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Cómo debes conducir para reducir el consumo y no quedarte tirado cuando se enciende la luz de reserva de gasolina

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Conducir con el depósito casi vacío aumenta el estrés al volante y puede afectar al funcionamiento del motor

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La luz de reserva de gasolina se enciende para avisar al conductor que debe repostar

La luz de reserva de gasolina se enciende para avisar al conductor que debe repostar

Getty Images/iStockphoto

A casi todos nos ha pasado alguna vez. Estamos conduciendo tranquilamente nuestro coche cuando, de repente, el indicador de reserva se enciende y nos entran los nervios. Dependiendo de dónde nos encontremos, puede ser solo un susto o un verdadero quebradero de cabeza, ya que no es lo mismo quedarse en reserva en una carretera que conocemos y sabemos que pronto habrá gasolineras que en medio de un atasco o por un lugar con pocas estaciones de servicio.

Por norma general, las reservas están calculadas para permitirte llegar sin problemas a la siguiente estación de servicio. Pero una cosa es lo que acredita el fabricante y otra muy distinta la realidad, ya que hay muchos factores que distorsionan las cifras reales. Conducir en medio de un atasco aumenta el consumo, lo mismo que usar el aire acondicionado o la calefacción, y en cambio conducir de manera suave y constante puede ayudar a estirar los últimos litros hasta la gasolinera.

Aunque varía según el coche, la reserva suele equivaler al 10 % del depósito de gasolina 
Aunque varía según el coche, la reserva suele equivaler al 10 % del depósito de gasolina A. Pérez Meca - Europa Press / Europa Press

Aunque no es igual en todos los coches, los fabricantes suelen reservar alrededor de un 10% del combustible del depósito para la reserva. De este modo, se ofrece un pequeño margen que permite llegar a la gasolinera más cercana sin poner en riesgo la seguridad ni el motor. Sin embargo, esta cifra es orientativa y puede variar en función de las circunstancias que hemos enumerado anteriormente.

La reserva del coche suele equivaler al 10% del depósito, un margen para llegar a la gasolinera más cercana

En la práctica, esto significa que un coche con un depósito de 50 litros tendría unos cinco litros disponibles cuando se enciende el testigo de reserva. Si el consumo medio real del vehículo es de aproximadamente seis litros cada 100 kilómetros, todavía podríamos recorrer alrededor de 80 kilómetros antes de agotar por completo el combustible. Eso sí, esos números están hechos sobre el papel, lo mismo que ocurre con las homologaciones oficiales de autonomía de los vehículos eléctricos y el consumo real.

Por eso, lo más recomendable al ver que se enciende la luz de reserva en nuestro coche de combustión es mantener una conducción tranquila y eficiente, evitar acelerones innecesarios y buscar la gasolinera más cercana sin demora.

Lo más seguro para no quedarse sin combustible es repostar en cuanto se enciende el testigo de reserva 
Lo más seguro para no quedarse sin combustible es repostar en cuanto se enciende el testigo de reserva MARIA PAVLOVA

El instructor del RACC, Carles Llinàs, explica que conducir con marchas cortas y no anticiparse es un error que incrementa el consumo de combustible: “Si el semáforo está en rojo, no tiene sentido acelerar para luego tener que frenar. Es mejor dejar de acelerar, dejar rodar el coche y usar el freno motor”. También recuerda que se pueden saltar marchas, de modo que si vas en quinta y tienes que frenar, puedes bajar a tercera directamente.

Dejar el vehículo en punto muerto no evita el consumo porque el propulsor entra en ralentí; en cambio, el coche sí que deja de gastar al mantener la marcha puesta y dejar que el motor retenga solo.

Conducir con el testigo de la gasolina encendido puede dañar la bomba y el sistema de inyección del coche

Estas buenas prácticas reducen, sin duda, el riesgo de quedarte tirado, a la vez que protegen algunos elementos esenciales del motor. No hay que olvidar que la bomba de combustible y el sistema de inyección dependen del propio carburante para funcionar correctamente y mantenerse refrigerados.

Un riesgo adicional de conducir habitualmente con el depósito casi vacío es la aspiración de sedimentos. Con el tiempo, en el fondo del tanque se acumulan pequeñas impurezas o restos de suciedad del combustible. Si el nivel es muy bajo, estas partículas pueden ser arrastradas hasta el sistema de inyección, provocando obstrucciones, tirones al acelerar o incluso averías graves que requieren reparaciones costosas. 

Por este motivo, no deberíamos dejar que el depósito baje demasiado, ya que mantener un nivel mínimo adecuado de gasolina o diésel ayuda a evitar estos problemas y protege la durabilidad del motor.

Lo más recomendable es repostar antes de que salte la luz de reserva, manteniendo siempre el nivel por encima de un cuarto de depósito, y familiarizarse con la autonomía real del coche. De este modo, te vas a ahorrar sustos en carretera, protegerás el motor y conducirás con mayor tranquilidad y seguridad.