Los fuertes vientos que obligaron a la Generalitat de Catalunya a suspender la actividad lectiva, deportiva y al aire libre en todo el territorio el pasado jueves y que causaron la muerte de al menos una persona dejaron tras de sí imágenes de grandes árboles caídos cortando calles y bloqueando el paso en muchos municipios. La caída de tantos árboles puede tener gran parte de su explicación en el cambio climático, tal y como explica Miquel Rafa, responsable de bosques de la Fundació Catalunya-La Pedrera, en una entrevista a El món a RAC1.
Tal y como relata Rafa, la situación de estrés de los árboles debido a las condiciones climáticas ha llevado a muchos de ellos a perder capacidad radicular —es decir, de su sistema de raíces—. “Además, tenemos los suelos completamente amarrados”, ha lamentado el experto citando un estudio del Institut de Recerca Ecològica de la Universitat Autònoma (CREAP). Debido a la larga sequía que ha sufrido el territorio durante años, el suelo se ha convertido en “una esponja”: “Prácticamente el 100% están completamente saturados de agua”. Esto provoca que los árboles estén debilitados, con ramas muertas.
“Tras años de sequía, y con unos bosques que no se han gestionado… llevamos mucho atraso de gestión y mantenimiento, por lo que ahora, en situaciones meteorológicamente complejas, hay situaciones como esta”, lamenta Rafa.
Ante dicha situación, el responsable de bosques de la Fundació Catalunya La Pedrera apunta como solución “podar o eliminar” aquellos árboles grandes que están cerca de las calles y caminos y a los que es fácil detectar si tienen “alguna enfermedad o síntomas de decadencia”. “Muchos pinos de bosques cerca de urbanizaciones han enraizado poco o de forma débil”, apunta, ya que “han crecido sin gestión en los últimos 50 años” y “crecen buscando la luz”, por lo que tienen unos troncos “delgados y muy rectos”: “no están acostumbrados a estos vientos y, además, el suelo no los aguanta porque sus raíces están en la capa superficial, que es como una esponja”.
A ello se añade el problema de árboles como las palmeras, que tienen una “estructura poco resistente, son muy largas y no están acostumbradas a estas ventoleras”. Rafa apuesta por sustituirlas por árboles “que no necesiten demasiada agua” y que sean más resistentes.
Además, Rafa pide repensar la gestión de los bosques, ya que “son una infraestructura verde que tenemos como país y que debemos mantener”.


