un choque. No ves la película como tal. La segunda, ya ves la película y entiendes de qué va.
¿En qué encuentra belleza?
En muchas cosas. En el cine muchísimo. En la literatura un montón. Me gusta muchísimo leer. Me encanta.
Actúe movida por una fuerza mayor”
¿Qué lee últimamente?
Me acabo de leer Doña Rosita la soltera de Lorca. Lorca es increíble. Me regalaron un Kindle hace poco y todavía no sé cómo se compran los libros y los de Lorca son todos los que están gratis.
¿Recuerda la primera vez que supo que quería interpretar?
Recuerdo la primera vez que tuve sed de interpretar, cuando terminamos los castings para Los domingos. Recuerdo que Yolanda, una de las mujeres que me hizo el casting, me dijo, ya verás que esto es adictivo, en cuanto pares vas a tener sed.
¿Qué es lo que más le gusta de interpretar?
Dejarme llevar. Sentirme una marioneta. El primer día de rodaje, teníamos una escena emocional, no tenía que llorar ni nada, pero al hacer varias repeticiones, de repente me empecé a emocionar, me caían las lágrimas a montones y no sabía qué hacer. Pensaba: ¿Qué me está pasando?, ¿Hay algo actuando sobre mí? Actúe movida por una fuerza mayor. Fue muy guay.

